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Pacific Rim, el regreso de los kaiju

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Guillermo del Toro nos regala dos horas de sopapos entre mechas y kaijus.

Robots gigantes contra monstruos gigantes. Kaijus contra mechas. Una imagen que lleva décadas grabada en el imaginario de la cultura japonesa y en el de sus aficionados y que ahora, gracias a Guillermo del Toro, salta a la pantalla grande sin escatimar en valores de producción para el regocijo de los aficionados al género de los robots y los monstruos gigantes.

Lo primero que uno tiene que plantearse cuando entra en la sala de cine para ver Pacific Rim es que no se va a encontrar una película trascendental que vaya a cambiar su vida o su forma de pensar, ni siquiera una que vaya a dejar poso sobre el que reflexionar. Pacific Rim es entretenimiento puro y duro, sin más. Una película hecha por un aficionado de los kaijus y los mechas y de todos los productos cine, series de televisión y de animación japonesas que ha tenido los recursos suficientes para poder grabar por todo lo grande una película sobre una de sus pasiones.

Pacific Rim: Final Four Jaegers
Pacific Rim comienza con una premisa sencilla para la que no se dan demasiadas explicaciones: una grieta interdimensional ha aparecido en el fondo del océano Pacífico y poco a poco empiezan a surgir de ella monstruos gigantes de todo tipo de formas que acaban con todo vestigio de humanidad que encuentra a su paso. Los avistamientos son mensuales al principio, pero empiezan a ser cada vez más frecuentes y la humanidad reacciona. Se crea el programa Jaeger —cazador en alemán—, que consiste en la creación con apoyo gubernamental de robots gigantes —mechas— tripulado por pilotos. Gracias al programa Jaeger se consigue mantener a raya a los monstruos, pero el avance de estos es implacable y no se detiene.

Poco más se puede contar sobre el argumento sin destripar la trama. Los mechas se controlan gracias a una tecnología —«Drift» en versión original— mediante la cual el piloto controla a la máquina a través de sus impulsos cerebrales; y para poder llevar a cabo la conexión hacen falta dos personas que tienen que estar completamente compenetradas, por lo que cada mecha tiene dos pilotos. Uno de los grandes puntos a favor de la película es el mimo con el de Del Toro trata a los jaeger y a los kaiju: cada uno de estos gigantes tiene un nombre en clave y unas características que lo diferencias de los demás. Los pilotos de los jaeger se han convertido en famosos y son reconocidos como héroes por la población y estas increíbles moles de acero también tienen su propio nombre: Cherno Alpha, el jaeger ruso; Striker Eureka, el australiano; Crimson Typhoon, el chino y Gipsy Danger el estadounidense.

Pacific Rim - Kaiju Featurette
Como era de esperar, uno de los puntos fuertes de la cinta serán las grandes escenas de acción entre los mechas y monstruos gigantes, escenas en las que no se escatima en efectos visuales y que se convierten en el principal atractivo y una de las razones principales por las que muchos espectadores se habrán acercado al cine. El problema viene cuando los jaeger no son los protagonistas: los actores que encarnan a Mako Mori (Rink Kikuchi) y Stacker Pentecost (Idris Elba) hacen un buen trabajo y consiguen formar unos personajes creíbles, pero el protagonista Raliegh Becket (Charlie Hunnam) y algunos secundarios, quizá por la naturaleza y lo poco desarrollados que están los personajes en general, no son para nada creíbles y amplían la sensación de estar viendo una película juvenil con muy poco que contar. Algunos secundarios entre los que se encuentran Ron Perlman y Charlie Day aportan un toque histriónico y humorístico que muchas veces es más agradecido que cualquier otra aparición de los demás personajes importantes en la trama. Mención especial para la aparición de los ya consagrados amigos del director que suelen tener un pequeño cameo en la mayoría de sus películas.

En definitiva, Guillermo del Toro ha realizado una película honesta que no pretende engañar a nadie. Es lo que muchos hemos querido ver en las salas de cine desde hace mucho tiempo, y que gracias al realizador mexicano hemos conseguido ver en la gran pantalla y con un presupuesto que no desmerece otras grandes producciones de Holywood. Pacific Rim es un homenaje para todos aquellos que crecimos entre Evangelion, Power Rangers, Godzilla y Gundam. Una película realizada por un aficionado al género y dedicada al resto de aficionados. Puede pecar de juvenil, de ser simple y de otras muchas cosas, pero nunca de ser pretenciosa. Los que vayan al cine queriéndose encontrar una película de robots gigantes contra monstruos gigantes encontrarán una película de robots gigantes contra monstruos gigantes. Y bien que se lo van a pasar.

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