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iBoy, la gente suele morirse

iBoy - Destacada

La última película de Netflix es una aventura juvenil algo oscura y muy disfrutable.

Tom es un chaval de barrio. De uno de esos barrios con su barraquismo vertical, sus plazas llenas de pandilleros, su tráfico de drogas… pero es un barrio a la sombra de la zona pija de la ciudad, cuyas luces y rascacielos le recuerdan que, por mucho que se acostumbre, su vida no es buena y su barrio es chungo, muy chungo.

Pese a eso, Tom es razonablemente feliz. No le va mal en el instituto, está colgado de su compañera Lucy y se las apaña para no tener muchos problemas con los matones del instituto. Hasta que un día llega a casa de Lucy y un puñado de tipos la están violando. Mientras llama a la policía, le pegan un tiro y parte del móvil que le salva la vida queda incrustado en su cerebro. La gente normal se habría muerto, pero él despierta con superpoderes. ¡Y todo esto en los primeros diez minutos!

iBoy - Tom
iBoy es una película para adolescentes y no tiene ningún problema en usar los tópicos: un protagonista huérfano, un elegido que es muy poco heroico al principio, un malo muy malo… Sin embargo, la película tiene una oscuridad bastante poco frecuente en este tipo de historias, una oscuridad real. El barrio es chungo, de los que evitarías por la noche si no eres de allí, y el gran trauma que superar no es un padre alcohólico en el difuso pasado, o no integrarse en el cole, o que los abusones se metan contigo: es una violación. Un TRAUMA, con mayúsculas. De los que te pueden destrozar la vida entera. Eso y también descubrirse como un cobarde, alguien que ha huido. Alguien que no puede respetarse a sí mismo. Los malos pueden no ser los personajes más elaborados de la historia, pero son peligrosos de verdad. No tienen problema en dar palizas, violar a chiquillas, matar a gente y dejar el cuerpo colgado en la plaza para que todo el mundo vea el mensaje. La violencia está poco o nada suavizada.

La historia, además, se sostiene sobre las excelentes interpretaciones de Bill Milner y Maisie Williams. Milner consigue ese aire de chico corriente que necesita el personaje, de chaval que no destaca por nada y que bastante tiene con lograr que no le superen las circunstancias. Y Williams, que se está esforzando por asegurar una continuidad a su carrera cuando acabe Juego de tronos, mantiene la sobriedad y transmite el dolor que lleva por dentro su personaje.

iBoy - Lucy
Lamentablemente, los secundarios no consiguen dar la solidez a sus personajes que la pareja principal sí logra. Y no es realmente un problema de los actores: la historia, pese a lo acertado de su tono y a lo interesante de su planteamiento, tiene mucho de cliché y está bastante llena de tópicos tanto del genero de gánsteres como del de superhéroes, y los personajes no son una excepción. En realidad, lo que hacen Milner y Williams tiene mucho mérito. Pero esa cierta originalidad del inicio de la película se diluye poco a poco en una historia de manual, con su jefe malo de identidad oculta, sus malos de barrio que son carne de cañón y su coro de secundarios que son apenas algo más que un imperativo de la narración.

Los irregulares diálogos incluyen algunas grandes líneas, sí, como ese «¿Conseguiste superpoderes? La mayoría consigue morir». Pero también están repletos de frases vacías y cosas que ya hemos oído mil veces, y a ello hay que sumar los hilos que se abren para nada. ¿A qué viene sacar el pasado de la difunta madre de Tom? ¿Qué importa que conociera al malo? Nada, absolutamente nada.

iBoy - Poderes
iBoy es una película que me habría encantado de adolescente y que, probablemente, funcione muy bien si tienes la edad de los protagonistas, pero como adulto me deja un cierto sabor a decepción. Podría haber sido mucho mejor de lo que es: tiene unos actores capaces de hacerlo, un planteamiento moderadamente original y un tono con el que parece que sólo Netflix se atreve, pero se va desinflando y termina siendo demasiado típica.

Sinopsis

iBoy

Tras recibir un disparo mientras llamaba pidiendo ayuda para impedir un ataque violento a su chica del instituto, un chico de dieciséis años despierta de un coma para descubrir que tiene incrustados en el cerebro fragmentos de su teléfono móvil, que le proporcionan poderes de superhéroe. Utilizará ese conocimiento y la tecnología para vengarse de la pandilla responsable del ataque.

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