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Yo, Frankenstein, la peor película del año. De momento.

Yo, Frankenstein - Destacada

Chorros de fuego gratuitos, el monstruo caminando a cámara lenta, y unos FX vergonzantes.

Reconozco que no iba al cine con la mejor de las actitudes. Un largo paseo bajo el sol para encontrarme con que la sesión de las 16:00 que anunciaban en la web no existe no es lo mejor para predisponerme a favor de una película. Muchas gracias, señores del grupo Balaña. Pero, visto lo visto, no creo que un mejor estado de ánimo me hubiera hecho apreciar más este despropósito. ¿Recordáis mi reseña de Hércules? Pues cada vez que decía «saltito», ahora es «llamas». Las cámaras lentas se mantienen.

Tras un primer minuto y medio en el que resumen la novela de Mary Shelley, todo es un sinsentido. Absolutamente todo. Hay una guerra entre las gárgolas, que en realidad son ángeles, y los demonios, así que Adam, la criatura de Frankenstein, decide ayudar a los ángeles para evitar que los demonios conquisten la Tierra. ¿Os parece poco chorras? Pues deberíais ver al personaje, con permanente expresión de oler mierda (creo que se supone que es cara de odio, pero no), cambiando de opinión cada cinco minutos y haciendo lo que al guionista le interese, así, porque sí. Y lo mismo detecta a unos demonios camuflados como el que huele a pies en un vestuario que recibe hostias a tutiplén sin saber de dónde le vienen.

Yo, Frankenstein - Cicatrices

Hombre, normal no es. Pero tanto como un monstruo…


Alguna pista sobre lo esperable nos la dan ya de entrada. Por ejemplo, ¿recordáis aquello de «el monstruo de Frankenstein»? No es «el tío bueno de Frankenstein», ni «el mazas de Frankenstein». Pero aquí, incluso con las cicatrices que le han puesto en la cara (y con los ojos pintados, no lo olvidemos), sigue siendo un tipo muy interesante. El día que deje de tener cara de asco se convertirá en el terror de las nenas.

Aunque al menos a él le vemos la cara. Su maquillaje no ganará un Oscar, pero comparado con los efectos especiales de los demonios… ¿os acordáis de Buffy, cazavampiros? Pues ese es el nivel. Una máscara de látex y pintura acrílica, que total, para lo que va a durar ya vale. Que el presupuesto se lo gastaron en las gárgolas por ordenador. Lo menos debieron usar un Spectrum o un MSX para conseguir esa calidad.

Yo, Frankenstein - Gárgola

Igual no ganan un Oscar, pero un Razzie sí que les puede caer.


Y claro, de una película que se anuncia como «de los creadores de Underworld» uno no espera muchas cosas (por ejemplo, no espera un guión sólido y consistente), pero sí unos efectos como dios manda. Y, a pesar del catolicismo chusco que nos meten con calzador cada tres escenas —la idea del catolicismo que puede tener un tipo que una vez vio a un monaguillo en un anuncio de lejía en la tele—, resulta que dios parece no haber mandado nada. Ni el demonio, para el caso.

Que en Underworld al menos había gente guapa vestida de cuero (sí, en Maléfica ya hablé de eso; cada uno tiene sus fetichismos), pero aquí lo más parecido que hay es la sudadera con capucha que lleva la criatura. Incluso cuando quieren molarse, como la escena en la que una gárgola monta un hacha a dos manos en tres piezas y salta por la ventana para transformarse en pleno vuelo y empezar a matar demonios, ¿mola? Pues no, resulta que no mola. Que el hacha es ridículamente grande, que la gárgola antes de transformarse parece sacada del reparto de una parodia porno, y después de transformarse… bueno, después también lo parece.

Yo, Frankenstein - Cartel

Hasta en el cartel hay fuego.


Que sí, que hay cosas buenas. Por ejemplo, dura sólo 92 minutos (suficiente para hacerse larga). Y la fotografía está currada. De hecho, toda la película es una sucesión de imágenes molonas, un poco como un videoclip de esos que te dejan enganchado a la tele y cuando tu hermano te pregunta qué canción es o de qué va el vídeo no se lo sabes decir. Contraluces, la cámara muy bien puesta (los planos aéreos merecen mucho la pena), claroscuros… pero en conjunto no llega a conseguir una estética propia.

Por lo menos he aprendido que París debe estar en ruinas, porque salen como dos mil edificios abandonados y cayéndose a pedazos. Si le sumas los que rompen los personajes —hasta el malo llega a decirle al monstruo que podía haber llamado a la puerta en vez de entrar rompiéndolo todo— y las explosiones que hay, pues debe estar aquello que no van a ganar para barrenderos. Lo de las explosiones es curioso: cuando matan a un demonio, sale una especie de chorro de fuego oscilante, que a veces sólo queda bonito pero a veces rompe lo que tenga ahí a mano. Aunque si al guionista le va bien lo rompe todo menos alguna cosa: una persona, un libro, el bocadillo de la cena… eso sí, todo lo demás queda churruscado. Y si se acerca ya el final de la película, entonces el chorro puede convertirse en una megaexplosión de esas que dices: «¿Y cómo narices han mantenido la guerra en secreto? ¡Si se ha visto desde Burgos!».

Si tenéis dinero como para tirarlo y tiempo libre a espuertas, a lo mejor podéis permitiros ir al cine a ver Yo, Frankenstein. Pero que sepáis que lo hacéis por vuestra propia voluntad y estando avisados. Ahora, si me disculpáis, voy a golpearme la cabeza contra la pared intentando olvidar lo que mis ojos han visto.

Sinopsis

Yo, Frankenstein

En sus idas y venidas por el mundo, la criatura de Frankenstein se topa con una lucha secular entre dos clanes de seres inmortales. Y allá que se mete.

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3 Responses to “Yo, Frankenstein, la peor película del año. De momento.”

  1. Zahira dice:

    Ay que me descuajaringo toaaaa!!! Si me han entrado ganas de ir a verla solo por criticarla jajaja ¡ARTISTA!

  2. Alejandro García dice:

    Mala no es la palabra, es desastrosamente insufrible….. Y yo pensaba que Maleficent era mala pero Yo, Frankenstein se lleva la palma!