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Transformers: El último caballero

Transformers: El último caballero - Destacada

Michael Bay lo ha vuelto a hacer. Explosiones, efectos especiales, persecuciones, peleas y, a ratos, hasta algo de historia.

Michael Bay ha abandonado. No sé si alguna vez se tomó muy en serio lo de hacer películas, o si simplemente siempre ha sido incapaz de hacerlo mejor, pero en Transformers: El último caballero resulta evidente que ni siquiera lo ha intentado. Es una película perezosa, en la que las escenas se van sucediendo sin el más mínimo ápice de estilo. Planos que duran lo justo para que la retina los pueda captar, movimientos de cámara que no vienen a cuento, y todo ello para contar una historia que… bueno, digamos que el espectador a ratos duda de si no ha entendido algo, o si es que en realidad no tiene sentido.

Después de todas las anteriores entregas de la franquicia, y muy especialmente de la última, uno creería que está preparado para lo que le echen. Es más, uno sabe que debe dejar el cerebro en casa si tiene alguna esperanza de disfrutar de la película. Pero hay cosas para las que uno nunca puede estar preparado. Entras en el cine habiendo aceptado que haya robots intergalácticos que se dan de mamporros en La Tierra, que algunos de ellos sean dinosaurios, o que Mark Wahlberg sea un fugitivo al que busca la policía, el ejército y una organización que no queda claro si son del gobierno o privados o de la ONU o qué. Has dejado tu umbral de verosimilitud personal tan bajo, que te tienes que agachar para saltarlo. Pero aun así se las apañan para presentar una historia que no puedes tragarte.

Transformers Megatron

Y tampoco es algo tan raro: a estas alturas, cada película de la franquicia es un batiburrillo en el que meter como sea la gama completa de juguetes de Hasbro, aunque no vengan a cuento. A lo mejor es que sus tres guionistas escribieron cada uno por su cuenta y luego lo pusieron todo junto sin preocuparse de si encajaba o no. O a lo mejor sólo han vuelto a ver la serie de dibujos de los 80 y han obviado el pequeño detalle de que estaba dirigida a niños pequeños. Habrá que irse preparando para los Insecticons buscando campos de Energon.

A pesar de todo, en esta entrega de la franquicia hay alguna mejora. Para empezar, no ha vuelto Shia LaBeouf. Y sí, es muy triste que tener a Mark Wahlberg como protagonista sea una mejora. También está Stanley Tucci haciendo de Merlín, un papel que dura lo justo para no ser considerado cameo. Deben pagarle bien, porque ya salía en Transformers: La era de la extinción, aunque allí no hacía de Merlín, claro. Aunque a quien deben haber pagado realmente bien es a Sir Anthony Hopkins, que se esfuerza por darle a su personaje la coherencia que no le han dado los guionistas.

¿Retroceso? A donde vamos no necesitamos "retroceso".

¿Retroceso? A donde vamos no necesitamos “retroceso”.


Y el caso es que, a pesar de todo, Transformers: El último caballero se las apaña para no ser aburrida durante cerca de una hora. Casualmente, es la hora que tiene menos explosiones, tiros y persecuciones. Por desgracia, estamos hablando de una película de dos horas y media, y su último tercio es desesperante. No termina nunca. Es una sucesión de explosiones, por si alguien había olvidado que es un film de Michael Bay, saltos, golpes, movimientos acelerados y caos. Durante buena parte de la batalla final es imposible saber quién va ganando o perdiendo. En un momento dado, le cortan la cabeza a un robot, pero no hay manera de saber si era un Autobot o un Decepticon. Tampoco importa.

Es posible que hayas visto todas las anteriores entregas y te lo hayas pasado bien. Que consideres que son un producto que ofrece efectos especiales y explosiones, y que es lo que vas buscando. En ese caso, nada que objetar. Transformers: El último caballero ofrece explosiones y efectos especiales a mansalva, sí. El problema es que se supone que es una película. Y como intento de contar una historia es un fracaso absoluto. No ya porque la trama no se aguante por ningún lado, o porque el intento de mezclar la franquicia con la leyenda artúrica no cuaje y resulta bastante ridículo, sino porque Bay es perezoso y se limita a poner explosiones y diálogos supuestamente chistosos que rompen la poca tensión narrativa que es capaz de hilvanar.

Hola, soy Laura Haddock, y salgo en esta película para que se rían de mi acento inglés y de que tengo estudios.

Hola, soy Laura Haddock, y salgo en esta película para que se rían de mi acento inglés y de que tengo estudios.


La era de la extinción no fue la extinción de la franquicia. Mucho me temo que El último caballero no será, tampoco, el último.

Sinopsis

Transformers: El último caballero

Con Optimus Prime desaparecido, y la guerra entre Transformers y Decepticons con los humanos como poco más que espectadores, la clave para nuestro futuro podría estar enterrada en nuestro pasado.

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