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100 Años de TBO en el Salón de Cómic de Barcelona

TBO - Destacada

En 2017 habría cumplido 100 años el TBO, la revista más emblemática del cómic español.

Aquí leemos tebeos. Puedes llamarlos cómics o novelas gráficas si te crees más intelectual, pero no te engañes: en España leemos tebeos. Y tenemos expresiones como «¡Eso es un invento del TBO!», «Es más viejo que el tebeo» o «Está más visto que el tebeo» porque hace 100 años apareció una publicación periódica, el TBO, que no solo dio nombre a esta curiosa forma de comunicación por medio de «historietas gráficas» sino que nos marcó a varias generaciones de lectores.

El hambre de la posguerra apareció ampliamente en el TBO.

El hambre de la posguerra apareció ampliamente en el TBO.

El Salón del Cómic, del que os ha hablado Sergi, ha rendido un sencillo homenaje al TBO en esta edición. Quiźas la hayas visto, si fuiste capaz de no perderte entre sus laberínticos vericuetos, porque este año el Salón se ha caracterizado por sus metros repartidos, digamos, de forma original. Allí hemos podido disfrutar de una exposición sencilla, demasiado sencilla. No nos olvidemos que estamos hablando del Salón del Cómic y que podría haberse llamado “Salón del Tebeo”. En la exposición pudimos encontrar algunos originales y bastantes reproducciones de páginas del TBO que, desgraciadamente, pasaban totalmente desapercibidas entre los laberínticos espacios, Will Eisners, Lucky Lukes, Milton Caniffs, aviones y puestos de bocadillos y comida oriental.

Pero, ¿sábeis qué? Que el TBO en España es como Altamira para nuestra prehistoria: un cimiento, un hito, que merece un Homenaje, con mayúsculas. Y aquí podríamos hacer un repaso a qué ha significado el TBO, pero para eso ya están algunos magníficos libros que acaban de salir al mercado aprovechando este centenario, como 100 Años de TBO, de Antoni Guiral. Yo me contentaré con explicaros que, como otras publicaciones, TBO significó una ventana abierta al mundo, pese a la censura, la Guerra Civil, los vaivenes de cabeceras y cambios internos… para unas cuantas generaciones de españoles.

Los celebérrimos inventos del TBO

Los celebérrimos inventos del TBO


La exposición destacaba a autores como URDA, F. Tur, Tínez, Serra Massana, Sabatés, Opisso, Muntañola, Arturo Moreno, Salvador Mestres, Donaz, Coll, Castanys, A. Batllori Jofré, Ayné y Benejam. Y hacía bien en recordarnos que ser dibujante en este país siempre ha sido sinónimo de morirse de hambre. Nos cuenta cómo alguno de ellos dejó de dibujar para poder vivir y regresó a su antigua profesión de albañil, o cómo otro el autor del Dr. Franz de Copenhague prácticamente murió en la indigencia. Y como anécdota personal os puedo explicar que un anciano Benejam se emocionó cuando alguien le dijo que «se llamaba igual que un famoso dibujante del TBO» y reconoció con modestia que se trataba de él mismo, sin dar apenas crédito a que alguien lo recordase. Así tratamos a nuestros artistas. Y así a nuestros tebeos.

TBO no fue especialmente innovadora: las viñetas eran recuadros, a veces meras aucas, y pocos autores osaban salirse de sus límites. El uso del color o las sombras eran más bien tradicionales. Pero la línea está viva y fluye en autores como Muntañola, Coll, Benejam o URDA. Otras ilustraciones son obras de arte. Y todos, todos ellos, acaban retratando una época y una sociedad. TBO incluía la sección «Visiones de Hollywood», que en una época pre-Internet explicaba la historia, cotilleos y curiosidades de las estrellas de cine de la época. Y los famosos «Grandes Inventos del TBO» o «Las grandes ideas prácticas de TBO» (a veces del Dr. Franz De Copenhague, pero no siempre ideados por él). También publicaba otras series como «La Familia Ulises» o «Melitón Pérez». Aunque yo siempre preferí a «Angelina y Cristobalito», los exploradores con salacot (unos con nombre, otros sin él), los pasatiempos (descubrir la figura escondida era mi favorita), el concurso de chistes o tantas otras historias que no constituían series, sino que se limitaban a contarnos historietas de humor más o menos blanco e inocente.

Siempre fue mi favorito

Siempre fue mi favorito


TBO también incluía «Una frase heroica» o «Una frase santa», claro. Que era una frase destacada de algún hecho heroico o de algún santo y ya, de paso, nos ilustraban con cuatro viñetas la historia del santo o la resistencia de Numancia. No deberíamos olvidar que echar un vistazo al TBO es echarlo a nuestra historia y nuestra sociedad. Familias que reparten un diminuto trozo de carne entre sus numerosos miembros, parejas de provincias que van al teatro y descubren al apuntador, criados que sisan, colas para hacerse una fotografía en el pueblo, colas para todo, cacos, soldados que esconden pollos, nuevos ricos, hambre… No hay mejor retrato de la historia que la ficción y olvidar nuestra historia, jóvenes lectores de novelas gráficas, nos condena a repetirla. Así que leed el TBO y reflexionad sobre el pasado, el futuro, los tebeos y los artistas olvidados que abrieron ventanas, con forma de perfectas viñetas cuadradas, al mundo.

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