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Hauteville House 1: Zelda, mucho vapor y pocas nueces

Hauteville House vol. 1 - Zelda - Destacada

El cómic steampunk se preocupa más por los guiños que por contar una historia.

Allá por el lejano 2013 reseñamos El día D, una ucronía de Fred Duval en la que los soviéticos llegaban a la luna antes que los americanos. El resumen era que se dejaba leer fácil, pero poco más. El volumen que acaba de sacar Yermo con los cuatro primeros números de Hauteville House es también de Duval, y también se deja leer bien, pero también deja bastante frío tras su lectura.

Hauteville House - Autómata
Los problemas, en realidad, están todos en el lado del guión, porque las ilustraciones de Gioux son interesantes y variadas. En cambio, la historia resulta acelerada, sin tomarse el debido tiempo para presentar a los personajes, que quedan reducidos a poco más que tópicos andantes. A menudo, demasiado a menudo, uno tiene la impresión de que algo aparece solo para poder hacer un guiño al lector. Desde el título de la serie, que también es el nombre de la organización de espionaje y especie de resistencia en tiempos del Imperio, y que era el nombre que tenía la casa de Víctor Hugo, hasta el cementerio de Gettysburg, los nombres, lugares y situaciones se suceden sin que tengan la más mínima trascendencia. El largo viaje a Ciudad de México se resuelve en una pelea contra autómatas y una huida, pero podría haberse resuelto igualmente en cualquiera de las ciudades costeras por las que han ido desfilando los personajes. Se diría que el único motivo de hacerles ir a la capital es poder sacar a Maximiliano.

La trama en sí es delirantemente absurda. Una mezcla de steampunk con dioses precolombinos, fantasmas e incluso algún dinosaurio, aunque sin el encanto y la coherencia interna de Hellboy (y recordad que lo último del universo de Mignola pasó justamente en México). Es una historia pulp que, aunque intenta dotarse de una cierta complejidad con saltos temporales en la narración y combinando varios escenarios y subtramas, no consigue más que ser moderadamente entretenida. Y aunque el steampunk puede conseguir que los fans más acérrimos pasen por alto lo demás, la verdad es que el cómic solo destaca por su apartado visual.

Hauteville House - Cueva
Si bien en ocasiones abusa del colorido, el dibujo es detallista cuando tiene que serlo, pero no duda en jugar con los simples esbozos cuando le interesa. De hecho, el contraste entre el detallismo y la precisión en las localizaciones y las máquinas y el dibujo mucho más simple en los personajes humanos consigue reforzar la sensación de aventura, esa que el guión se esfuerza por conseguir de manera demasiado descarada y torpe. Lo mismo ocurre con la insignificancia de las cuitas humanas frente un universo mucho más basto y desconocido en el que, por haber, hay incluso serpientes aladas que dan armas a los aztecas. Por desgracia, ese mismo contraste también pone de manifiesto lo mal construidos que están los personajes.

La principal virtud de las ilustraciones de Gioux, sin embargo, es su narrativa casi cinematográfica, que consigue camuflar casi siempre lo sincopado de la narración. En efecto, las cosas suceden como a trompicones, pero el dibujo logra que el proceso de cerrado entre viñetas sea más fluido. La pregunta, claro, es hasta qué punto eso es obra suya o del storyboard de Christophe Quet sobre el que Gioux ha trabajado.

Hauteville House - Bajo el mar
A pesar de todo, Hauteville House es un cómic decente que ofrece unas cuantas horas de diversión si no se le pide demasiado. Y aunque el precio puede parecer algo elevado, si tenemos en cuenta que incluye los cuatro primeros volúmenes de la serie, en realidad es bastante razonable. Además, hace unos años IO Ediciones empezó a publicarla por tomos, pero se quedó en el tercero, con lo que esta edición ya es más de lo que había.

Sinopsis

Hauteville House, vol. 1: Zelda

Un puñado de soldados republicanos resisten en época de Napoleón III. Cuando descubran que los soldados imperiales han descubierto una antigua arma azteca que podría dar el poder mundial al emperador, no dudarán en recorrer México para impedirlo.

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