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Vaiana, el camino del héroe (otra vez)

Vaiana - Destacada

La última producción de Disney vuelve a contarnos la misma historia de siempre, pero no tan bien.

Desde hace muchos años, Disney cuenta una y otra vez la misma historia, la del camino del héroe: alguien descubre que es el elegido, un sabio (preferiblemente anciano) le pone en marcha en su misión, con objeto mágico y secundario ayudante incluido, etcétera. Eso en sí no es un problema: es una estructura narrativa que funciona y que podemos identificar en grandes joyas como El señor de los anillos o Matrix. El problema en Vaiana (uno de los problemas) es que esa estructura no resulta natural. Da la sensación de que los guionistas tenían el esquema en un póster y lo han ido siguiendo como un manual de instrucciones, y demasiado a menudo resulta impostado.

Moana es la hija del jefe de una tribu polinesia, y es la elegida del mar —que para algo «moana» significa «mar»— para devolver el corazón a Te Fiti, la diosa de la vida, con la ayuda del semidiós Maui. Y todo va siguiendo el camino hasta la exasperación: empieza en el mundo cotidiano y recibe la llamada de la aventura, la rechaza, se encuentra con el mentor, atraviesa el primer umbral… Y es un esquema tan descarado que resulta molesto.

Vaiana - Abuela

¡Hola, mentor! Digo… ¡abuela!


Sin embargo, Vaiana podría haber funcionado de no ser por la música. Se trata de un musical, y comete los dos pecados nefandos del género. Primero, las canciones son aburridas. Algunas ni siquiera tienen una melodía clara. Los niños no podían seguir el ritmo con las palmas (y lo intentaban) en demasiadas canciones. La de la abuela, de hecho, casi parece un recitativo de ópera.

Y segundo, y mucho peor, las canciones no están integradas en la narración, sino que la interrumpen. La historia va avanzando y, de repente, se para y alguien empieza a cantar. Con la excepción de la canción de Maui y tal vez la del cangrejo (una especie de Sebastián, el cangrejo de La sirenita, hormonado y con malas pulgas), todas las demás producen el mismo efecto que los cortes para publicidad en televisión: rompen el ritmo, pierden la atención del espectador, molestan. Por suerte, algunos fragmentos sin canción son lo bastante largos como para desarrollar su narrativa, y hay aquí y allá gags realmente buenos, como el momento en que Moana se pregunta: «¿Quién soy?» y Maui le dice que si se pone a cantar, vomitará. Justamente lo que yo pensaba. O la argumentación de Maui para demostrar que Moana es una princesa: lleva un vestido y la acompaña un animal.

Vaiana - Cocos

Los cocos son de lo mejor de la película.


Lamentablemente, otros fragmentos no llegan a mantener suficiente tensión narrativa para sostenerse entre canción y bostezo, y habrían necesitado de tijeras en la sala de montaje. Pese a no ser un film demasiado largo, sus 103 minutos parecen no terminar nunca. En el lado positivo, quizás lo más destacable sea la animación de los tatuajes, la única hecha a mano de toda la película. En cierta medida, recuerda a la de los jarrones de Hércules, y frente a la espectacularidad del 3D para el mar y para la profundidad de las caras, esta animación consigue una mayor cercanía y calidez que encaja con lo naif de buena parte de la película.

A juzgar por las reacciones en la sala, Vaiana funciona entre el público más infantil, el de 4 a 6 años, pero conforme aumenta la edad, aumentan también el movimiento en las butacas, la incomodidad y el aburrimiento.

Cabeza o corazón - Fotograma
En cuanto al cortometraje que la precede, Cabeza o corazón, está escrito y dirigido por Leo Matsuda, artista habitual de la casa, que ya trabajó en Rompe Ralph o Big Hero 6. Se trata de una historia sencilla y amable, pero contada con una estética curiosa. Mezcla de animación por ordenador y look retro, la única pega que se le puede poner es que Del revés está demasiado reciente como para no tenerla en mente. Quizás sea aposta, porque el cortometraje que acompañaba a la de Pixar, Lava, recordaba mucho a Vaiana tanto en lo malo como en lo bueno. No sé si Cabeza o corazón llegará a ganar el Óscar, pero desde luego huele a nominación desde aquí.

 

Sinopsis

Vaiana

Moana es la hija del jefe de una tribu polinesia, pero el mar la ha elegido para devolver el corazón a Te Fiti y acabar con la maldición que amenaza con destruir toda vida.

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