Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Under the Dome, primeras impresiones

under_the_dome_destacada

Antes de que nos encerremos debajo de la misteriosa cúpula que ha caído sobre el pueblecito de Chester’s Mill, un par de matizaciones: (1) no he leído La cúpula, el libro de Stephen King en el que está basada la serie de trece capítulos, y (2) aunque para ilustrar esta reseña temprana he elegido las imágenes más gore, no esperéis una gran cantidad de sangre y vísceras más allá del episodio piloto, el único que hasta el momento ha ofrecido una dosis saludable.

Under the Dome: vaca partida

 
El pueblo de Chester’s Mill, en Maine, vive una existencia tranquila —al menos en apariencia— cuando un buen día, sin venir a cuento de nada, se levanta un viento espantoso y sus habitantes son testigos de que algo, una franja de algo que no pueden ver, ha caído del cielo partiendo en dos todo lo que encontraba a su paso. Parece una muralla invisible que da rampa al tocarla por primera vez, y es absolutamente infranqueable: Chester’s Mill acaba de quedar aislado del resto del mundo, encerrado en lo que pronto sabrán que es una cúpula transparente e indestructible.

Aunque un acontecimiento como la caída de la cúpula marca con firmeza el rumbo de la serie, Under the Dome es, ante todo y para que nadie se lleve a engaño, lo que se conoce como «serie de personajes». Pero mientras en Lost (por ejemplo) al menos daba la impresión de que a Jack y compañía les interesaba lo que pudiera esconder la escotilla de marras, aquí parece que a los personajes les traiga sin cuidado todo, hasta el extremo de hacer temblar la suspensión de incredulidad. ¿Nadie, aparte del chavalín, piensa que sería buena idea tomar unas medidas y determinar la forma que tiene el muro invisible? ¿A la ingeniera de radio que capta señales del exterior no se le ocurre probar a transmitir? ¿Nadie ha pensado antes en bajar al complejo subterráneo, a ver si se puede pasar por debajo de la cúpula? ¿A nadie le preocupa que puedan quedarse sin aire? ¿Son todos tontos de remate o qué?

Under the Dome: brazo amputado

 
Sin embargo, dejando al margen su nefasto sistema de prioridades, los personajes están bien definidos e interpretados, y las tramas van interesando. La periodista Julia (Rachelle Lefevre) descubre poco a poco que Barbie (Mike Vogel), el forastero al que ha acogido en su casa, tiene más que ver con ella de lo que creía. Big Jim (excelente Dean Norris) aprovecha que no quedan más concejales dentro de la cúpula para hacerse con el poder, y su inquietante hijo Junior (Alexander Koch) también es una pieza de cuidado. Como afirma Julia en todos los resúmenes de episodios anteriores, «ahora que estamos atrapados juntos bajo la cúpula, ninguno de nuestros secretos está a salvo». Y sí, en los primeros capítulos ya parece que haya unos cuantos y, a juzgar por los espectaculares datos de recepción de los episodios iniciales, resultan atractivos.

En resumen, de momento Under the Dome es una serie de misterio con tintes de thriller, bastante resultona. Tiene un elemento sobrenatural añadido que, aunque dé casi igual a los personajes, sí despierta preguntas en el espectador: ¿quién narices ha soltado el cacharro? ¿Por qué en Chester’s Mill? ¿Por qué justo el día en que no hay concejales ni bomberos ni apenas policías en el pueblo? ¿Por qué algunos personajes sufren convulsiones y hablan de «estrellas de color rosa»? ¿La cúpula tiene conciencia de sí misma?

Esperemos que al menos algunas de esas preguntas se resuelvan en los nueve episodios que quedan. Y ver más cosas partidas a cachos.

Sinopsis

Under the Dome, 1ª temporada

Los habitantes del pueblecito Chester's Mill pierden el contacto con el mundo exterior cuando cae sobre ellos una cúpula invisible e infranqueable. El aislamiento saca a la luz sus rencillas y secretos inconfesables.

Inicia sesión y deja un comentario

3 Respuestas a “Under the Dome, primeras impresiones”