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Thor: Ragnarok, una comedia Marvel

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La nueva película de la Casa de las Ideas es una comedia desenfadada y sin pretensiones.

Quede claro desde el principio: Thor: Ragnarok es una comedia de acción para todos los públicos. No busca la épica ni la trascendencia, y se conforma con hacer pasar al espectador un buen rato. Si esperas otra cosa, no hay forma de que te guste lo que te vas a encontrar.

Teniendo eso en mente, Thor: Ragnarok encaja en la continuidad del Universo Cinematográfico Marvel sin problemas. Un universo que se ha vuelto tan complejo que necesita un par de escenas de recordatorio de todo lo que ha pasado antes. Ese encaje se explicita, de hecho, en el encuentro con el Doctor Extraño, una parte del cual fue la escena tras los créditos de Doctor Strange. De la gente que a estas alturas sigue abandonando la sala en cuanto salen las primeras letras ya hablamos otro día.

Hulk Gladiator! Hulk aplasta!

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Que se trate de una comedia puede que eche para atrás a algunos debido a la evolución de una parte del UCM. Si bien el humor ha estado presente desde el principio, en algunas de las películas —pienso en Iron Man II y III, por ejemplo—, la tendencia era clara hacia el humor facilón, y la irreverencia iba siendo sustituida por chistes funcionales, pero inanes. Sonaba a prefabricado. Es algo que no se puede negar, pero que no hace justicia a lo que  representa Guardianes de la Galaxia. El neozelandés Taika Waititi consigue que el humor de Thor: Ragnarok suene original, y suene a gente pasándoselo bien. Tampoco debería ser tan sorprendente, considerando que se trata del creador de esa maravilla que fue Lo que hacemos en las sombras.

Eso sí, hay que reconocer que la película tiene un tono casi infantil. Aunque todo el UCM es para todos los públicos —con la excepción obvia de Deadpool—, suele dirigirse sobre todo a una audiencia que creció leyendo esos cómics, no a la que está creciendo ahora mismo. Los tres guionistas que firman Thor: Ragnarok vienen, precisamente, de la parte más infantil del Marvel audiovisual: Eric Pearson ha trabajado en Agent Carter; Craig Kyle, en series de animación como Iron Man: Armored Adventures; lo mismo que Christopher Yost, con quien ha colaborado en varias. Era de esperar un cierto tono infantil, pero en general la película es básicamente lo mismo que ya hemos visto muchas veces. Lo mismo que volveremos a ver otras muchas.

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Pero el diablo está en lo detalles, y es ahí donde Thor: Ragnarok es grande. Sakaar, el mundo al final del universo en el que hay peleas de gladiadores, tiene un líder que Jeff Goldblum consigue de alguna manera que no sea ridículo. O, mejor dicho, que sea ridículo y peligroso a la vez. Y creíble. La Valquiria a la que da vida Tessa Thompson, renegada y alcohólica como mandan los tópicos, es divertida, avispada y funcional, y enseguida logra que olvidemos que es eso: un topicazo con piernas. Hela, la diosa de la muerte, de quien uno esperaría otro topicazo andante, resulta ser un personaje complejo e interesante. Y encima Cate Blanchett está embutida en cuero. Conozco a gente que ha ido a ver Thor: Ragnarok por ver a Chris Hemsworth; a mí solo por ver a Blanchett con esa ropa ya me compensa ver cualquier película.

Y Hemsworth, claro. Su don para la comedia estaba desaprovechado, y Waititi lo ha explotado como nunca hasta ahora. Es el rey absoluto de la película y la clave de que muchos gags funcionen. El montaje refuerza el humor físico y, mucho más interesante, consigue que incluso el humor verbal tenga más fuerza. Se permite que la película se vuelva loca aquí y allá, con colores y trajes algo delirantes, y el juego con la estética ochentera incluye el uso de FX mejorables aquí y allá —además de una banda sonora con sintetizador—, y en conjunto todo tienen una sensación de levedad. Son un puñado de amigos pasándoselo en grande, jugando a hacer una obra de teatro, disfrazándose. Pero Thor: Ragnarok no es solo eso, sino que desde el principio deja claro que se dirige a alguna parte. Al Ragnarok. Porque, si no, después de un rato la película sería aburrida. No se trata de ver a otros jugando, sino de una historia. Que se lo hayan pasado en grande y se note, y que todo tenga un tono juguetón, es un añadido.

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Yo lo tengo claro: me paso al lado oscuro sin dudarlo.


Thor: Ragnarok se permite, además, tener momentos de auténtico esplendor. La obra de teatro en la que Matt Damon hace un cameo disfrazado de Loki, mientras el auténtico Loki está disfrazado de Odín y ha escrito el texto de la obra, sin dejar de ser un gran gag, es al mismo tiempo metanarrativa bastante compleja. Waititi, además, nos muestra como Loki está usando el teatro, el espectáculo, para mantener al pueblo entretenido y dócil. Lo mismo que el Maestro hace con sus espectáculos de gladiadores en Sakaar. Y nosotros viendo Thor: Ragnarok en el cine.

Thor: Ragnarok puede no ser la mejor película de Marvel, pero es una grandísima comedia ideal para escapar de estos tiempos interesantes que estamos viviendo. Al menos, por un rato.

Sinopsis

Thor: Ragnarok

La hermana de Thor y Loki, Hela, diosa de la muerte, ha regresado. El Ragnarok, el fin de Asgard, se avecina.

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