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La gran muralla, grande no significa épico

La Gran Muralla - Destacada

Una película que intenta ser grandiosa pero se queda en grande. Y larga. Y aburrida.

Hace ya unos cuantos años que los productores estadounidenses se dieron cuenta de que China es un mercado muy grande. Que será una obviedad, pero les ha costado su tiempo verlo. Películas como Transformers: La era de la extinción o Pacific Rim tenían taquillas bastante discretas en EE.UU., pero luego compensaban con buenos resultados en China, así que las productoras americanas empezaron a ver con buenos ojos ese mercado, lo que se traduce en una mayor presencia de estrellas chinas en películas de Hollywood o, finalmente, en coproducciones como La gran muralla.

Zhang Yimou es un director con una buena colección de premios a sus espaldas y películas tan prestigiosas como La casa de las dagas voladoras y Sorgo rojo, aunque también es el director de aquella cosa que fue Hero. Y es, desde luego, un cineasta que ha demostrado ya muchas veces que se le da bien la acción y que suele gustar en Occidente. Así que el bueno de Zhang parecía el director ideal para la mayor coproducción chinoamericana de la historia, ¿no? Pues no.

La Gran Muralla - Colores

Dorado, negro, rojo, azul…


La gran muralla es un monstruo híbrido que tiene lo peor de cada casa. El gusto excesivo por lo colorido propio del cine comercial chino roza lo ridículo para la sensibilidad occidental, especialmente cuando vemos los colores de los diferentes cuerpos del ejército que protege la muralla: rojo, amarillo, azul… Verles correr por la muralla de un lado a otro es como volver a ver la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, y eso puede estar muy bien si luego vamos a ver a gente haciendo deporte, pero no si se supone que es una escena épica en la que os héroes se van a jugar la vida luchando contra monstruos reptilianos llegados en un meteorito para castigar la codicia del emperador. Entonces todo huele a Power Rangers. Lo que me lleva al otro gran problema de la peli: un guión americano que bastante tiene con no ofender a nadie, como para preocuparse por contar una historia bien.

Y sí, es cierto que en una película de este tipo uno ya espera determinadas cosas del guión y que no es peor que muchos otros. Pero hay demasiados absurdos. Por ejemplo, que todo el ejército azul esté formado íntegramente por mujeres, un buen puñado de miles de ellas, y sin embargo en toda la película solo haya una mujer que hable, la comandante Lin Jae. O que haga falta que llegue un occidental para que se les ocurra tirarles bombas a los monstruos.

La Gran Muralla - Lin

Hola, soy la comandante Lin y sé hablar. Me reconoceréis porque todo se pone azul cuando salgo.


Pero en realidad, el problema principal de la película es que pretende ser épica y se queda en meramente grande. Hay una muralla muy grande, y mucha gente corriendo para aquí y para allá, y monstruos, muchos monstruos, y peleas, y… muchas cosas, sí. Pero, por muchos movimientos de cámara que haga Zhang, por mucho que nos movamos entre los monstruos y que subamos la pared de la muralla cubierta de bichos como si fueran zombis en Guerra Mundial Z, no hay nada que consiga transmitirnos esa sensación de épica que deberíamos tener. El personaje de Matt Damon (que parece haberle cogido gusto a dejarse barba y el pelo largo después de El marciano), William, es un mercenario que lucha por comida; la comandante Lin lucha por su patria y por el honor. En el diálogo en el que lo dicen, deberíamos empatizar más con ella y sentir lástima por él. Sin embargo, él resulta cómico y ella suena impostada, a propaganda. Es tan tópico que emerge nuestro lado caótico-neutral para hacernos ver todo con un distanciamiento que, en última instancia, arruina la película.

La gran muralla recuerda en muchos aspectos a El guerrero número 13… hasta que la ves. La idea inicial de una cultura extraña vista por un occidental (¡un saludo al postcolonialismo!) con el aliciente de una amenaza extraña a todos toma derivas tan diferentes que ni siquiera se puede hacer una comparación honesta. Por eso El guerrero núemro 13 se ha hecho un lugar entre el cine de culto de una generación y La gran muralla no pasa de un entretenimiento de domingo por la tarde. No es tan mala como algunos agoreros pronosticaban, ni tan ridícula como su terrible tráiler hacía presagiar, pero está muy lejos de ser una buena película.

 

Sinopsis

La gran muralla

Un par de mercenarios europeos llegan a la frontera china en busca del secreto de la pólvora, pero se encuentran con el ataque de unos monstruos. La gran muralla es la última línea de defensa humana.

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