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Maggie, un drama Z con Schwarzenegger

Maggie - Destacada

La última de Schwarzenegger es una de zombis diferente... y aburrida.

Tras estas navidades con la cartelera desierta de películas de género por culpa del miedo de las distribuidoras a competir con Star Wars: El despertar de la fuerza, por fin empiezan a llegar títulos, aunque sea con cuentagotas. De momento, y para ir abriendo boca, nos llega una de zombis bastante poco habitual: Maggie.

La idea era buena: un padre pasa cuidando de su hija los días que el virus Z tarda en convertirla. En vez de hordas corriendo, balas infinitas y situaciones estereotipadas, tenemos drama familiar y relaciones humanas. Y en vez de hablar del superviviente-héroe que lo puede todo, lo hace de la pérdida, del infectado que ve cómo poco a poco va perdiendo su identidad, y del superviviente que se enfrenta a la inevitable pérdida que está por venir.

Maggie - Hacha
Tampoco es que el enfoque sea realmente nuevo, claro. Aquí mismo os hemos hablado de Retornados, por ejemplo, que trata justamente de los zombis como enfermos. Y la serie británica In the Flesh da una vuelta de tuerca al género, con zombis que son enfermos… y que se han curado. ¿Drama familiar? Imaginad lo que sería recordar cómo te comiste a tu hermana pequeña. O a tu vecina. Y volver a vivir en la misma casa, frente a tu vecino. Incluso hemos tenido, más que un drama, un dramón, en el vergonzante Fear The Walking Dead.

Pero al final, lo que cuenta no es que la idea sea nueva —¿alguna lo es?—, sino la forma de contarla. Y ahí viene el problema: Maggie es francamente aburrida, con una primera hora insoportable. Pretende tener un ritmo de cine indie, confundiendo lentitud con profundidad, sin dar ni siquiera tiempo a conocer a los personajes antes de ponerlos a contemplar cómo crecen las margaritas. La última media hora escasa es, con diferencia, la mejor, precisamente porque ya conocemos a los dos protagonistas, su drama nos importa y no necesitamos que hablen porque sabemos lo suficiente de ellos para entenderles en silencio.

Maggie - Juntos
En realidad, el ritmo no es lo único que intenta ser indie: toda la realización lo intenta. La cámara siempre en mano y temblorosa —¿de verdad hacía falta que el cámara tuviera parkinson?—, los primeros planos de la cara dejando la frente fuera pero el cuello dentro, los encuadres torcidos y, sobre todo, los filtros de Instagram. En conjunto da una desagradable sensación de impostura, de que no son elecciones con criterio comunicativo, sino un intento de parecerse a algo y ganar en Sundance. Algunas escenas casi parecen una parodia de una película de David Gordon Green.

Henry Hobson, el director, se estrena como imitador de un estilo que no le sale natural y acaba lastrando el guión de John Scott 3, y solo el excelente trabajo de Arnold Schwarzenegger y Abigail «Chanel n.º 5» Breslin consigue remontar la película. Y tampoco es que el trabajo de Scott sea perfecto. Es ese tipo de historias que apunta a algo grande y luego no se atreve a ir, y se limita a dar vueltas a su alrededor. Con el agravante de que la película está tan preocupada por la relación entre el padre y la hija infectada que se olvida de explicar pequeños detalles como por qué narices Maggie decide escaparse de casa en pleno brote zombi. Pasa antes del film y en ningún momento tenemos la más leve señal que nos deje intuir un motivo.

Maggie - Boca

¡Eh, mira, como la portada de Melancholia! Como Ofelia, la de Hamlet, la que acaba… oh, vaya, eso es un spoiler, ¿no?


Por otra parte, el gran drama que se prevé desde el principio es el de la eutanasia: matar a tu propia hija. Y aunque la parte que le toca a Wade, el padre, está bien construida y Schwarzenegger se mantiene sobrio, encarnando a la perfección a un granjero del interior rural de los EE.UU., nos falta tiempo con Maggie para que tenga toda la carga dramática que debería. Abigail Breslin lo hace todo lo bien que podemos esperar, pero solo a partir de la noche con sus amigos (excelentemente retratados, por otra parte) tiene suficiente desarrollo para mostrar su duelo y su sufrimiento y final aceptación. Siendo el gran drama que sobrevuela todo el film, debería funcionar mejor.

En conjunto, Maggie es una película que apunta un montón de cosas interesantes, pero que no se atreve a profundizar en ninguna de ellas.

Sinopsis

Maggie

Un  brote zombi se expande por todo el mundo. En él resulta infectada Maggie, y su padre la llevará a la granja para pasar con ella los días que le quedan antes de que el virus acabe convirtiéndola en zombi.

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