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Criminal, mucha estrella para tan poco cielo

Criminal - Destacada

La peli de Vromen es un cóctel con buenos ingredientes pero muy mal mezclados.

¡El regreso de Kevin Costner a la pantalla! ¡Y con Gary Oldman, Ryan Reynolds, Tommy Lee Jones y Jordi Mollà! Grandes actores, grandes nombres, ¡y algunos hasta guapos! ¿Qué podía salir mal? El guión, como siempre, el guión. Que a veces parece que los estudios se gasten todo el dinero en las estrellas y se olviden de que para que una película funcione debe sostenerse sobre algo medianamente sólido.

Criminal - Ryan Reynolds

Sí, cariño, esto lo hago para poder producir Deadpool II.

Y eso que la idea de la que parten no está nada mal: la posibilidad de trasplantar los recuerdos de una persona muerta a otra (viva, que si fuese a otra muerta, la cosa no tendría mucha gracia). Vale, no se trata de un tema muy original —todos nos acordamos de Face Off, que se le parece un poquillo—, pero es una idea con mucho potencial y seguro que podríamos darle una vuelta, ¿no?

Y esa vuelta que nos presentan es a priori atractiva, aunque no excesivamente novedosa: la CIA se enfrenta a un malvado empresario visionario (tipo Steve Jobs) que pone en peligro la seguridad del mundo y está a punto de desencadenar la III Guerra Mundial. Y solo un hacker que ha trabajado para él puede detenerlo. El problema es que el hacker está escondido en un lugar que solo conoce un agente de la CIA, un Ryan Reynolds que muere a los diez minutos de empezar la película. Así que ahí tenemos a la CIA desesperada por averiguar lo que sabía su agente y a un científico que está experimentando con lo de transplantar los recuerdos… Vale, no vamos a hacer spoilers, pero podéis imaginar qué sigue.

Criminal - Gary Oldman
Kevin Costner es un presidiario sociópata con un lóbulo cerebral (o algo así) que nunca se desarrolló. El conejillo de indias ideal para que le transplanten los recuerdos del agente. Ahí están todos los ingredientes para la coctelera. Pero en lugar de removerlos, los agitan y lo que sale es un producto predecible y a veces ridículo y absurdo. ¿Por qué? Porque las escenas se suceden a trompicones. La trama avanza, retrocede y vuelve a avanzar. En la ficción, los personajes deben moverse siguiendo una cierta lógica, pero aquí la trama y los personajes carecen de ella. O mejor dicho, a ratos siguen una lógica o un camino y a ratos no. Los diálogos son clichés, frases que hemos oído mil veces y tan simploides que podrían haber sido escritas por un niño de doce años. Un niño de doce años no especialmente inteligente. Y luego, en fin, que por muy buen actor que seas, poco puedes hacer para salvar un guión que hace aguas y en ocasiones da hasta vergüenza.

Por un lado tenemos a Ryan Reynolds, que compone al perfecto agente de la CIA (a veces parece que estemos viendo una película de James Bond, a veces una de Jason Bourne). Y después de unas cuantas escenas trepidantes y muy bien llevadas, aunque no especialmente originales, se muere. Estos primeros minutos de la película son los más salvables, por cierto. Reynolds era, además, un padre ideal, una pareja perfecta. Ay, hay que ver lo mucho que quería a su mujer y a su hija. Que tenía tiempo para ellas y para poder llamar a su mujer y decirle lo mucho que la quiere, en plena misión, prácticamente entre persecución y tiroteo.

Criminal - Jordi Mollà
Por otro lado tenemos a Jordi Mollà, el malo malísimo, que interpreta a un empresario español que ha cometido diversos delitos y que, sin embargo, no ha ido nunca a juicio. Esto parece sorprender a los personajes americanos. Se nota que no ven nuestros telediarios. Mollà lo hace muy bien. Compone al típico malvado atractivo con carisma. Su interpretación es más que correcta, pero su personaje es puro cliché. Y luego está Tommy Lee Jones que, en serio, parece que la edad le esté jugando una mala pasada. Se limita a repetir su cara de pasmo: quizás se esté preguntando por qué se embarcó en semejante proyecto o quizás es porque no sabe ni lo que dice.

Y nuestro querido Gary Oldman, al que le ha tocado interpretar a un jefe que se limita a gritar y hacer aspavientos, pero cuyo comportamiento como responsable de la CIA deja mucho que desear. Porque si ha llegado a jefe tomando decisiones como las que toma… En fin, más vale no trabajar con él. Lo raro es que todavía quede algún agente vivo. Y si el destino de la humanidad está en sus manos… uf. Y por último, el protagonista, Kevin Costner. Pobre. Poco se puede rascar de un personaje que, para demostrar lo poco integrado que está en la sociedad y lo que llega a hacer un sociópata para conseguir lo que desea, lo que hace es colarse para comer un kebab. Costner lo hace bien, muy bien.

Criminal - Kevin Costner

¡Te he dicho que poco picante!

Los personajes femeninos son los típicos personajes florero de las películas de acción: la bella mujer del agente, la hija, la mala y la agente rubia (la que han puesto para que se vea que no todos los agentes son hombres, que es también compañera del agente negro, también presente para cubrir un cupo). La esposa no tiene personalidad, no sorprende, no tiene alma. Es la «mujer de» y punto. Un personaje plano, previsible y decorativo. Pero es que en Criminal prácticamente todo es plano y previsible. Tanto que a veces resulta risible.

Si te dejas el cerebro en casa, puedes ir a verla. Tienen aire acondicionado. Luego la olvidarás antes de volver a recuperarlo (el cerebro, no el aire).

 

Sinopsis

Criminal

En un intento desesperado para evitar la Tercera Guerra Mundial, la CIA recurre a un programa experimental para implantar la mente de un agente fallecido en el cuerpo de un sociópata en el corredor de la muerte.

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