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Ghost in the Shell, demasiada shell y poco ghost

Ghost in the Shell - Destacada

Una adaptación fallida, pero eso sí, una película entretenidísima.

Antes de meterme de lleno en la crítica, vais a dejar que os cuente una anécdota curiosa que viví justo antes de ver el film. Vivo en Copenhague, y decidí comprar las entradas para la película en un cine local bastante antiguo, ya que la otra opción era el típico centro comercial y no me apetecía. La sorpresa fue que el cine estaba abarrotadísimo. «Vaya con Scarlett», pensé. Pues no. Vaya con Batou. Al entrar a la sala, delante había una mesa, dos sillas y dos micrófonos. Antes de empezar la peli, habían preparado para esa sesión en concreto una entrevista en directo con Pilou Asbæk (Batou). El actor danés, que ha aparecido en series como Los Borgia o Juego de tronos, estuvo charlando sobre su rol en la película y cómo participar en Juego de tronos le había abierto la puerta a Hollywood, donde ya estaba metido en varios proyectos más.

Entre otras cosas interesantes que no vienen al caso, habló sobre el tema del whitewashing en el film, tema al que yo solo dedicaré una cita suya de la entrevista (y no literal, que os la estoy traduciendo del danés y de memoria). Comentó que este film se había preocupado muchísimo de la diversidad cultural y racial: había actores de muchísimas etnias y culturas distintas. Además, en un film que busca ahondar en el origen de la identidad y en lo que nos hace ser o no ser humanos, y donde sus protagonistas son cíborgs, la apariencia física es algo secundario y desde luego no lo que nos define como individuos. Fue curioso porque justo cuando lo dijo, una chica negra se levantó a aplaudir y a gritarle gracias. Podéis estar más o menos de acuerdo, pero anécdota contada, vamos con la peli.

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Ghost in the Shell nos presenta a Mira, una mujer que, tras sufrir un ataque terrorista del que no sabemos nada, es reconstruida por la empresa robótica Hanka como cíborg. Lo único humano de su cuerpo es su cerebro. Mira se une a la Sección 9 con la graduación de mayor, al servicio de Daisuke y del gobierno, y no tarda en enfrentarse a un hacker informático llamado Kuze que trata de asesinar a todos los miembros de Hanka. Mira empezará a dudar de sus recuerdos y de su identidad mientras cierra el cerco alrededor de Kuze.

El film dirigido por Rupert Sanders tiene sus pros y sus contras, y me parece justo analizar esta película como producto individual. También os digo que es imposible no mencionar cosas sobre las dos primeras películas de anime (Ghost in the Shell, y Ghost in the Shell 2: Innocence) porque es un refrito de ambas, pero vamos a tratar de ser lo más objetivos posibles dentro de nuestra subjetividad. Para empezar, el casting es extraño. Aunque Johansson me ha encajado y me ha gustado mucho en el papel de la mayor Mira y Batou está muy conseguido a nivel estético, el resto de la Sección 9 apenas aparece en un par de escenas como relleno. Es cierto que el director de la Sección 9, Daisuke (Takeshi Kitano), se come la pantalla, y encima no dice ni una palabra en inglés, pero no lo acaba de arreglar.

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El problema, pues, es que, exceptuando a Kuze y Mira, los personajes están vacíos, apenas tienen profundidad y en muchas ocasiones (como Batou, o Cutter) son unos clichés un tanto molestos y muy poco creíbles: «Soy Cutter, soy malo y pongo cara de malo». Y eso que a Batou en algunas escenas te lo crees, pero acaba cayendo en ese agujero olvidadizo de los sidekicks.

A nivel visual la película cumple con las expectativas. Es espectacular y me ha sacado sonrisas de alucine. Es cierto que tiene escenas de «quiero ser Blade Runner», pero a mí me han funcionado. Sobre todo, las escenas de barrio urbano hecho polvo, que parecían un escenario de una novela de William Gibson. La paleta de colores, los efectos de CGI y la atmósfera cyberpunk están conseguidísimos y son lo más disfrutable de la película, seguramente. Quizá destacaría que la escena de la pelea final se queda en anticlimática, tanto por la animación como por lo poco épica de la misma. No puedo especificar más sin entrar en spoilers. Otro aspecto al que le tenía una curiosidad tremenda, era la música compuesta por Clint Mansell. Lo cierto es que, aunque la banda sonora es funcional, no es para nada destacable, y en ocasiones es incluso molesta. En mi opinión, la música en un film debe ser otro personaje más, hablarnos y comunicarnos cosas que no se dicen. Pero en Ghost in the Shell este aspecto fracasa.

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Y vayamos con la trama. Mucho se ha dicho de este tema, pero teniendo en consideración dos puntos importantes, que es una peli palomitera de Hollywood y que adapta el concepto de varias obras de Mamoru Oshii, empecemos. Sin entrar en detalles, Ghost in the Shell recoge escenas, personajes, situaciones y conceptos que ya teníamos en Ghost in the Shell de 1995 y en Ghost in the Shell 2: Innocence. Es una mezcla no solo visual —si habéis visto el film sabréis que hay escenas que son tal cual como en el anime—, sino que los conceptos están mezclados y termina siendo un batiburrillo un poco extraño. La película trata sobre la identidad. Quiénes somos, y qué nos hace ser humanos. Pero de pronto se va a los recuerdos y la memoria. ¿La identidad son nuestros recuerdos? Entonces, ¿por qué Mira duda tanto al observar su cuerpo si lo que debería preocuparle está en su cabeza? El guion no acaba de decidirse y en vez de mostrar, dice, y los personajes nos cuentan demasiado constantemente.

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Nada más empezar el film ya se nos cuenta todo. No hay espacio para la interpretación. Así como La llegada daba ese voto de confianza al espectador, aquí no. Estos son los malos, y la chica guapa es la buena. ¿Has visto qué guapa es? Pues espera que ponemos a los personajes a que lo repitan una y otra vez. Y luego, después de todo este mareo argumental que no tiene demasiado sentido, acabamos con un desarrollo que es puro Spielberg. Soy fan de las adaptaciones, me gusta mucho cuando un director coge una obra y la reinterpreta, pero Rupert Sanders no consigue reinterpretar nada y Ghost in the Shell se queda en una mera película palomitera de ciencia ficción.

¿Y eso es malo? No. Yo me lo pasé genial en el cine, la disfruté muchísimo. Y la volvería a ver. Seguramente la volveré a ver. Pero quizá esperaba una peli bien dirigida y con algo de sentido. Me importaba bien poco la fidelidad al anime o al manga. Pero como película, es olvidable por agujeros de guion, una trama mal construida, quizá por el pánico a tener un público que no quiere salir de su zona de confort. En definitiva, Ghost in the Shell es un envoltorio muy bonito y luminoso, pero con poca alma.

 

Sinopsis

Ghost in the Shell

En un japón futurista la joven Motoko Kusanagi (Scarlett Johansson), también conocida como the Major Mira Killian, es la líder de grupo operativo de élite, la Sección 9, cuyo objetivo es luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos. Al mando de esta unidad de operaciones encubiertas está Aramaki (Takeshi Kitano), y destaca Batou (Pilou Asbæk), un exmilitar considerado como uno de los agentes más salvajes del grupo. Pero, después de un peligrosa misión, el cuerpo de Kusanagi queda dañado y es sometida a una operación quirúrgica para trasplantar su cerebro en un cuerpo robótico. Este nuevo cuerpo artificial le permitirá ser capaz de realizar hazañas sobrehumanas especialmente requeridas para su trabajo.

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