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Ash vs Evil Dead: 3ª Temporada

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De perdidos, al río. La tercera y última temporada termina por todo lo alto.

Acaba de aterrizar en Netflix la tercera y última temporada de Ash vs Evil Dead, y por fin la hemos podido ver. Al dolor de la noticia de su cancelación se le suma ahora el hecho de que sea la mejor de las tres. La franquicia que empezó allá por los 80 con una trilogía de películas, termina así con otra trilogía en forma de serie, e igual que el tercer film fue para muchos el mejor, esta tercera temporada es la más divertida, pasada de vueltas, intensa y memorable de las tres.
Ash vs Evil Dead
El caso es que diez episodios de media hora por temporada son un montón de metraje, y eso necesita expandir el universo de Ash considerablemente. A veces, la serie ha acertado -los personajes de Kelly y Ruby- y a veces, no -Baal, ay-. Y en esta tercera temporada, con vueltas a la cabaña en la que empezó todo, Ash vs Evil Dead ha acertado en prácticamente todo lo que ha hecho. Empezando por no tomarse demasiado en serio a sí misma, hasta el punto de hacer chistes sobre los giros de guión más forzados, como la hija de Ash. Claro que llevar dos temporadas a las espaldas tiene sus ventajas: hemos visto a los personajes crecer y evolucionar, y las relaciones entre ellos son sólidas. Y Ash ha conseguido ganarse el respeto de sus compañeros hasta cierto punto -sigue siendo un cretino, pero ya no cabe duda de que sabe matar demonios-. Pero lo mejor de todo es que las tramas van avanzando al mismo ritmo que la sangre salpica por todos lados, así que no tenemos demasiado tiempo para pararnos a pensar en los problemas de lo que vemos, como por qué si en la segunda temporada Ash consiguió limpiar su nombre y convertirse en el héroe local de Elm Grove, ahora su hija no se cree nada de los demonios y demás incluso cuando los tiene delante de sus narices.

Ash vs Evil Dead

¡Ay, Ruby! ¡Qué mala eres, y cómo nos gustas!

Ash vs Evil Dead es probablemente la quintaesencia de la comedia de terror, y esta tercera temporada se regodea en ello. Hay más gags de los que podemos asimilar, y suelen ser a un tiempo hilarantes y desagradables. Y cuando crees que ya lo has visto todo, viene siempre algo peor: una autopsia, una clínica de donación de semen, un bebé desnaciendo… siempre puede ser más grotesco, y siempre puede ser más gracioso.
Pero además tenemos a Kelly y Pablo yendo más lejos que nunca. Kelly, que siempre ha sido una especie de hija de Ash de facto, lo es más que nunca, reparte estopa y mata demonios como si no hubiera un mañana, rompe corazones y suelta sus propias frases mortales. Craig Di Gregorio, el anterior showrunner, pretendía hacer que fuera de verdad su hija. Puede que Kelly no lleve los genes de Ash, pero es Kelly Slashy por derecho propio. Y Pablo, que ya no es Pablito, se convierte en “el brujo especial”, con chiste sobre el José Cuervo Especial incluido,y aunque sigue siendo inocente y algo naif, se convierte también en un tío duro. Era el personaje más flojo de la serie, y ha terminado siendo memorable.
La pena es que el final nos vuelve a dejar con la miel en los labios. Cuando se estrenó El ejército de las tinieblas, los fans esperaban una cuarta entrega ambientada en el futuro. 30 años y tres temporadas de la serie más tarde, todo parecía indicar que por fin íbamos a ver a Ashy Slashy en el futuro. Y nos la han cancelado. Y encima no hay nadie que venga a limpiar el estropicio que deja siempre Ash a su paso, todo lleno de sangre y vísceras y cabezas cercenadas.
Solo nos queda soñar con una cuarta película. Ojalá.

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