Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Zootrópolis, animales muy humanos

La nueva de Disney es infantil y podéis usar a vuestro sobrinillo como excusa para verla. Si es que necesitáis excusa.

Es cierto que Pixar nos ha acostumbrado fatal y ahora parece que cualquier película infantil tenga que tener un nivel adulto. Como si los niños no tuvieran derecho a películas dirigidas solo a ellos. O como si infantil fuera sinónimo de malo, simplón o estúpido. Zootrópolis no se dirige a los padres, sino a los hijos, y su principal virtud es que no los trata como enanos mentales. Está hecha con todo el cuidado que debe tener, el que se merecen. Un cuidado que llega incluso a la elección de la sala para el pase de prensa, el mítico cine Phenomena de Barcelona. Los que lo hayáis visitado ya sabréis la diferencia que supone ver una película ahí.

Claro que esto no debería sorprender demasiado si atendemos a quién la dirige. Byron Howard es el director de Bolt y Enredados, y Jared Bush se estrena en la labor. Dicho así, no pinta muy halagüeño, es cierto. Pero junto a ellos está Richard Moore, al que conocemos por Rompe Ralph pero que también dirigió un buen puñado de episodios de Los Simpson y Futurama. Y, aunque no como directores, tanto Howard como Bush han estado implicados en pequeñas joyas como Big Hero 6. No son garantía de obra maestra, pero sí de oficio. De ellos uno puede esperar una película bien hecha, y Zootrópolis lo está.

Zootrópolis - Horda
Se trata de una historia de superación con un claro mensaje contra la discriminación y los estereotipos, y ahí viene la única pega que le puedo poner a la película. En un momento dado, de repente, el mensaje se convierte en una especie de discurso anti-occupy, anti-15M, anti-movimientos sociales… y no encaja. Que uno esté de acuerdo o no con ese mensaje y esa ideología es irrelevante: el problema es que rompe con el discurso del film. Zootrópolis no va de eso, ni antes ni después de esa escena. La ruptura es tan clara que consiguió sacarme de la película.

Y sí, tiene oficio y se nota, pero va más allá. Es cierto que a nivel de guión parece seguir el manual al pie de la letra, y en parte es eso lo que al público adulto le puede tirar para atrás. Cuando tienes un bagaje (por no decir que te haces viejo mayor),hay cosas que ya no te funcionan, pero que cuando tenías 12 años sí te funcionaban. Por ejemplo, ver El corredor del laberinto con una niña de 12 años es toda una revelación en ese sentido: el montón de tópicos que van pasando ante tus ojos, lo previsible de la trama, resulta que para ella es sorprendente e inesperado. La construcción de la historia en Zootrópolis es cualquier cosa menos original, y si el tono fuera otro podría ser una película de polis de los ochenta: chica de pueblo que va a la ciudad para hacerse policía contra viento y marea, pareja de polis extraña, conspiración. Si cambiamos lo del pueblo por otra ciudad muy diferente, ya tenemos Superdetective en Hollywood. Pensadlo.

Zootrópolis - You want it when
Pero, ¿a quién le importa? Al final, siempre nos acabamos contando las mismas historias. Cambiamos los lugares, los personajes y los detalles, pero no dejan de ser las mismas historias una y otra vez. Lo que de verdad nos importa es cómo la contamos, y Zootrópolis lo hace realmente bien. No se contenta con poner la cámara en medio y llevarnos al teatro, ni tiene escenas rodadas pensando ya en el videojuego de plataformas que sacarán. Hay animales de muchos tamaños, partes de la ciudad enormes y minúsculas, y eso se refleja en la misma posición de la cámara. Las escenas en el barrio de los roedores están filmadas casi exclusivamente con contrapicados, mientras que la llegada de Judy (la conejita protagonista) a la comisaría son picados y planos cenitales. Si fuisteis a ver Hotel Transilvania II hace unos meses, comparad la posición de la cámara en las dos películas.

A lo mejor estáis pensando que ya sois demasiado viejos adultos para el cine infantil. Si es así, vedla y, cuando lleguéis a la escena de la oficina de tráfico, acordaos de mí. Solo por esa escena ya merece la pena verla. Es lo más hilarante que he visto en cine en años, y eso que ni siquiera tengo carné de conducir.

 

Sinopsis

Zootrópolis

Judy Hopps es una conejita de pueblo que desde pequeña sueña con llegar a ser la primera policía conejo de Zootrópolis. Cuando por fin lo consiga, se encontrará con todos los problemas que podía esperar... y con una oleada de asesinatos.

Inicia sesión y deja un comentario