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Trees: Cuando a los aliens les damos igual

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Los aliens llegan a la Tierra, por todo el planeta, y se dedican a ignorarnos. Lo que no significa que no nos afecten.

Warren Ellis me parece uno de los autores más sobrevalorados del cómic actual, con una insufrible tendencia a llenarlo todo de texto, a contar, en vez de enseñar. Trees podría ser la obra que le redimiera para mí. Tiene diálogos más ágiles y menos texto que lo que suele hacer, y consigue dar una sensación de globalidad que en este tipo de obras se pierde con facilidad. A fin de cuentas, es frecuente que un fenómeno planetario acabe desarrollando su trama en EE. UU.

El punto de partida es de lo más sugerente: un buen día llegaron unos monolitos gigantes del espacio exterior y se plantaron por todo el planeta. Y no hicieron nada más. Han pasado diez años y esos «árboles» se limitan a estar ahí. Trees nos cuenta cuatro historias independientes, a través de las cuales podemos ver cómo es el mundo entero y cómo la presencia de esos árboles afecta a la humanidad: desde una especie de comuna de artistas en China hasta un neofascismo en Italia, pasando por geopolítica en Somalia. El gran acierto de Ellis es que no sabemos hasta qué punto lo que vemos es consecuencia directa de los monolitos, algo causado por ellos, o es indirecta. Si han provocado cambios en las corrientes submarinas, ¿pueden provocar también cambios en la forma de ser de las personas? ¿O esos cambios, para bien o para mal, son responsabilidad nuestra exclusivamente?

Trees

De momento, este primer volumen no da ninguna respuesta. Va planteando pregunta tras pregunta, duda tras duda, y esperamos que más adelante empiece a resolverlas. Es posible que, como le plantean a Tian Chenglei, primero debamos cambiar nuestra manera de pensar, nuestras estructuras mentales. Y es que la historia de Trees es desasosegante precisamente porque va cuestionando nuestros apriorismos. Tanto tiempo buscando vida en el exterior y planteándonos si, cuando la encontremos, esta será inteligente o no, y resulta que cuando nos encuentra no nos reconoce como inteligentes. Tal vez ni siquiera nos perciba como vida. Una vez se cuestiona nuestra propia conciencia y tal vez incluso nuestra propia existencia, la ola se lleva por delante otras cuestiones, como el sexo, el género y la identidad sexual. Ya no hay motivo para que las flores no puedan crecer en el hielo, o en el metal, o en la piel.

Pero gran parte de la fuerza de Trees está en su dibujo, obra de Jason Howard, del que nunca sabes qué esperar. No solo tiene un trazo diferente para cada escenario, sino que dentro de cada uno va del expresionismo a lo caricaturesco, pasando por prácticamente todos los tipos de dibujo que se os puedan ocurrir. Además, su uso del color no solo permite situar geográficamente de un solo golpe de vista, sino que también da una sensación de ambientación: el naranja de Shu, el azul del sur de Italia, el marrón de Somalia, el blanco de Spitzbergen.

Trees

La alternancia de cuatro escenarios principales, con sus cuatro tramas sin ningún tipo de relación aparente entre sí, podría dar sensación de lentitud. Lo interesante de todas ellas, sin embargo, consigue evitar esa sensación. Lo que sí sucede es que algunos aspectos quedan introducidos con brusquedad y, de entrada, llegan a dar la sensación de ser un pegote que no viene a cuento. El diálogo de Tian con Tío sobre la identidad de género, que más adelante se entiende justificado y parte de un discurso mayor sobre la identidad humana, en su momento se percibe como incrustado. La historia, hasta ese momento, no parecía ir por ahí, y da a impresión de que Ellis haya querido contarlo y lo hubiera hecho en cualquier historia. Como digo, más adelante esa sensación de demuestra errónea. Es, quizás, el ejemplo más evidente de los ocasionales fallos de ritmo de la narración.

Este volumen cuenta los primeros 8 números de la serie, y en inglés ya ha salido el segundo recopilatorio. Según Ellis, la historia debería estar en unos 23 números, lo que es buena señal por dos motivos. Primero, porque si tiene éxito no pasará como con tantas series que deberían haber muerto mucho antes de que finalmente lleguen a un final obligado por la bajada de ventas. Y segundo, porque significa que Ellis tiene ya pensada toda la historia, es decir, que hay un final previsto.

Trees Somalia

Sinopsis

Trees

Hace diez años unos monolitos llegaron del espacio y se plantaron por todo el planeta. Desde entonces, estos "árboles" no han hecho nada. ¿O sí lo han hecho?

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