Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Batman v Superman, el amanecer de Instagram

-¡El Razzie a peor actor es para mí! -¡No! ¡Es para mí!

Debería haber sido una de las pelis del año, pero no pasa de entretenimiento sin más.

En el fondo, Batman v Superman es un concepto infantil, el de un niño jugando con sus muñequitos. Si la película se hubiera quedado ahí, tal vez habría logrado ser un gran espectáculo. Sin chicha, claro, pero ¿quién dijo que el cine no pueda ser simple espectáculo? La aparición de Wonder Woman encajaría a la perfección en esa idea: el niño de pronto se da cuenta de que tiene también el muñeco de Wonder Woman y lo mete en la pelea. Es su muñeco, agradezcan que no haya pillado por ahí un He-Man o una Peppa Pig.

El problema es que Zack Snyder, director, y David Goyer y Chris Terrio, guionistas, han querido hacer algo «adulto». Imaginaos a ese mismo crío de ocho años intentando hacer que su pelea de muñecos sea «adulta». Pues eso es Batman v Superman. Es oscura, los personajes fruncen el ceño y dicen frases supuestamente lapidarias como «la gente odia lo que no entiende» o «así es como empieza». En serio, «así es como empieza». Tiembla, Paulo Coelho.

Batman v Superman - Batman francotirador
Pero lo primero es lo primero: mis disculpas a Ben Affleck. Cuando se anunció su nombre para hacer de Batman/Bruce Wayne, yo fui de los que se llevó las manos a la cabeza. No le veía ni como uno ni como otro, y una vocecita en mi cabeza repetía como un soniquete: «Daredevil, Daredevil…». Después de ver la película solo me queda rehogar mis palabras y comérmelas con algo de pan con tomate. Porque Ben Affleck lo borda en los dos lados del personaje: es un Wayne creíble, que vive la vida loca porque le toca hacerlo pero que corre el serio peligro de desaparecer engullido por su alter ego. Y cuando se pone la máscara, Affleck hace un Batman robusto, sólido y cínico, claramente inspirado en el de Miller y con mucho menos postureo que el de Christian Bale. Desde mi punto de vista Affleck ha hecho el mejor Batman hasta la fecha, y además lo ha conseguido con un guión realmente penoso, lo que le da aún más mérito. Pero ya hablaré del guión luego.

Batman v Superman - Bruce Wayne en Metrópolis

—Oye, que os podéis ir, que la reunión la pasamos al lunes.


El inicio, como suele pasar con las películas de Snyder, es muy bueno. No al nivel de los créditos de Watchmen, pero sí comparable a la escena inicial de El amanecer de los muertos. Se ventilan la muerte de los padres de Batman en segundos —¡aleluya!—, bastante menos de lo dedicado al entierro y al trauma con los murciélagos y su enorme WTF levitador. Y nos plantan en la gran pelea de El hombre de acero pero desde el punto de vista de uno que pasaba por allí. Bueno, uno cualquiera no: Bruce Wayne, que estaba en Metrópolis por negocios y se encuentra con que Superman arrasa la ciudad porque total, para qué iba a irse a luchar a otra parte.

Y claro, entre los muchos muertos y heridos hay amigos de Wayne. Quien dice amigos, dice empleados, pero es que Wayne es ese capitalismo guay en el que el empresario es como un buen padre que mira por sus hijos, sus empleados, y les da cheques-regalo y los llama por teléfono para decirles que salgan de la oficina, que hay un par de aliens destruyendo la ciudad y se pospone la reunión. Pero vamos, que en el primer cuarto de hora se quitan al elefante muerto de en medio —¿por qué siempre hay que contar la muerte de los Wayne?— y nos dan una excusa para que Batman no tenga mucho aprecio por Superman. Y ahí deberían haber terminado. Todo, absolutamente todo lo que viene después, oscila entre lo absurdo, lo sacado de la manga y el discurso más rancio que Snyder ha conseguido hacer. Y eso, en uno de los cineastas de cabecera del Tea Party, es mucho decir.

Batman v Superman - Desierto

Terroristas nazis del desierto. ¡Toma ya!


