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Retornados: el amor en los tiempos del zombi

autobús

Un discurso sobre odio y miedo que podría haber resultado mucho mejor con unos protagonistas más perfilados.

Reconozco que la sinopsis y el eslogan («No son zombis. Tampoco son humanos») me provocaron malas expectativas. Temía encontrarme con la misma historia de apocalipsis zombi que ya he visto dos mil millones de veces.

eslogan

Curioso cómo el eslogan oficial dice justo lo contrario que la película.


En ese sentido, la verdad es que la película me gustó: no es lo de siempre. Es una historia de amor que pretende hablar del miedo a la diferencia y del racismo. La lástima es que el resultado no está a la altura de las intenciones. Su discurso carece de profundidad, más allá de la idea de que el odio proviene del miedo, y se subraya con imágenes que asociamos al nazismo: campos de concentración (que tememos de exterminio) a los que llegan autobuses que nos recuerdan a los trenes de la muerte, y carnets que identifican a los retornados como estrellas de David en la solapa. Demasiado explícito.

Los retornados

No son zombis. Son personas.


El mejor momento, con diferencia, es la escena en la que asaltan el hospital y exigen a la protagonista, Kate (Emily Hampshire), encañonándola, que diga que son zombis. Ella se niega: son personas. El discurso del odio solo es sostenible en tanto sea contra objetos, no personas. Para los nazis, los judíos eran Untermensh, infrahumanos, como para el Ku Klux Klan original los negros estaban menos evolucionados que los blancos. Por desgracia, la tensión de esa escena no se mantiene durante el resto del film. La mayor parte del metraje resulta flojo, incluso en las escenas supuestamente más intensas.

Quizá si los personajes estuvieran mejor dibujados el espectador se implicaría más, pero los secundarios son planos y poco más que arquetipos (el amigo del alma, el jefe comprensivo-exigente…); y aunque la pareja protagonista (Hampshire y Holden-Ried) se esfuerza en la interpretación, sus papeles no están bien perfilados y, en general, no llegamos a empatizar con ellos.

Curiosamente, a la gente le encantó el final, que a mí me parece el gran error de la película, al convertir una tragedia social y global en algo personal e individual. Al tener unos personajes que no han llegado a importarnos, el resultado es un desenlace que nos deja impertérritos en la butaca mientras suponemos que en la pantalla están destrozados, un poco como en un telefilm de domingo por la tarde.

No es la peor película de zombis que he visto (¡ni mucho menos!) y ni siquiera es una mala película, pero desde luego no es imprescindible. Y podría haber sido mucho mejor.

Sinopsis

Retornados

Tras un brote zombi que acabó con más de 100 millones de personas, se consiguió un tratamiento a base de una proteína. Los infectados deben tomar su dosis cada día, pero la proteína está a punto de acabarse. Kate y Alex harán lo que haga falta para seguir vivos.

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