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Constantine: Hellblazer, bien, pero no tanto

Constantine Hellblazer - Destacada

Terminada la etapa de Ming Doyle en Hellblazer, echamos un vistazo a lo que ha dado de sí.

John Constantine es un personaje que ha corrido una suerte irregular. Ha tenido grandes etapas con algunos de los mejores guionistas que se puedan desear: Alan Moore, Jamie Delano, Grant Morrison… pero también se ha arrastrado por historias mediocres que hacían sonrojar al lector. Como su anterior etapa, por ejemplo, que tras unos aceptables números luego básicamente le convirtieron en un superhéroe, traicionando su misma esencia. Porque John Constantine no es un súper, y mucho menos un héroe. Y eso por no hablar de su serie de televisión, cancelada justo cuando por fin remontaba y se sacudía la corrección política que la lastró los primeros episodios.

Constantine Hellblazer - Besito
Su nueva etapa, a partir del número 1 otra vez —DC, ya lo hemos pillado, no hace falta volver a empezar desde el 1 cada vez—, es un gran avance, pero sigue lejos de lo que los aficionados esperan. Tiene algunos grandes aciertos, pero también un buen puñado de problemas que en conjunto dejan una sensación de obra fallida. Quizás sea porque es demasiada gente para tan pocos números (dos guionistas y al menos cinco dibujantes), o quizás porque no se trata de un arco, sino de varias historias que se han intentado amalgamar con un éxito irregular. En teoría todo es una sola historia, pero en realidad se trata de dos (y un extra de 15 páginas) sin prácticamente conexión entre ellas. Cuando, aquí y allá, aparece algo que pretende hacer de nexo, resulta impostado y artificial. Como si Ming Doyle hubiera escrito una historia, James Tynion otra, y luego hubieran intentado unirlas metiendo aquí y allá alguna que otra cosa.

Constantine Hellblazer - Oscuro
Además, los cambios de dibujante lastran la coherencia del conjunto. No se trata solo de que no sean todos igual de buenos, aunque eso también influye. Algunas páginas son brillantes, y juegan con la oscuridad y con los negros para reforzar la amenaza que se cierne sobre Nueva York; pero otras no acaban de encajar con lo que se está narrando, o son torpes y con personajes hieráticos, tienen serios problemas con las perspectivas y parecen más propias de un cómic amateur. Aún peor: ni siquiera se mantiene la coherencia en la apariencia de los personajes. En los dos primeros números Constantine presenta un nuevo look, con chaqueta en vez de gabardina y con las botas por encima de los pantalones. En el tercer número vuelve a su imagen clásica. Porque sí. No es el único caso, pero es tal vez el más evidente. Más adelante volverá a llevar las botas por encima de los pantalones, pero de nuevo será porque sí. Cambiar la indumentaria de un personaje que ha tenido siempre un look tan marcado, tan característico, debería tener al menos algún tipo de explicación. Aunque solo fuera una triste viñeta en la que abriera el armario.

Constantine Hellblazer - Sobres
Pero también hay algunos aciertos. La pansexualidad de Constantine, más o menos presente desde muy al principio, está bien explicitada. Que a Constantine le va todo no es ningún secreto, pero aquí es simplemente uno más de los muchos rasgos del personaje y está tratado con absoluta normalidad. No es un cómic sobre su vida amorosa, es un cómic en el que su vida amorosa aparece. Y su vida sexual, claro. Así que podemos verle liarse con una demonio más o menos antropomorfa, enamorarse de un grandullón barbudo o ahuyentar a un par de lesbianas porque necesita hacer pis. Ninguna de esas cosas está resaltada, son solo elementos más de la historia, y esa es una de las mayores virtudes de este Hellblazer. Hay pocas cosas más molestas que el-personaje-gay-de-la-serie®, salvo quizá la absoluta asexualidad que presentan demasiados cómics.

También hay que destacar la idea del infierno como una burocracia capitalista. Las almas son algo así como moneda de cambio, y todo se reduce en última instancia a tener suficientes almas o no tenerlas. El personaje de Nero es, a fin de cuentas, una especie de Donald Trump (y dudo que el parecido físico sea casualidad) que se ha enriquecido obscenamente y que en realidad es tan poderoso porque comprende el funcionamiento de los pactos como nadie. Es decir, porque es capaz de timar legalmente a cualquiera.

Constantine Hellblazer - Abandon All Hope
Claro que John no está solo. Hay un largo elenco de secundarios que van apareciendo, exigiéndole que se implique, pidiéndole favores o haciéndoselos a él a regañadientes. En algunos casos, son de agradecer. Alguno de sus fantasmas daría para una serie propia. En otros casos, en cambio, están metidos con calzador, como La cosa del pantano, o son un burdo deus ex machina para conseguir que vaya a tal o cual sitio. Y alguno ronda lo ridículo. Wonder Woman y Shazam están ahí dos o tres páginas para que el lector no olvide que todo pasa dentro del universo DC, pero en realidad no pintan nada y, en última instancia, no hacen absolutamente nada.

En conjunto no es un mal cómic, pero es demasiado irregular y a ratos resulta decepcionante. Esperemos que los jefazos de DC, en vez de un nuevo comienzo de serie con el enésimo número 1, esta vez se preocupen más de dar cohesión a Hellblazer. Cuando la ha tenido, ha sido de lo mejor que ha dado la editorial.

Sinopsis

Constantine: Hellblazer

Alguien está intentando apoderarse de todo el submundo mágico de Nueva York. Al mismo tiempo, algo está matando a los fantasmas que acechan a Constantine. Y ambas cosas podrían estar relacionadas.

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