Empecemos por lo primero, lo absurdo, sin hacer grandes spoilers. Sabemos por qué a Batman no le cae bien Superman. Pero ¿por qué pasa de «no me cae bien» a «voy a hacer una bomba de kryptonita para matarle»? Pues porque Lex Luthor… esto… envía un mail… y… y… y… ¡Batman contra Superman! Y si Batman es tan listo, y Superman es tan listo, y Lois Lane es tan lista, y todo el mundo es tan listo y lo intuye todo, ¿cómo es que nadie se da cuenta de que Lex Luthor no es trigo limpio? ¡Si se supone que ha estado dos años urdiendo el plan! ¡Dos años! ¡Un tío que habla solo!

La cosa llega al punto de que la verosimilitud de la película chirría, y que en una historia de tipos que vuelan y lanzan rayos por los ojos consigan que el espectador se cuestione cosas es de juzgado de guardia. Pero claro, cuando llenas tu trama de McGuffins, es lo que pasa.

Batman v Superman - Wonder Woman

Wonder Woman pasaba por allí y ha decidido ponerse a dar mamporros. Y de paso, salvar la vida a alguien. Alguien con capa. Dos alguienes con capa.


Que no estamos pidiendo la lógica más estricta del mundo, ¿eh? A fin de cuentas, nadie reconoce a Superman con solo ponerse gafas y cambiarse de lado la raya, y eso nos lo tragamos sin más. Es el pacto de ficción. Si no estás dispuesto a creerte eso, el problema lo tienes tú, no la película. Y creedme, mi umbral de verosimilitud es realmente bajo. Soy capaz de creerme lo que haya que creerse.

Pero en Batman v Superman abusan de mi credulidad. Que Batman tenga un montón de kryptonita, haga un par de balas de humo y el resto lo use para una lanza —¡una lanza!—, vale. Que un tipo que no queda claro quién es en realidad dé acceso a un civil claramente desequilibrado a una nave extraterrestre que está bajo férreo control militar, vale. Que Batman se tope por casualidad con Wonder Woman en una fiesta, aunque ninguno de los dos sepa quién es el otro ni se nos diga por qué narices está ella allí, ni por qué quiere robar lo mismo que él… empiezan a ser demasiados vales. Y podría seguir un largo rato poniendo ejemplos, pero entonces sí que tendría que hacer spoilers gordos.

Batman v Superman - Armadura
¿Qué hay del discurso rancio? Es un problema, no porque sea rancio sino porque lo impregna todo. A ratos la película es simplemente un panfleto. Y si haces un panfleto, abandonas el terreno del arte. La trilogía de Nolan también era ultraconservadora, pero conseguía encajar su discurso dentro de su narrativa, no la forzaba. Snyder no es tan discreto. Parece que vaya repasando los tópicos del cuñadismo más rancio. Terroristas islamistas negros que no pintan nada en la trama pero que están ahí. Lo normal sería que el incidente en cuestión hubiera pasado en el sur de EE.UU. con algún grupo paramilitar, pero no, pasa en África. Hay un malo muy malo y cruel que es ruso, porque la URSS no cayó en 1991 y los rusos siguen siendo comunistas y malos, sobre todo malos. Mujeres que necesitan ser rescatadas, porque aunque Lois Lane es casi el único personaje coherente de la película sigue siendo la chica a la que Superman rescata una y otra vez. Y si alguien de verdad cree que poner a Wonder Woman a dar cuatro leches a una especie de demonio compensa lo de Lane, o lo de la señora Kent, tiene un serio problema. Una cosa es que puedas pasarlo por alto, o que estés tan acostumbrado que ya ni lo notes, y otra muy distinta negarlo.

Bartman v Superman - Falso dios
No voy a hablar de todos los tópicos rancios que van apareciendo, pero sí mencionaré algunos más. Políticos egoístas y chanchulleros, ataques preventivos, libertad individual por encima de todo y religión. Mucha religión. El rollo mesiánico lo impregna todo. La cuestión no es si Superman es bueno o no, ni si algún día puede volverse malo o no. La cuestión es que es un falso dios. Que dios, perdón, que Dios solo hay uno, el de verdad, el cristiano, y cuidadito con confundirnos.

