Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

El cazador y la reina del hielo, aka Blancanieves II

El cazador y la reina del hielo - DestacadaEl cazador y la reina del hielo - Destacada

La segunda parte de Blancanieves no tiene a Blancanieves, y es bastante mejor de lo esperado.

Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo es una de esas películas de las que uno no sabe bien qué esperar. Por un lado hay dinero, mucho dinero, y un puñado de actores realmente notables. Pero por otro… bueno, por otro lado está todo lo demás. Empezando por el concepto en sí: Blancanieves II. Que sí, que lo pueden llamar El cazador y la reina del hielo, pero no engañan a nadie. Son Las crónicas de Blancanieves, un intento descarado de hacer una saga a partir de una historia que no es el principio de nada. Una historia que termina con un «y vivieron felices para siempre».

Pero el caso es que han tenido suerte. Kristen Stewart, la actriz —es un decir— que interpretó —también es un decir— a Blancanieves en la primera película, se lió con el director, Rupert Sanders, y se montó un pollo. Entre otras cosas porque él estaba casado y ella tenía pareja. Si a ello sumamos los rumores de que en el equipo de rodaje no la tragaba nadie, el resultado es que la parejita se quedó fuera de El cazador y la reina del hielo. Y la película lo agradece.

El cazador y la reina del hielo - Reinas

Dos brujas, dos reinas y dos concepciones de la feminidad.


Si recordáis la primera película, Stewart estaba por todas partes. Y no es precisamente una actriz famosa por sus dotes interpretativas. Uno de los grandes lastres de aquel film era precisamente ese. En cambio, en El cazador y la reina del hielo todo se sostiene sobre interpretaciones excelentes. Disney ha aprendido la lección, parece ser,  y ,ha llenado la película de pesos pesados,: Chris Hemsworth y Charlize Theron ya estaban en la anterior, sí, pero ahora él tiene mucho más peso y ella no necesita salir mucho para llenar la pantalla. Y la gran diferencia son los demás: Emily Blunt, que consigue que Freya no sea solo un remedo de Frozen, Jessica Chastain, que va más allá de la-amada-del-héroe, y Nick Frost, que consigue que su personaje no sea ridículo, que no es poco.

Y sí, consiguen que la historia funcione —hasta cierto punto— y subsanan los muchos problemas del guión. Problemas que son a veces esperables, pero a veces no. La historia va dando bandazos y tiene unos buenos veintitantos minutos de introducción que luego apenas tiene que ver con el resto. También hay personajes que solo aparecen en el puñado de momentos en los que son necesarios para la trama. Que está bien tener personajes función e incluso al señor Macguffin por ahí, pero si no aparece más en el resto de la película, canta. Eso sí, algunos de esos problemas son evidentes incluso para los guionistas, y se enfrentan a ellos a cara descubierta.

El cazador y la reina del hielo - Personajes

Los salvadores de la película.


Como esas grandes frases que Sara dedica al Cazador: «Yo, yo, yo. ¿Por qué crees que todo tiene que ver contigo? Yo tomo mis propias decisiones», o «¿Por qué eres siempre el héroe de tus historias?». Que en una película casi sin hombres sea uno el centro de todo era ridículo, y después de esas escenas son ellas las que toman más protagonismo. No es que él deje de ser heroico ni protagonista, sino que pasa a ser solo uno de los personajes. Y la historia funciona mejor así. En el fondo, el problema es que el guión se ha reescrito demasiadas veces y se nota. Se notan los cambios urgentes porque, de repente, Blancanieves no aparece en la historia o porque toda la trama del espejo ya no es central.

Y encima hay una especie de urgencia por meter cosas, muchas cosas. Referencias y homenajes, pero también detalles que no aportan nada y escenas que parecen sacadas de otra película. Por ejemplo, el oso polar sobre el que aparece montada Freya y solo sale en esa escena es un cameo desde Narnia. Los enanos graciosos que no tienen gracia y que parecen sacados de El hobbit. Los guerreros que saquean pueblos nórdicos recién llegados desde Conan el bárbaro. Demasiadas cosas que no acaban de ligar bien y convierten El cazador y la reina del hielo en una especie de batiburrillo de cuentos de hadas e historias de fantasía en general. Quizás por eso la sensación final es la de no haber visto una película, sino varias.

El cazador y la reina del hielo - Oso polar

¿Narnia?


En cuanto a la dirección, Cedric Nicolas-Troyan cumple. No es una gran artista, pero sí un perfecto trabajador. Viene del mundo de los FX —era el coordinador de efectos en la anterior película—, y eso se nota en su concepción de la cámara. Está siempre donde tiene que estar, a la distancia perfecta, mostrando lo que tiene que mostrar. Cuando funciona como una fotografía, bien. Pero cuando tiene que desplazar la cámara o cuando hay mucho movimiento en escena, sufre. Las peleas resultan difíciles de seguir, fundamentalmente porque mantiene el plano demasiado cerrado. Las piruetas piden abrirlo porque si no, lo que queda en imagen es un borrón. Las coreografías son como el ballet, y si mantienes los planos demasiado cercanos a los actores se pierde la noción de pelea. Pero, a pesar de ello, la película está bien rodada —mucho mejor de lo esperable—, y tiene un muy buen ritmo que consigue enmascarar con el montaje los vaivenes de la trama que decíamos.

En resumen, pues, podemos decir que El cazador y la reina del hielo es una película funcional, mucho mejor de lo que todo hacía presagiar. No aporta nada, pero tampoco desagrada. Y es, desde luego, mucho mejor que su predecesora.

 

Sinopsis

El cazador y la reina del hielo

Después de que le rompan el corazón, Freya se va al norte, donde se convierte en la Reina de hielo y establece un imperio del frío en el que el amor está prohibido. Cuando sus dos mejores cazadores, Sara y El cazador, se enamoren, el castigo será terrible.

Inicia sesión y deja un comentario