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4 Fantásticos: al menos cuatro sí son

4 Fantásticos - Destacada

Aunque está teniendo críticas pésimas, nos habíais pedido reseña de 4 Fantásticos. Pues hala.


Hay un universo paralelo en el que Marvel conserva los derechos de los Cuatro Fantásticos y de Spiderman y les produce las películas que se merecen. Por desgracia, en el nuestro los tienen Sony y la Fox, que no dan pie con bola. Si la anterior de los 4F en 2005 ya era mala, lo que han hecho ahora es para correrles a collejas hasta el despacho de Stan Lee, a ver si les explica cuatro cosas. Aunque no sean fantásticas.

Y mira que cuando todo el mundo te dice que una película es mala, luego lo normal es que no te parezca para tanto. Pero esta sí lo es. Es para tanto y más.

4 Fantásticos - Taburete

¿De verdad bajar un taburete es la idea de humor de esta gente?


Los cinco primeros minutos sí están bien, la verdad, sobre todo por Evan Hannemann, el chaval que hace de Ben cuando niño, aunque le han doblado como si tuvieran alguna cuenta pendiente con el pobre crío. Pero vamos, que son cinco minutos. Luego Ben y Reed crecen y tenemos a unos supuestos adolescentes que tienen edad de tener ya dos carreras y un máster. Y ese es el nivel de la película.

Algunos ejemplos del fantástico guión: Reed Richards niño es un genio incomprendido por sus padres estúpidos y el profesor malvado y amargado que disfruta destruyendo los sueños de los chavales, y nadie se da cuenta de que con diez años está resolviendo sistemas de ecuaciones. Que puedes no tener ni idea de física y no enterarte de lo que está haciendo, pero que eso no son matemáticas de 5.º de primaria alguien lo tendría que ver, ¿no? No sé, digamos… ¿el profesor de matemáticas? Claro que el propio Richards, muy al día de todo en ciencia, con amplísimos conocimientos, que ha construido un portal interdimensional en el garaje con piezas de desecho, no sabe soldar. Y tampoco conoce la fundación Baxter, que resulta que lo ha inventado algo así como ABSOLUTAMENTE TODO.

4 Fantásticos - Sue

—El personaje ha quedado un poco soso…
—Pues cascadle una bolas azules y que ponga cara de concentración.


También está Johnny Storm, otro genio que se ha construido su propio coche con chatarra y que solo está interesado en correr y hacer el idiota. Un personaje muy creíble y para nada estereotipado. Como su carrera de coches, que es superoriginal. Con un superoriginal accidente. Fantástico.

Y ojo, que no es ninguna tontería. En una obra fantástica lo realista tiene que estar especialmente bien tratado, porque si no, cuando llegue lo fantástico, el espectador no se lo creerá. Si no te crees a un chaval yendo a clase, ¿cómo te lo vas a creer luego cuando sea de goma? Pero tal vez los personajes sean sólidos. Son superhéroes con un rasgo distintivo cada uno, así que basta con que se atengan a él y ya, ¿no? Pues no.

4 Fantásticos - Doom

Si el traje se ha fundido con su piel, ¿de dónde ha sacado la capucha? ¿Y por qué a veces es toda una capa y a veces no llega ni a sudadera?


Sue es invisible, sí. Pasa desapercibida, habla poco, es algo tímida…hasta que a los guionistas les parece bien lo contrario y empieza a dar respuestas cortantes y a tomar protagonismo en las escenas de acción. Aunque sea solo durante un rato, que luego vuelve a su silencioso segundo plano. Y también está Ben, el amigo de la infancia de Richards, con una lealtad inquebrantable, a prueba de bombas. De esas amistades que cuando te llaman de madrugada y te dicen que vayas, vas. Una amistad resistente como la roca de su cuerpo. A no ser que Reed consiga escapar del complejo militar, porque entonces es un traidor que te ha dejado tirado y le odias. Y el cambio de una cosa a la otra se produce en dos frases y treinta segundos de película.

Aunque lo mejor es lo de Victor von Doom, el Doctor Muerte. Es un tipo con el que no es fácil llevarse bien, aunque la verdad es que le entiendes: le han robado su proyecto y sus inventos, y un chico pera se liga a la chica que le gusta. Es como para no estar de buen humor. Pero de ahí a convertirse en un psicótico asesino que quiere destruir el mundo hay una pequeño salto. O debería haberlo, porque en la película es así como os lo cuento. Sin transición ni nada. Ahora soy un borde, ahora intento destruir el mundo. Y luego la megabatalla entre él y los 4F dura unos cinco minutos, con viaje interdimensional y discurso de «ánimo chicos, somos los mejores, juntos podemos conseguirlo» incluidos.

4 Fantásticos - Croma

—Se ve mucho que es un croma, ¿no?
—¡Pues dale al Instagram, muchacho!


Puede que estéis pensando que en una película de este tipo el guión es lo de menos. Lo importante son los efectos especiales. Como los cromas chungos del final, o los labios gigantes de Johnny cuando está en llamas, que llevan a preguntarte si existe el Razzie a peor maquillaje. ¿Y el vestuario? Ahí sí que se han dejado realmente el dinero. ¡Nada menos que cuatro trajes de neopreno del Decathlon y unos rollos de alambre! Y una manta vieja para el Doctor Muerte que nadie se molesta en explicar de dónde narices ha salido. La debe haber comprado en un H&M de Tierra Cero.

Sin embargo, el gran pecado de 4 Fantásticos no es que sea lenta, previsible, tópica y estúpida; ni que por mucho filtro de luz que hayan puesto se sigan notando las costuras de los efectos especiales; ni que haya fan fictions con mejor factura. El pecado intolerable, el gran problema de 4 Fantásticos es que es francamente aburrida. Y eso, en un blockbuster veraniego, es lo único que no se puede perdonar.

 

Sinopsis

4 Fantásticos

Un puñado de jóvenes científicos consiguen hacer una máquina para ir a otra dimensión, pero al ir allí uno quedará atrapado y los demás sufrirán serias mutaciones.

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