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Kong, Apocalypse now en la Isla Calavera

Kong 2017 - Destacada

La nueva película de King Kong se queda en un entretenimiento sin más.

La historia de King Kong siempre ha sido una aproximación sui generis al mito de la bella y la bestia, y resulta curioso que lleguen a nuestras pantallas dos encarnaciones diferentes con apenas una semana de diferencia: Kong y La bella y la bestia, de la que os hablaremos dentro de unos días. En cuanto al gorila más famoso de la historia del cine, ya os avisamos de que esa parte la han dejado bastante de lado y, más allá de un cruce de miradas, la relación entre el simio y la bella apenas está tratada.

Kong 2017 - Bambú

¿Cómo que esto no es bambú?


Bien pensado, no debería ser sorprendente. A diferencia de lo que ocurre en sus predecesoras, Kong no abandona la Isla Calavera para ir a Nueva York, que es el escenario en que el amor de la bestia por la bella deviene en tragedia, así que entra dentro de lo esperable que la historia de amor no tenga gran importancia en esta película. Lo cual no es necesariamente algo malo: a pesar de que la imagen emblemática sea la del Empire State Building, tanto la película original de 1933 como las versiones de 1976 y 2005 decaen considerablemente cuando abandonan la isla.

Los problemas de Kong van por otro lado. El primero, y tal vez el más sorprendente, es Tom Hiddelston, totalmente descafeinado. Un actor que como secundario es un auténtico robaescenas no consigue tener la presencia imponente que necesita. Hiddelston está desaparecido en buena parte del metraje, o al menos lo parece, e incluso en las escenas en las que la acción gira totalmente sobre él son otros los que llenan la pantalla. Su personaje es el mejor mercenario del mundo, y con dos miradas ya tiene camelada a la chica, pero como espectadores tenemos que esforzarnos en creerlo, porque él no logra casi en ningún momento tener esa intensidad que se le supone, ni para ligar ni para liderar a nadie.

Kong 2017 - Kong

Pero ¿cómo se puede perder un gorila de treinta metros de altura?


En cuanto a Samuel L. Jackson, la pregunta es si hace de alguien que no sea Samuel L. Jackson. Y, bueno… a veces sí, pero a veces no. Conforme más avanza la trama y más se convierte en el coronel Kurtz de Apocalypse Now, más se va volviendo él mismo. Mientras tiene que mantener bajo control al personaje, lo hace realmente bien pero, cuando le puede dar rienda suelta, se vuelve Samuel L. Jackson haciendo de Samuel L. Jackson. Cuando más serio debería resultar, más autoparódico es.

La comparación con Apocalypse Now no es gratuita, claro. Visualmente, los homenajes son constantes, desde el sol rojo ocupando casi toda la pantalla hasta los helicópteros o el napalm, pero la relación va más allá e incluso se explicita en detalles como el superviviente que encuentran en la isla y que se llama Marlow, el mismo nombre que tenía el narrador de El corazón de las tinieblas. Así, el mensaje central de Kong es el mismo que en la película de Coppola: el monstruo somos nosotros (¡sorpresa!). El pequeño giro en esta ocasión es recordarnos que el enemigo es quien nosotros decidimos, es decir, que no hay una enemistad intrínseca ni una maldad congénita, sino que es el hecho de señalar como enemigo a alguien lo que le convierte en enemigo, en una especie de perversion tautológica. Los soldados de la expedición estaban en Vietnam, guerra que está terminando al empezar la película, y uno de ellos cuenta cómo un soldado vietnamita no había visto nunca un arma hasta que llegaron los americanos. Si no lo hubieran señalado como enemigo, no lo habría sido.

Kong - Mason

Ni traje de noche, ni tacones, ni una triste falda. Así no hay quien la rescate.


Sin embargo, Kong no es una película profunda ni reflexiva. Es una historia de acción entretenida y agradable de ver, perfecta para echar la tarde sin más, y que en realidad puede dejar un cierto sabor a decepción, más por lo que ella misma construye y promete que por lo que ofrece. Se ha cuidado de evitar algunos problemas esperables, empezando por algo tan simple como que la bella no sea una rubia que grita y hay que rescatar. Mason Weaver, interpretada por Brie Larson, es un personaje interesante y razonablemente complejo que hace cosas sorprendentes como no levar un vestido de noche a la selva. La mirada a los indígenas de la isla tiene más de antropólogo que de colonial, nada que ver con aquellos negros salvajes de la versión de 1933. De hecho, toda la expedición tiene un aire colonialista que no sale demasiado bien parado. Kong se esfuerza en poner cimientos para construir una gran historia, y luego se conforma con un pasatiempo, y la sensación de decepción no es porque no logre ser un buen entretenimiento, sino porque podría haber sido más que eso.

Y antes de dejaros con el tráiler, un aviso: hay escena tras los créditos. Fui el único en toda la sala que se quedó a verla. No seáis lechones.

 

Sinopsis

Kong: La Isla Calavera

Tras el descubrimiento de la desconocida Isla Calavera, un grupo de científicos y de soldados de la guerra de Vietnam llegan para explorarla. Un gorila de treinta metros va a ser el menor de sus problemas.

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