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El gran bostezo de Godzilla

Godzilla - Destacada

Un gran bol de palomitas, el cerebro en stand by y... dos horas de aburrimiento.

Cuando uno va a ver Godzilla no espera muchas cosas. Cuenta con que habrá grandes agujeros de guión, personajes planos y estereotipados, poca verosimilitud… pero esperar, lo que se dice esperar, el espectador solo espera dos cosas: monstruos gigantes y entretenimiento. Y por eso Godzilla fracasa.

Para empezar, y probablemente sea lo más importante, la película se hace larga y aburrida. Son dos horas, pero parecen tres. Pasados los primeros y prometedores cinco minutos, la siguiente hora hace bostezar.

Godzilla - San Francisco

Godzilla se pasea por San Francisco


Aunque mucho peor es lo de los monstruos. O quizás debería decir su ausencia. Solo en el último cuarto aparecen en su plenitud, destruyendo ciudades. ¡Por dios, es Godzilla! No interesa la historia del pobre soldadito americano y su mujer enfermera-dependiente y su hijo-niño-de-Spielberg-odioso. Que una cosa es que los humanos sean necesarios (no se puede tener dos horas a los monstruos repartiéndose estopa) y otra que, incluso en las escenas de ese tipo, la cámara insista en centrarse en el soldadito y su mirada de vaca.

Probablemente alguien se esté preguntando: «Pero ¿es tan mala como la de Roland Emmerich?». No, claro. Era Roland Emmerich. Un ataque de gonorrea no es tan malo como aquel churro (a pesar de su espectacular banda sonora de Jamiroquai). Aunque, de nuevo, la culpa no es de los americanos. Godzilla no es producto de sus experimentos nucleares, sino que es algo natural (!) y son los japoneses los que tienen la culpa de la situación por ocultar información. Por lo menos esta vez los yanquis no son los que salvan al mundo. Eso es trabajo de Godzilla.

A pesar de todos sus fallos, de su ritmo soporífero y de la total ausencia de interés por lo que les pase a los personajes (más allá de si el soldadito conseguirá parpadear), y de lo absurdo de un buen puñado de premisas y giros (esta criatura se alimenta de radiactividad: ¡lancémosle una bomba atómica!); a pesar de que los actores mantengan la misma cara durante las dos horas (¿qué le han dado a Watanabe?); a pesar de todo ello, hay un puñado de planos y alguna escena que merecen la pena.

Godzilla - Salto orbital

El salto orbital es una de las muchas cosas desaprovechadas en Godzilla.


Yo me quedo con la lluvia de aviones. Quizás vosotros prefiráis a Godzilla rodeado de portaaviones, o la lucha final. O la destrucción de la central nuclear. Ya me diréis. Eso sí: vedla en 2D. El 3D es más que discreto y no merece la pena. No hay ni una mísera cola de Godzilla sacudiéndose en tus narices.

 

Sinopsis

Godzilla

La aparición de unos fósiles con millones de años provocará un desastre en una central nuclear japonesa. Quince años más tarde, una catástrofe aún mayor se cierne sobre el mundo, pero quizás la propia naturaleza pueda ponerle remedio.

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