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La bella y la bestia cantan de nuevo

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La bella y la bestia mezcla la película de animación y el musical para ofrecer dos horas de auténtico aburrimiento.

El estreno de La bella y la bestia ha estado rodeado de una absurda polémica por la inclusión de un personaje gay en ella. En Rusia ha sido calificada para mayores de 16 años, y en EE.UU. grupos ultracristianos han llamado al boicot, alegando que la presencia de ese personaje puede ofender las tiernas mentes de los niños. Y es que se trata de una fábula inocente en la que los malvados gays han incrustado un personaje no heterosexual. No es como si fuera la historia de una chica que se enamora de un búfalo. Se empieza incluyendo un personaje gay y, cuando uno quiere darse cuenta, están vendiendo como películas familiares historias en las que el mensaje es «secuestra a la chica que te gusta, que ella ya acabará enamorándose de ti». El secuestro y la zoofilia están bien, mientras no haya personajes gays ni vocabulario soez.

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Podría haber rodado La, La, Land. Hasta Ryan Gosling es menos hierático que Bestia.

La llamada al boicot es el mejor motivo para verla, porque la verdad es que La bella y la bestia es una mala película, lenta y aburrida, que se sostiene básicamente en la nostalgia de los fans de la original de animación y del musical. Si uno es de los que se sabe de memoria todas las canciones, aún se lo puede pasar bien, ya que son las mismas; pero si ese no es el caso, se enfrenta a un par de horas de tedio interrumpido por canciones que a menudo interrumpen la narración, impidiendo que cuaje ningún tipo de ritmo.

En la oleada de remakes en carne y hueso de clásicos de animación con la que Disney nos está atacando, Bill Condon ha optado por no hacer un remake en sentido estricto, sino mezclar la original con el musical que triunfó en los teatros de medio mundo a finales de los 90. Eso, que podría parecer un acierto, en realidad se revela como un serio problema. Un simple remake podría haber funcionado muy bien solo con que se hubiera mantenido fiel a la original, pero la mezcla no termina de encajar y la acción va avanzando a trompicones entre canción y canción, con algunas escenas que tienen más de teatro que de cine. Muy lejos de la Cenicienta de Kenneth Branagh, aunque mucho mejor que Into the Woods.

Aparte del boicot —que te digan que no debes ver algo siempre es un buen motivo para verlo—, el principal motivo que tenía para ver La bella y la bestia era Emma Watson. Es una grandísima actriz y siempre se pueden esperar grandes cosas de ella. Ahí está su interpretación en Regresión para demostrarlo. Por desgracia, aquí Watson está rígida y oscila entre la cara de palo y la exageración más histriónica, lo cual es especialmente grave, porque ella es el eje sobre el que debería sostenerse toda la película. Más aún cuando Bestia es una animación CGI con más de CGI que de animación. Por contra, Luke Evans está excelente como Gaston, gustándose a sí mismo como si fuera realmente el personaje. Su sonrisa de quarterback del equipo del instituto, su mentón hacia fuera y su gestualidad corporal son de lo mejor de la película. A su lado, Josh Gad como LeFou es el secundario cómico que toda producción Disney debe tener. En general todos los secundarios están bien, lo cual aún vuelve más sangrante la mediocre interpretación de Watson. Claro que esas buenas interpretaciones no son ninguna sorpresa cuando uno lee la lista de actores: Kevin Kline, Ewan McGregor, Ian McKelen, Emma Thompson, Stanley Tucci…

Bella Bestia Gaston

¡Qué guapo soy, por dios!

Sin embargo, lo que realmente resulta desconcertante son los intentos de acercar la historia a nuestra sensibilidad actual. Que Bella lea y eso la convierta en “una joven avanzada a su tiempo”, como su madre; o que explicite que retenerla no es la mejor manera de enamorarla, por ejemplo. Como si eso hiciera que, de repente, la historia no fuera la misma. Como si Bestia no tuviera prisionera a Bella. Como si Bella no abandonara el palacio solo cuando Bestia le da permiso. Habría sido mucho mas honesto ahorrarse esos intentos y asumir que se trata de una historia profundamente reaccionaria, afrontarlo y disfrutarlo igual que hacemos con tantos y tantos musicales. Ahí está Grease, sin ir más lejos.

Si eres un fan irredento de la película original y aún recuerdas todas sus canciones, o si fuiste cuatro o cinco veces a ver el musical, puede que llegues a disfrutar con La bella y la bestia. Hubo gente en el cine que aplaudió al final. Pero el disfrute tiene que llevarlo uno de casa, echárselo por encima a la pantalla como si fuera sal y pimienta. Si esperas algo tan rebuscado como una buena película… bueno, es posible que en la sala de al lado aún proyecten Logan.

Sinopsis

La bella y la bestia

Bella es secuestrada por Bestia, pero durante su cautiverio descubrirá que en el fondo es un buen chaval, y se enamorará de él. En cambio, la gente del pueblo resultan ser unos cretinos y bastante mala gente. Todo ello, cantando.

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