Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Celsius 2015: Minicrónica del miércoles 29 de julio

Celsius 2015 - Miércoles - Destacada

Primeras impresiones de un novato en el festival literario de Avilés.

Advertencia: Como cada año, a principios de la semana que viene tendréis una crónica completa del festival Celsius 232, pero nos ha parecido interesante ir desgranando un poco el día a día de Avilés durante su semana literaria. Escribo esto habiendo dormido una hora y media en las últimas cuarenta, y no tengo intención de revisarlo antes de pulsar «Publicar». Toda pérdida de cordura es responsabilidad del lector.

Por mucho que te cuenten cómo es el festival literario Celsius 232, por mucho que hayas leído crónicas de años anteriores, no terminas de esperarte lo que ocurre en Avilés durante una semana cualquiera de verano. Sí, supones que hay charlas. Y las hay. Supones que unas serán más divertidas que otras, como de hecho ocurre, que habrá puestos de venta de libros y demás frikadas, mucha vida de bar, mucha comida. Das por hecho que eso no es todo, pero que a grandes rasgos tampoco se aleja mucho de lo que vas a encontrar. Y ahí es donde te equivocas.

Celsius 2015 - Miniaturas Sherlock Holmes
Porque aunque creas que habrá buen ambiente, hasta que no te presentas en Avilés el primer día (aunque sea un poco tarde y sin dormir) no terminas de hacerte una idea de lo bueno que es. Posiblemente con lo que más me quedo de mi primer día es con el buen rollo que se respira. Las presentaciones que se hacen por la mañana duran menos de media hora, por lo que, aun llegando a la zona de actividades con estas a punto de terminar antes del parón para comer, he tenido tiempo de ver las charlas del escritor Dioni Arroyo —que anuncia un festival parecido al propio Celsius en Valladolid a principios de noviembre— y la de las figuritas de Sherlock Holmes creadas por Marco Navas, que daban ganas de robar sin contemplaciones y llevarse corriendo a casa.

Por mucho que te hayan avisado, otra cosa que no te esperas es lo mucho que se come en Avilés. Un menú normal y corriente deja al comensal casi incapaz de bajar unas escaleras, incluso rechazando la oferta de repetir de primer plato y pasando del postre. Luego, lo que supones que será una cena ligerita en una sidrería es todo menos eso, aunque creas estar moderándote al pedir. Lo menciono sobre todo como advertencia a futuros asistentes: si vais a quedaros todos los días del festival, despedíos de volver a casa con la misma talla que usabais al llegar.

Celsius 2015 - Comida ligerita miércoles

Comida ligerita con Víctor Conde, Jordi Balcells, Felicidad Martínez, Rodolfo Martínez, Mariano Villarreal y Laura Fernández.


Y claro, la sobremesa se hace larga, un café lleva al siguiente y puede darse el caso de que creas que llegarás tarde a la mesa redonda que hay a las cinco de la tarde… hasta que caes en que tres de los cinco ponentes están sentados contigo. La cosa se titulaba «Escapando del rayo tractor de la barrera idiomática» e iba de cómo exportar nuestra ciencia ficción al extranjero, sobre todo a los países de habla inglesa. El consenso parece ser que, aunque el mundillo anglosajón se ha vuelto algo más permeable a otras culturas, se deja seducir sobre todo por autores que escriben en inglés y mucho menos por traducciones. La cuestión es cómo aprovechar bien ocasiones como la próxima Eurocon de Barcelona o la antología bilingüe Castles in Spain, en ausencia de padrinos que avalen la actual ficción especulativa en español, como podrían ser un John Scalzi o un Ken Liu.

Celsius 2015 - Charla Rayo Tractor

Elías Combarro, Rodolfo Martínez, James Womack, Cristina Macía y Mariano Villarreal.


Y aunque Alberto Santos y T. F. Famux han despertado muchas preguntas del público en su presentación de Los viajes de Taisham, de la segunda, y de Historias Élficas de Házael González, sin duda los dos actos más concurridos de la tarde han sido el homenaje a Terry Pratchett y la charla de César Mallorquí, que tenía su buena cola de público joven esperando a entrar aunque en teoría solo iba a hablar de su obra para adultos y se reserva la juvenil para el viernes por la mañana.

Ian Watson, Cristina Macía y Alejo Cuervo han llenado media hora con anécdotas sobre Pratchett, para recordar al Hombre del Sombrero en el primer Celsius tras su muerte como se merece, es decir, con risas. Había bastante gente grabando la charla, así que seguro que podréis verla entera en breve —incrustaremos aquí un vídeo y lo enlazaremos en redes—, pero me quedo con unas cuantas historias protagonizadas por el Maestro que no conocía.

Celsius 2015 - Cosplayers Mundodisco

¡Cuidado con el Equipaje!


En una de ellas, Ian Watson pidió a Terry que se acercara a su casa para arreglarle el ordenador, y Pratchett se dejó allí una mochila con diskettes que contenían toda su obra hasta la fecha, incluidas varias novelas del Mundodisco. Cuando Watson se dio cuenta, cogió el coche y salió en su persecución, pero Terry no reconoció a su colega y emprendió la huida. Tras un adelantamiento y un derrape en plan peliculero para cortarle el paso, un acojonadísimo Pratchett agradeció la devolución de los disquetes con un hilo de voz… y luego pasó el resto de su vida negando la historia en modo estrés postraumático, aunque lo siguiente que hizo fue comprarse un Rolls Royce bien potente para reemplazar a su viejo y cascado Ford.

Alejo Cuervo cuenta que Terry podía ser un tío «seco como un palo» en el trato personal, aunque luego sus libros resultaran simpatiquísimos. Por ejemplo, en una de sus antiguas visitas a España, Cuervo tuvo que dejarlo solo con la escritora argentina Angélica Gorodischer, que luego afirmó no haber sido capaz de soportar al autor inglés ni cinco minutos seguidos. Por lo visto, Pratchett desconectaba cuando algo no terminaba de interesarle, ya que no le gustaba ni un pelo perder el tiempo, y podía resultar bastante ofensivo. Pero al fin y al cabo, según Cuervo, gracias a eso pudo escribir una o dos novelas del Mundodisco al año durante muchísimo tiempo, por lo que «hay que agradecerle que fuera tan borde».

Celsius 2015 - Cesar Mallorquí
Y a las horas de la tarde que eran la cabeza ya no me regía ni medio bien (y mientras escribo estas líneas dudo hasta de tenerla sobre el cuello), así que disculparéis que me reserve a César Mallorquí para el viernes, ya que tiene otra charla. Eso sí, el escritor barcelonés encandiló al público, no se fue sin enseñar un ejemplar de su próxima antología Trece monos, que sale en septiembre, y nos regaló unas cuantas frases lapidarias para el recuerdo, entre las cuales voy a sacar de contexto la siguiente para acabar en alto la crónica del miércoles en Avilés:

Me suelo travestir y me pongo zapatos de tacón.

—Cesar Mallorquí.

¡Mañana más!

Inicia sesión y deja un comentario