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La era de los dinosaurios: La travesía, adelante, siempre hacia delante

La era de los dinosaurios - La travesía - Destacada

Una horda de dinosaurios herbívoros está en marcha, pero los carnívoros los miran con hambre.

La era de los dinosaurios es un cómic mudo. Sí, dinosaurios y mudo. Yo también pensé en el Gon de Tanaka. Supongo que es irremediable. La verdad es que el cómic no se parece en casi nada, pero la sombra de Gon es enorme. El de Ricardo Delgado es más sangriento, tiene un dibujo menos simple y está abarrotado de detalles, así que mi consejo es que os olvidéis del simpático cabezón de Tanaka. La era de los dinosaurios va por otro camino.

Gon - Portada japonesa
Hacer un cómic sin palabras es todo un reto. Conseguir entender lo que piensan o sienten los personajes es realmente complicado, pero en el caso que nos ocupa hay aún una dificultad extra: los personajes son dinosaurios. Y no están antropomorfizados, ni se comportan como personas en ningún sentido. Delgado ha intentado ser todo lo biológicamente correcto que ha podido, y eso es difícil de verdad. En ese sentido hay que quitarse el sombrero, porque logra que entendamos a la perfección si los diferentes dinosaurios tienen miedo, ansiedad o felicidad, si están tramando algo o si toman una decisión.

El problema es que lo único que no consigue que entendamos es la motivación principal. ¿Por qué se mueven? ¿Hacia dónde van? Leyendo la sinopsis oficial nos enteramos de que van en busca de mejores pastos, pero la verdad es que no hay nada que nos lo indique. Hasta donde sabemos, bien podría ser la enésima continuación de En busca del valle encantado, aquellas películas cada vez más ñoñas que produjo Spielberg en los 90.

La era de los dinosaurios - Viaje

En la carretera.


Bien mirado, supongo que era de esperar que la parte gráfica fuese mejor que el guión, pero llama la atención lo desproporcionado de esa diferencia. Todos los problemas vienen del guión; todos los aciertos vienen del grafismo. Empezaremos por los primeros, que son menos.

Ya he dicho que el lector no sabe por qué los dinosaurios se mueven, pero eso sería solo un error menor si el viaje fuese realmente interesante. Es decir, uno puede olvidarse de que no sabe por qué empezaron a andar si el autor le mantiene enganchado con lo que va pasando. Pero en La era de los dinosaurios hay un pequeño detalle difícil de salvar: los personajes no hablan. En Don Quijote pasamos capítulos enteros en los que Quijote y Sancho van por los caminos sin que les llegue a pasar nada, solo hablando entre ellos. En La carretera pasa lo mismo, con el agravante de que el padre y el hijo protagonistas son de pocas palabras.No importa que no pase nada, a condición de que oigamos a los personajes. Pero no hay conversación posible entre los dinosaurios. Solo ocasionalmente asistimos a intercambios emocionales entre los personajes, y casi siempre en escenas que vinculan ese intercambio a la acción. Triceratops que se preocupan por su cría que casi es devorada por un T-Rex, o T-Rex que alimentan a sus crías mientras vigilan a unos velociraptores que les observan con ojos hambrientos.

 de los dinosaurios - Pelea

Peleas, muerte y destrucción. En un repetitivo y anodino plural.


Así que los dinosaurios van andando adelante, siempre hacia adelante, de manera ininterrumpida pero repetitiva, igual que la trama avanza a base de ataques de carnívoros y muertes de herbívoros, continuas pero también repetitivas. Los cuatro capítulos del volumen son básicamente lo mismo: los dinosaurios avanzan, se encuentran con algún sitio en el que hay muchos carnívoros, dan con algún obstáculo, muchos mueren y los demás siguen avanzando.

En cambio, el aspecto visual resulta mucho más estimulante. Aunque a veces el horror vacui pueda llegar a ser abrumador, en general ofrece un montón de detallitos en los que entrentenerse, casi como un Dónde está Wally reptiliano. Empezando por los dinosaurios que aparecen de vez en cuando al pie de la página, ya fuera de viñetas.

La era de los dinosaurios - Página
Uno de los mayores aciertos visuales, desde mi punto de vista, es el respeto de las viñetas, roto sólo ocasionalmente. En general, el margen de la viñeta se mantiene como un muro, pero de vez en cuando algo irrumpe desde dentro, emergiendo a la página: la cabeza de un T-Rex babeante, la sangre de un herbívoro a medio devorar o unos dinosaurios voladores huyendo. El hecho de que sea solo ocasionalmente le da una fuerza que, de otra manera, no habría tenido. En el mismo sentido trabaja el dibujo, con líneas sencillas y a veces rozando el esbozo, con un color más propio de un álbum europeo que de un volumen americano, pero que de vez en cuando nos regala escenas con un trazo mucho más preciso y detallista y un color mucho más impactante.

En conjunto, La era de los dinosaurios es un cómic interesante, pero que se resiente demasiado de sus propias limitaciones. La lectura sin pausa de los cuatro capítulos deja una sensación de repetición. Recomiendo leerlo en dos veces para evitarla, y forzarse a detenerse en las viñetas por mucho que uno tenga ganas de acelerar la lectura.

Sinopsis

La era de los dinosaurios: La travesía.

En La era de los dinosaurios: LA travesía acompañaremos a una gran manada de dinosaurios herbívoros en su viaje a través de un mundo muy antiguo y peligroso en busca de nuevos pastos. Viviremos con ellos la crudeza de la sequía, la dulzura de los frutos y el miedo a los dinosaurios carnívoros. Un viaje sin palabras a una era que hace millones de años que desapareció.

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