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Dead 7, zombis bailongos del Lejano Oeste

Dead7 - Destacada

Backstreet Boys, N-Sync, zombis y el Oeste. ¿Quién da más?

El año pasado me embarqué con las reseñas de la trilogía de Sharknado y pensaba que la cosa no podía caer más en picado (sobre todo después de la primera), pero qué equivocado estaba. The Asylum, esa productora de cine capaz de crear joyas del cine escuálido como las anteriores y otras como Lavantula y hasta de flirtear con un universo compartido entre ellas, nos trajo unos meses antes del estreno televisión de Sharknado 4 una cinta llena de vaqueros, zombis, un mundo postapocalíptico y las estrellas en desgracia de las boy bands de los años noventa, las más conocidas y las que no tanto. Y sí, la cosa es tan terrible o más de lo que suena.

El postapocalipsis será en el Oeste o no será

Dead7 - Secada
Pero vamos por partes. La idea de Dead 7 (que se iba a llamar Dead West pero se ve que la cosa era demasiado evidente) tiene su origen en la cabecita de Nick Carter, el de los Backstreet Boys. Supongamos que guiado por la fiebre zombi de los últimos años (y vamos para década) y con Los siete magníficos en mente, se le ocurrió la genial idea de reunir a sus viejos compañeros de profesión para grabar una película que… bueno, que iba de zombis y del oeste. Lo demás ya tal.

La premisa de Dead 7 ya advierte de que la cosa va a ir muy mal. En un prólogo digno de Uwe Boll en The House of the Dead (algo que se irá repitiendo a lo largo de la película en todas las interminables presentaciones de los personajes) se nos pone en situación: el mundo se ha ido a la mierda debido a una epidemia zombi que no sabemos de dónde ha salido, una de las claves del género, pero después se nos presenta la figura de Apocolypta (toma ya), una especie de chamana vudú que parecer haber sido capaz de controlar a las criaturas y convertirlas en arma. O que quizá fuera la culpable de todo desde un primer momento. Qué más da.

Dead7 - Virgen
El caso es que esta señora, sus secuaces (entre los que se encuentra un grandioso A.J. McLean haciendo de una especie de Joker que ya quisiera Heath Ledger) y su ejército de zombis han decidido arrasar los pueblos que rodean su guarida del mal (que está debajo de una virgen gigante hecha de yeso), y ahí entrarán nuestros heroicos protagonistas para evitarlo. Nunca se hace referencia a lo que ocurre en el exterior ni a por qué a los supervivientes de la epidemia les ha dado por retroceder más de un siglo y adoptar las costumbres y la vestimenta del lejano oeste. Es porque mola y ya está.

Lo de los personajes es para darle de comer aparte, como era de esperar. Son siete protagonistas, como no podía ser de otra manera. Tenemos a Nick Carter, que hace de heroico hombre sin nombre (con nombre) que llega para salvar la situación, a Whiskey Joe, el típico vaquero borracho pasado de rosca o a Komodo, un personaje grandioso que combina las armas de fuego con una katana y aspecto oriental. Porque sí. También están las chicas. Una Carrie Keagan que parece sacada de un Tomb Raider, y que cae en todos los tópicos de «chica guerrera» de los que quieren crear un personaje femenino creíble pero no, y Lauren Kitt Carter, pareja de Nick Carter, que firma una de las interpretaciones más terribles que han pasado por una pantalla de la televisión, con un personaje mezcla de apache, exploradora y vaya usted a saber qué más.

Dead7 - Exploradora
Y luego está la moneda que usan los pobres habitantes de este mundo postapocalíptico, que no es otra que dientes de zombis. Sí, dientes de zombis, porque claro… claro… esto… ¡dientes! Otro de esos ejemplos que deja claro que, cuando queremos meter la mayor cantidad de elementos molones por minuto en pantalla, no debemos permitir que el hecho de crear un mundo que tenga sentido y que no saque al espectador de la historia (sea cual sea) cada dos por tres se interponga entre nosotros y nuestro sueño.

Hay pocas cosas que puedan justificar la existencia de Dead 7, no hablemos ya de su visionado. No resulta ni entretenida para ver entre colegas y cervezas, porque tiene partes realmente soporíferas y tan fuera de lugar que descolocan. También tiene un ritmo terrible y eso, en una peli de estas características, es poner un pie en la tumba. Y sí, ya sabemos que Dead 7 no está hecha para ser una gran película ni se creó pensando en revolucionar el séptimo arte, pero hay películas malas disfrutables y entretenidas y con su coherencia interna (dentro del absurdo) y su ritmo, pero este no es el caso. No seré yo el que os diga que no la veáis, porque curiosa es, pero preparaos para lo peor.

 

Sinopsis

Dead 7

Un western postapocalíptico que sigue a un grupo de pistoleros mientras intentan liberar un pueblo de una plaga zombi.

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