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El testamento de Magneto, un mutante en el Holocausto

El testamento de Magneto - Destacada

Panini reedita en tapa dura la miniserie que Greg Pak y Carmine Di Giandomenico firmaron en 2008.

De todos los villanos que pueblan el Universo Marvel, Magneto siempre me ha parecido uno de los más interesantes, no solo por su psique, sino por sus lógicas motivaciones de acuerdo a su pasado —puede que no al principio, tras su creación a manos de Stan Lee y Jack Kirby, sino hasta que Chris Claremont le dio su toque al personaje—, más allá de la megalomanía típica de la mayoría de antagonistas de Marvel, y que provienen directamente de un trasfondo dramático: nada menos que el del Holocausto. Por eso, porque Magneto me parece un personaje interesante donde los haya, me acerqué hace ya casi una década a Magneto: Testamento, una miniserie de cinco números que escribió Greg Pak e ilustró Carmine Di Giandomenico y que, se suponía, le daba al personaje un nuevo enfoque y nos ilustraba sobre su auténtico pasado, lo cual nos llevaría a entender sus razones para actuar y querer separar al Homo superior de la paja, convirtiéndose en el radical defensor de los derechos mutantes que tan bien conocemos.

Aprovechando que Panini acaba de reeditar la miniserie en un volumen en tapa dura con encuadernación holandesa —incremento de precio considerable incluido, por el tipo de edición—, cambiando el título a El testamento de Magneto (sin referencia a los X-Men en la portada) he decidido volver a echar un vistazo a lo que me pareció un cómic regular, no ya malo, sino que no aprovecha su pertenencia a la cosmología mutante.

El testamento de Magneto - Eisenhardt

El gran defecto que le veo a El testamento de Magneto es que podríamos estar leyendo una historia del Holocausto cualquiera y no saber siquiera que se ambienta en el universo Marvel. Es verdad que gracias a la miniserie nuestra percepción sobre la figura de Max Eisenhardt (aka Magneto) es más amplia y entendemos las motivaciones del personaje, por qué lo hace y qué pretende conseguir, aunque sus métodos sean un tanto discutibles. Pero más allá de eso el cómic podría estar protagonizado por cualquier otro judío de aquellos terribles días y no nos daríamos ni cuenta. De ahí que Greg Pak no aproveche, cualquier muestra, por pequeña que sea, de poder que pueda haber desarrollado Max, o incluso que este esconda sus (aún no adquiridas habilidades) a los nazis del campo de concentración de Auschwitz, que es donde termina el personaje ayudando al gaseamiento y quema de sus compatriotas por orden del enemigo —hecho que sin duda ha conseguido reforzar sus intenciones posteriores—.

Los que todavía no hayan probado la miniserie puede que durante el transcurso de la lectura estén aguardando el momento en que, como en la primera película mutante que dirigió Bryan Singer, el personaje haga gala de sus recién despertados poderes atrayendo las MP40 de los nazis y convirtiendo en un amasijo de metal la alambrada que le separa de sus padres, quienes van directos al campo de concentración de turno. Pero nada más lejos de la realidad: El testamento de Magneto no va por esos derroteros, aunque nos gustaría. De un tono similar es Lobezno: Origen —por aquello de la precuela y el origen de los mutantes más famosos—, aunque el cómic de Paul Jenkins, Len Wein  y Andy Kubert sí me parece más integrado con el cosmos mutante.

El testamento de Magneto - Max

El apartado artístico es quizá lo más destacable, con unos trazos suaves que parecen contrastar con la crudeza del momento —aunque sigue sin convencerme del todo los grandes ojos que pone Giandomenico a sus personajes en los primerísimos planos, reconozco que son tremendamente expresivos—. Para redondear el apartado, el color de Matt Hollingsworth le da ese contrapunto oscuro, y salvo al principio —cuando la vida de Max Eisenhardt aún no corría peligro—, la mayoría del cómic presenta un color gris apagado que ayuda a sumergirnos en la ambientación y provocar la angustia psicológica y el desamparo.

Pese a no ser un mal cómic, El testamento de Magneto puede llegar a defraudar bastante si buscamos una lectura donde salgan poderes mutantes de cualquier tipo. Por el contrario, si lo que se busca es leer simplemente una historia del Holocausto más, con buena documentación histórica y que enseña el desconocido pasado de uno de los personajes más importantes del Universo Marvel, El testamento de Magneto puede ser una buena opción, si también se dejan a un lado las expectativas. Tiene todo lo que debe tener este tipo de narraciones sobre un tema tan espantoso y en ningún momento el guionista se queda corto: separación familiar, violencia, algo de amor, dramatismo, lágrimas, hambre, pobreza y crueldad, así se debió sentir Magneto por aquel entonces.

Sinopsis

El testamento de Magneto

Hoy en día, todo el mundo lo conoce como Magneto, el más radical defensor de los derechos mutantes que la humanidad haya conocido jamás. Pero en 1935, no fue más que un niño judío, uno de los muchos que tuvo la desgracia de vivir en la Alemania de los nazis. Descubre el origen definitivo de uno de uno los grandes iconos de Marvel. Todo empieza con una cadena de plata y un chico enamorado de una chica… Pero luego se convierte en una angustiosa lucha por la supervivencia contra la inexorable maquinaria de la Solución Final de Hitler.

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