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El viejo Logan: Lobezno, el pacifista

El viejo Logan - Cómic - Destacada

Repasamos el cómic en que se inspira la próxima película de Lobezno, para ir abriendo apetito.

Ahora que se acerca el estreno de la que previsiblemente será la última película de Lobezno con Hugh Jackman, es un buen momento para rescatar el cómic de Mark Millar y Steve McNiven en el que se basa. Publicada hace ya casi una década en la serie regular de Lobezno, en seguida se convirtió en un pequeño hito en el universo Marvel. Millar presentó un futuro apocalíptico en el que los malos triunfaron en una noche terrible en la que prácticamente todos los súpers murieron y han estado gobernando los EEUU desde entonces, hace ya cincuenta años. No sabemos qué le pasó a Lobezno, pero ahora es un hombre derrotado que sobrevive a duras penas con su familia en una granja en el desierto californiano. Un hombre que afirma una y otra vez que ya no es Lobezno, que solo es Logan. Un hombre que hace cincuenta años que no saca las garras.

El referente de Millar, claro, es Sin Perdón, el mítico film de Clint Eastwood en el que un antiguo pistolero retirado sobrevive a duras penas en una granja con sus hijos, hasta que algo le obliga a recuperar sus armas. Y para que no nos quede ninguna duda al respecto, el cómic empieza con Logan llegando a su granja montado a caballo. Hay un buen número de paralelismos con la película de Eastwood a lo largo de las páginas de El viejo Logan, y destaca especialmente la escena final, de la que no puedo hablar sin hacer un gran spoiler.

El viejo Logan - Mad Max

¡Sed testigos!


Pero Millar juega con otro referente. El viejo Logan trata de un viaje por un mundo apocalíptico: Logan y Ojo de Halcón cruzan los EE.UU. a bordo del coche de Spiderman, atravesando un paisaje desértico lleno de reyezuelos, seres monstruosos y bandas motorizadas. Un mundo que recuerda claramente al de Mad Max. Un mundo del que se nos dan pistas sobre su decadencia, pero que no acaba de ser todo lo terrible que se supone. Y ese es probablemente uno de sus mayores problemas: más allá de las ciudades desapareciendo por los hombres-topo, resulta un mundo bastante seguro y organizado. Ni siquiera cuesta demasiado atravesar los miles de kilómetros que van de una costa a otra.

Lo curioso es que, pese a ser una serie regular y, por tanto, la extensión no ser ningún problema, el viaje da la sensación de velocidad. Los EE.UU. están divididos en cuatro reinos, en los que los supervillanos campan a sus anchas y algunos de ellos son, de hecho, los reyes de esos territorios. Sin embargo, Lobezno y Ojo de Halcón van atravesando territorio tras territorio sin mayores contratiempos. El Doctor Muerte mira torvamente desde una montaña cómo cruzan su territorio y ya. Entre las Rocosas y Nueva Inglaterra básicamente no les pasa nada.

El viejo Logan - Venomsaurio

Bueno, igual «nada» no es la palabra más exacta. Hay un Venomsaurio.


Por suerte, esa sensación de velocidad, de que las cosas pasan demasiado rápido, demasiado fácil, no se transmite al cambio en Logan. Ha pasado cincuenta años sin sacar las garras, aguantando humillaciones y palizas, y no sería  de recibo que a la primera se convirtiera en una bestia sanguinaria. Es un proceso que se va dando poco a poco, con pequeños y continuos empujones en la dirección adecuada, que terminan colmando la paciencia de cualquiera. Y no quieres hacer enfadar a Lobezno.

Lobezno fue creado, como personaje, para enfrentarse a Hulk. Banner se les había ido de las manos y necesitaban a alguien capaz de aguantarle el ritmo, y un tipo con factor curativo y garras era perfecto para el trabajo. Tanto que no solo le enfrentaron a Hulk, sino también al Wendigo, dos por uno. Que sea el clan Banner precisamente el que domine California, el que cobre el alquiler a Logan, el que le dé una paliza, el que le empuje demasiado lejos, en última instancia, es una buena manera de cerrar la historia de Logan. Lástima que, como pelea y como colofón, quede algo flojo y apresurado.

El viejo Logan - Muertos
En cuanto al apartado gráfico, McNiven resulta algo irregular, pero siempre suficientemente bueno. En ocasiones tiene una fuerza expresiva increíble, destacando sobre todo los primeros panos de los personajes. Sus caras consiguen transmitir como pocos dibujantes lo están haciendo ahora mismo en el cómic americano. A veces, en cambio, esa fuerza expresiva no aparece y sus dibujos se quedan en la mera corrección. Son funcionales, pero no consiguen ir más allá. En cierta manera, parece que se ajuste a lo que el guión de Millar le ofrece: las páginas más intensas son también las que tienen un mejor dibujo; las secuencias más de relleno tienen un dibujo más flojo.

Aunque el resultado no haya estado a la altura de sus posibilidades ni de su planteamiento inicial, sigue siendo un buen cómic que merece la pena leer. Ahora la pregunta es hasta qué punto la película adapta este cómic, y hasta qué punto solo se inspira en él. Mientras nos llega la respuesta, aprovechad para leerlo.

Sinopsis

El viejo Logan

Cincuenta años después de la noche en la que ganaron los malos, Logan sobrevive a duras penas en una granja en mitad del desierto que es ahora California. No ha vuelto a sacar las garras y es un hombre derrotado.

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