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XXXVI Salón del Cómic de Barcelona

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Un año más hemos acudido al Salón del Cómic de Barcelona y os contamos qué nos ha parecido.

La XXXVI edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona tenía algunas sombras acechando sobre ella desde mucho antes de su inicio. Era la primera sin Carles Santamaría y, aunque Meritxell Puig tiene amplia experiencia y ya era la número 2 (y en realidad se había estrenado con el Salón del Manga), no dejaba de ser un test. Además, el Saló lleva años pareciendo alcanzar su límite, y luego creciendo aún más, así que estaba por ver si la nueva ampliación era adecuada, excesiva, o insuficiente. Por no hablar de la decisión de no dejar volver a entrar a quien saliera del recinto, que a muchos aficionados les había molestado, pero que se justificaba en la enorme afluencia del fin de semana.

Original de Los petisos carambanales.

Original de Los petisos carambanales.

En líneas generales, la verdad es que este Saló ha estado a altura. No ha sido el mejor, pero desde luego ha sido un buen salón. Esa sensación ya se veía en las exposiciones, empezando por la de Jack Kirby: era pequeña, bastante pequeña, y casi todas las obras eran de una misma época, pero entre ellas había algunas pequeñas joyas y el aficionado podía ver en un puñado de metros todas las virtudes -y también los defectos- de Kirby. Y, a fin de cuentas, no todos los días puedes plantarte delante de un original de Kirby. En cambio, la dedicada a Superlópez y Jan -que este año ha realizado el cartel- era mucho más extensa, pero resultaba un poco repetitiva.
En general, las exposiciones dejaban con ganas de más, y la de Javi Rey -autor revelación en 2017- daba ganas de leerle, que es de lo que se trata.

Kim presentaba Nieve en los bolsillos, una de las novedades más interesantes de este año.

Kim presentaba Nieve en los bolsillos, una de las novedades más interesantes de este año.

Una de las cosas que más llamaban la atención era el enorme espacio dedicado a los más pequeños. Habitualmente, la zona infantil era poco más que un aparcadero de niños para que los sufridos progenitores puedan disfrutar un rato del Salón. En esta ocasión, había un área descomunal y lo que es mucho más importante: actividades para ellos. Talleres de dibujo para niños, charlas, animación… de todo para asegurar un futuro al Salón.
Un año más, ir el jueves ha sido una ventaja, ya que me permitió disfrutar del espacio sin aglomeraciones, encontrarme a autores, editores, libreros y otros amigos de mal vivir, charlar con ellos… Claro que lo ideal es ir dos días, uno en fin de semana y otro, no, de manera que se puedan vivir las dos cosas. De hecho, ha sido el fin de semana cuando ha habido alguna pega que ponerle a este salón. Y es que la política de no re-entrada para evitar aglomeraciones no contaba con la lluvia. La Plaça de l’univers, en la que había varios food trucks y en la que la gente suele sentarse al sol a comer algo, no es operativa cuando llueve, con lo que la comer se convirtió en un problema.

Piñol & Piñol: Joan Antoni Martín Piñol y Cels Piñol, que firmaban este año. No, no son familia.

Piñol & Piñol: Joan Antoni Martín Piñol y Cels Piñol, que firmaban este año. No, no son familia.

Además, las camionetas de crepes, frankfurts, hamburguesas y demás comida rápida pueden ser una buena opción para algunos perfiles, pero para los señores de 40 años y estómagos sensibles, no. Si obligas a los visitantes a comer dentro, tienes que tener alguna opción más restaurantil y no tan de comida rápida.
Un año más, me quedo con la frustración de haberme perdido cosas que me interesaban, como la charla entre Ibáñez y Carlos Areces; y de no haber podido conseguir la firma de Dave McKean o de Jamie Delano; pero ya tengo edad suficiente para saber que todos los años me pasa, que es lo que tiene trabajar, y que lo mejor del Salón en última instancia es salir con ganas de leer, descubrir algún autor, alguna obra, alguna edición –si fuera legal, me casaría con Libros del zorro rojo-. Y de eso sí que he salido cargado.

¡Que no nos falte el frikerio nunca!

¡Que no nos falte el frikerio nunca!

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