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Los últimos jedi. Ni tanto, ni tan calvo.

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Los fans se han polarizado con la última entrega de Star Wars, pero la verdad es que no es ni una obra maestra ni una basura.

No soy warie. Me gusta la trilogía original, aunque El retorno del jedi me parece bastante justita; y la segunda trilogía la vi por obligación cultural, pero no comprendo cómo puede haber gente que las vuelva a ver por voluntad propia. Con El despertar de la fuerza me lo pasé bien, aunque tuviera las costuras demasiado a la vista, y he asistido perplejo a la polarización de los fans ante Los últimos jedi.

Hay muchos muñecos que vender estas fiestas.

Hay muchos muñecos que vender estas fiestas.

Porque si echáis un vistazo por las redes veréis que parece que no haya término medio. Una parte del público la califica de obra maestra, como si el guion no tuviera más agujeros que un gruyere; frente a ellos, hay quien la califica de basura insufrible y se dedican a enumerar sus muchos problemas, diciendo que no tiene el espíritu de la trilogía original. Como si aquellas tres películas aguantaran el escrutinio más leve.
Tanto aquellas como esta son cine de palomitas, entretenimiento en estado puro. Por eso aquellas se han convertido en un icono cultural: cambiaron el cine de entretenimiento, como lo hicieron Tiburón o Los Goonies o Indiana Jones. No pretenden ser otra cosa. Sus guiones no se sostienen, están llenos de macguffins y de incoherencias internas, y eso está bien.
¿Que por qué digo todo esto? Pues porque Los últimos jedi no es una obra maestra, pero decir que es mala implica decir que a trilogía original también lo es. Y no creo que entre nosotros haya que justificar que no lo es. No se explica de dónde sale Snoke, cómo ha llegado a Líder supremo y por qué tiene tanto poder, cierto. No como con Palpatine, que en El imperio contrataca estaba todo explicado y bien explicado.
Aunque reconozco que la actitud de algunos de los que la han puesto por los suelos me enfada, porque se nota que la decisión ya la habían tomado antes de verla, y ni siquiera han prestado mucha atención. Hay un buen montón de información que el espectador debe deducir, como por qué la República son solo un puñado de naves y unos cuantos miles de soldados: porque todos los aliados están a verlas venir, es decir, porque media galaxia se mantiene no beligerante. Algo así como cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, Franco declaró a España “no beligerante”: estamos con estos, pero no nos metemos.

sal roja

Lo de la sal roja no sólo queda chulo: tiene una necesidad narrativa

Esperad a verla para juzgar, y hacedlo conforme a sus pretensiones. Los últimos jedi es una película para ver con un gran bol de palomitas y el espíritu de un chaval de 14 años. Es curioso que muchos de los que la detestan vieran La guerra de las galaxias, precisamente, con 14 años. A lo mejor el problema no es la película, sino que se han hecho viejos.
Lo más curioso de todo esto es que apenas nadie ha hablado de los fallos que realmente tiene Los últimos jedi. Dura dos horas y media y le sobran 30 minutos. Toda la trama del planeta-casino, que dura más o menos eso, se podría haber resumido en cinco minutos sin que se perdiera gran cosa. La sensación general al salir es que ha sido una película muy larga, demasiado. La importancia que se le da en la trama a Poe tampoco se acaba de entender: ¿cuántas veces nos tienen que explicar que es un chulito? ¿Cómo ha podido ascender alguien que cuestiona sistemáticamente la cadena de mando? ¿Por qué está tanto, tanto, tanto tiempo en pantalla?
Rei y Luke
Esos problemas quedan compensados en buena parte por un puñado de aciertos que convierten a Los últimos jedi, como ya pasó con El despertar de la fuerza, en hija de su tiempo. Los jedi dejan definitivamente de ser caballeros buenos, perfectos e irreprochables. Mark Hamill es ahora un héroe crepuscular al estilo de Clint Eastwood en Sin perdón, avergonzado de su pasado y que solo quiere que le dejen morir en paz. El paralelismo con Luke en Dagobah es claro, pero las diferencias entre Luke y Yoda son enormes y son el reflejo de los 40 años que han pasado. Que sea precisamente esa actitud de desengaño y que llegue a dudar de la misma palabra sagrada de la Orden Jedi lo que le convierte, por fin, en un auténtico maestro jedi, es probablemente el mayor acierto de la película.
Por lo demás, Los últimos jedi es una historia que ya hemos visto mil veces. Como casi todas. Es un entretenimiento dirigido al chaval que hay en nosotros. Déjale disfrutar, y compra palomitas.

Sinopsis

Star Wars: El último jedi

El Imperio está a punto de destruir lo poco que queda de la República, mientras Rey intenta convencer a Luke de que la entrene como Jedi. ¿Será el fin de la orden y de la resistencia, o un nuevo amanecer?

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