Sin embargo, si la película solo está gustando a los fanboys más acérrimos de DC es por dos motivos bien claros: el guión y el montaje. El guión, ya lo he dicho, hace aguas por todas partes. Nos vuelve a contar cosas que ya todos sabemos, pero en cambio da por sabidas otras que solo pueden conocer los lectores de cómics. Mis padres no necesitan que les digan que a los padres de Batman los mataron, porque ya lo han visto en mil películas, pero sí necesitan que les digan quién es esa mujer, por qué sus armas afectan a ese bicho o por qué su látigo de repente brilla. Los personajes van dando bandazos y la relación entre Batman y Superman no tiene ningún tipo de lógica. Se odian porque sí, y se hacen amigos de repente también porque sí. Ahora no te ajunto, ahora sí.

Batman v Superman - Doomsday cara

Recién salido de Moria, llega… ¡el Balrog! ¡Doomsday!


Los diálogos, que al principio de la película dan el pego, van perdiendo fuelle conforme la situación se vuelve cada vez más retorcida y llegan a rozar el ridículo. ¿Qué narices pasa entre Wayne y la princesa Diana? ¿Se supone que están flirteando? Aunque siguen siendo mejores que el texto de Lex Luthor. Bueno, de ese personaje que nos dicen que es Lex Luthor Jr. y que en realidad es un desequilibrado paranoico y obsesivo, pero no Lex Luthor. Y mejores que la secuencia «Martha» del final.

Pero lo realmente terrible no es eso, ni siquiera los errores, como ese camión que tiene pitido de marcha atrás ahora sí y ahora no. Ni siquiera el abuso sistemático de los filtros: eso es marca de la casa. Snyder se quiere casar con el creador de Instagram y en cada película que hace los usa más y más. Lo terrible de verdad es ese montaje. Las secuencias oníricas, por ejemplo. Hay varias, pero solo una queda claro más allá de toda duda que lo es. Pasan cosas fuera de plano, muchas, demasiadas. No hace falta mostrarlo todo, es cierto. Somos espectadores avezados que no necesitamos ver a Wayne entrar en el coche, podemos pasar directamente a cuando ya va conduciendo. Pero eso es porque todos tenemos experiencias con coches. No todos tenemos experiencias con látigos mágicos. Ni con naves espaciales inundadas y robots-kraken nadando. Pasan muchas cosas fuera de plano, y son cosas importantes para la trama. Hasta el punto de que hay gente que se pierde. Gente que no ha pasado su adolescencia leyendo cómics de DC, pero también gente que sí tiene los referentes. Que no necesitan que le enseñen a Wayne entrando en el coche, pero al menos sí que le enseñen que hay un coche.

Batman v Superman - Doomsday

¿Que quién es Doomsday? ¡Pero si lo hemos explicado! Ah, pero no en pantalla.


No todo es malo en Batman v Superman. Hay críticas por ahí que la ponen realmente a caer de un burro, que dicen que es lo peor que le ha pasado al cine desde las gafas 3D de cartón. Gente que solo quiere hablar mal de la película porque es lo que toca. Gente que debería ver nuestra adorada Yo, Frankenstein, propuesta por algunos de vosotros como baremo de lo mala que es una película. Batman v Superman no es tan mala. Es larga, pero no se hace larga. Tiene algunas escenas remarcables y permite comer palomitas a gusto.

Pero es como si al niño que ha empezado a jugar con sus muñecos le interrumpiera continuamente su hermano pequeño. Debería haber sido gloriosa y cimentar la nueva DC que está por venir —¿Jason Momoa aguantando la respiración?—, y no pasa de entretenimiento para las vacaciones de Semana Santa.

Sinopsis

Batman v Superman

Lex Luthor está empeñado en demostrar al mundo lo malo que es Superman y destruirle para siempre, y la mejor manera de lograrlo pasa por hacerle pelear contra Batman.

Inicia sesión y deja un comentario