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Spiderman: Homecoming: este es nuestro Spidey

Spiderman Homecoming - Destacada

Lo nuevo de Spiderman es lo que llevábamos esperando tanto tiempo.

Hace unos años, Marvel pasaba por apuros económicos y alguien decidió vender los derechos para cine de algunos personajes, como Los 4 fantásticos o Spiderman. Como consecuencia, en 2017 seguimos esperando una buena película del supergrupo, y hemos tenido dos buenas películas y tres malas del trepamuros. Hasta ahora. Porque, por fin, Spiderman ha vuelto a casa, a Marvel.

Las películas del Universo Cinematográfico Marvel tienen algunos problemas: mantienen un guión bastante fijo, con estructuras usadas una y otra vez (Guardianes de la galaxia es Los vengadores en el espacio, por ejemplo), y no dejan que el director deje demasiada huella, y si lo hace, le mandan a su casa (un saludo a Kenneth Branagh y a Joss Whedon). Pero, al mismo tiempo, tienen un estándar de calidad abrumador. Prácticamente todas sus películas son grandes obras palomiteras, espectáculos entretenidísimos que ofrecen todo aquello que sus espectadores han ido a buscar, y lo ofrece en grandes dosis. A fin de cuentas, llevan medio siglo trabajando esos personajes en cómic: saben lo que hacer con ellos.

"¿Pero tú estás tonto o qué?"

“¿Pero tú estás tonto o qué?”


Así que era de esperar que el ansiado regreso de Peter Parker tras su cameo en Capitán América: Civil War fuera algo grande. La pregunta no era tanto si sería una buena película, sino qué tipo de Spidey nos íbamos a encontrar. Y ahí los tráilers nos hacían sufrir, con Tony Stark por todas partes, como si fuera Iron Man 4. Poca confianza en el producto. Supongo que querían convencer a un público reticente tras las anteriores dos películas. Por suerte, Spiderman: Homecoming no es eso. Es Marvel cogiendo con cariño a uno de sus mejores personajes y dejándole ser lo que ha sido (casi) siempre en los cómics: un adolescente. Y eso supone problemas en el instituto; salvar el mundo, pero ser incapaz de decirle a una chica que le gusta; decidir entre un examen de Literatura y detener a un atracador; pasar miedo e intentar disimularlo poniendo voz de tío duro o contando chistes malos.

Spiderman: Homecoming es un espectáculo divertido que te hace reír a menudo, que te mantiene en tensión en el par de escenas en que quiere hacerlo, y que consigue que le perdones que el tercio central no acabe de tener mucho sentido y que de bastante vueltas que no llevan a ninguna parte. Y tiene al mejor Spidey de la historia del cine. No solo porque Tom Holland dé bastante el pego como adolescente, pese a tener ya veinte añazos. Es que se divierte con el personaje, y se nota. No pretende ser un gran héroe, sino un chaval que hace lo que puede y ve cómo una y otra vez las cosas no salen como espera. Es el superhéroe que cualquier adolescente sería, el que los lectores de sus cómics serían, el que tú y yo seríamos. Con suerte.

Pero es el mejor Spiderman también en otro sentido: en todas las películas anteriores los efectos daban una sensación de gomosidad, como si Spidey no tuviera huesos. En Spiderman: Homecoming, Peter Parker es sólido, flexible, pero sólido. Tanto cuando salta, como cuando cae, transmite una ficisidad que las anteriores películas no consiguieron.

"Mira, chico, es muy posible que yo sea el mejor malo del MCU hasta la fecha."

“Mira, chico, es muy posible que yo sea el mejor malo del MCU hasta la fecha.”


Uno de los pilares del éxito de Spiderman como personaje, en los cómics de los 80, era que hablaba de tú a tú a sus lectores. Era un adolescente como ellos, y le pasaban cosas como a ellos. Sí, además tenía superpoderes y se enfrentaba a supervillanos y esas cosas, pero iba al instituto, le castigaban sin salir de su cuarto hasta la hora de la cena, y se ponía colorado y tartamudeaba ante la chica que le gustaba. Todas las grandes etapas del trepamuros han jugado con eso. Spiderman: Homecoming también lo hace, y no deberíais olvidarlo cuando vayáis al cine. Es una película para adolescentes, y tiene los elementos que considera necesarios para gustar a ese público. No serías el primero en decir que es una mala película, porque a sus cuarenta años le parece infantil (ahí está la crítica de The Guardian, si sabéis inglés).

Quizás lo más sorprendente de Spiderman: Homecoming es que tiene al mejor villano hasta la fecha de todo el MCU. Es cierto que los villanos han sido siempre el talón de Aquiles de las películas Marvel, con la excepción de Loki, así que ser el mejor tampoco es en sí gran cosa, pero El Buitre está espectacularmente interpretado por Michael Keaton, y han conseguido que un viejo vestido de verde y con plumas se transforme en un delincuente totalmente inquietante. La escena del diálogo en el coche es brillante, aunque Keaton se coma al pobre Holland con patatas. Esperemos que los próximos villanos estén a la altura. Seguro que las películas lo estarán.

Sinopsis

Spiderman: Homecoming

La ayuda de Tony Stark supone bastantes quebraderos de cabeza para el pobre Peter Parker, que a las dificultades de ser un adolescente le tiene que sumar las de ser un aprendiz de superhéroe y mantenerlo en secreto. Y encima, parece ser el único que se ha dado cuenta de que hay alguien vendiendo armas extraterrestres por ahí.

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