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Celsius 2016: El atlas de las nubes y un cachopo caben en una Tardis

Celsius 2016 - Megacrónica - Destacada

Una edición marcada por tipos que estampan 1.673 firmas y un relato de David Mitchell.

Y llegó un año más el Celsius 232. Y no vino Michael Moorcock, pero él se lo perdió. Porque un año más, la cosa fue antológica. En todos los sentidos. Hubo encuentros con autores cada veinte minutos, casi un speed dating entre audiencia y escritores, hubo estrellas —¿o no es una estrella Kevin J. Anderson, que no solo ha escrito 140 novelas, sino que ostenta el récord Guinness a autor que más libros ha firmado en una sola noche con sus 1.673?—, hubo charlas en el auditorio y en los bares que lo rodeaban, donde se reunían lectores, escritores, editores y hasta whovians.

Porque 2016 ha sido un año marcado por la presencia de autores vinculados al tipo de la Tardis: Robert Shearman, Jenny T. Colgan, y nuestro Doc Pastor. Así, se montaron hasta dos charlas específicamente dedicadas al fenómeno, en las que estuvieron presentes prácticamente todos los autores invitados, porque Doctor Who, lo sabemos, les ha marcado de por vida. Robert Shearman me dijo: «Es dar comienzo la serie, ver los títulos de crédito y volverme automáticamente un niño de once años». Además de autor de un montón de relatos (divertidísimos), de los que ha acaba de publicarse una antología digital (vía Fata Libelli), es el responsable de la vuelta de los daleks, los archienemigos del Doctor, en el regreso de la serie en 2005.


Pero será mejor que empecemos por el principio. El miércoles amaneció algo nublado, pero eso en Asturias es normal. Los días se nublan y luego sale el sol, y de todas formas todos los amantes del fantástico, el terror y la ciencia ficción que reúne el Celsius no temen las tormentas, que este año se comportaron. Apenas hubo una tarde de lluvia seria, que nadie se tomó en serio. Pero a lo que íbamos. La cosa arrancaba el miércoles con la presentación del apetecible Vienen a por ti de Marta Junquera, un libro de relatos de terror que recuerda bastante a los de Ramsey Campbell, ya desde su excelente retroportada.

Con ella empezó la carrera de presentaciones de excelente cronometraje, porque los timings se cumplieron y la carpa fue llenándose en una presentación tras otra. Entre las cosas a destacar de esta primera jornada, la vuelta del Minotauro al Celsius (hubo sesión con Elio Quiroga) y sobre todo el repaso a la carrera de Elia Barceló, que se mostró encantadísima de estar, poco después, «en la primera mesa de mujeres y ciencia ficción en la que únicamente hay mujeres».

La primera mesa de mujeres y sci-fi integrada únicamente por mujeres

La primera mesa de mujeres y sci-fi integrada únicamente por mujeres


Tras su charla, en la que dio buenos y brillantes consejos y repasó su trayectoria a la encantadora manera en que siempre lo hace Elia, se había organizado una mesa titulada Ellas también escriben CF, que se encargó de abrir la propia Elia diciendo precisamente eso:

Recuerdo las primeras mesas como esta que se organizaban cuando empecé a ir a convenciones de ciencia ficción. No había una sola mujer. Y luego, con el paso del tiempo, eran todo hombres menos yo. Esta es, puedo decir, la primera vez en que todas las que estamos en el escenario somos mujeres.

A su lado, Lola Robles hizo un repaso a la historia de las escritoras de ciencia ficción españolas, dando una lección de lo mucho que aún tenemos por descubrir, y que no tardaremos en hacerlo, porque anda trabajando en un ensayo que intentará recuperarlas a todas. Las demás hicimos nuestras humildes aportaciones, que podrían resumirse en lo que dijo Nieves Delgado: «Las mujeres llevamos años demostrando que nos interesa lo que los hombres tienen que contarnos. Ha llegado el momento de que los hombres muestren interés en lo que nosotras tenemos que contarles». Yo, por mi parte, pude disfrutar de un rato a solas con Elia, que me contó un montón de cosas.

Celsius 2016 - Elia Barceló y Laura Fernández

Un gustazo charlar con Elia.


Y si el miércoles fue el día de una dama de la ciencia ficción, el jueves lo sería de otra: Cristina Fernández Cubas desembarcaba en el Celsius para hacer un repaso a su carrera y protagonizar otra antológica charla junto a la propia Elia. Pero ¿no nos estamos precipitando un poco? ¿No quedó claro el año pasado, como bien dijo Sergi, que todo evento friki es también un evento gastronómico? Es ya un clásico, para los que viajamos desde Barcelona en el avión de primerísima primera hora de la mañana, llegar y pedir un café en el bar que está más cerca de la carpa de actividades (El Bellota) y lo que te sirven con ese café es un enorme pincho de tortilla que para ellos es un pinchín. Así que, para que os hagáis una idea de lo que pasa en cuanto llegas y mientras esperas a que la carpa abra sus puertas (y a veces es una espera de hora y media de charla con los más madrugadores), he aquí el asunto:

Celsius 2016 - Pinchín

Pinchín de tortilla y café con leche: el desayuno de los campeones.


Pero sigamos. Se había caído Moorcock, pero no Joe Abercrombie, que ya es un habitual del Celsius, hasta el punto que, al cierre de la edición de este año, su nombre era uno de los cuatro confirmados para la próxima. ¿Que cuáles son los otros tres? Tendréis que seguir leyendo para averiguarlo. Este texto está lleno de lo que Jorge Iván Argiz y Diego García, dos de los tres organizadores (la tercera es la gran Cristina Macía), llaman «huevos de pascua». De Abercrombie poco puedo decir que no sepáis todos ya: (1) Que es encantador; (2) Que no para quieto ni un minuto y (3) Que está creando lectores a la velocidad con la que en su época los creaba Stephen King. Porque me dio por charlar con un par de chavales que parecían recién aterrizados en el Celsius y que tenían uno de sus libros sobre un mesa del Bellota y me dijeron que no lo habían leído pero que todo el mundo hablaba tan bien de él que se morían de ganas de hacerlo. Tenían dieciséis años y habían venido de Salamanca. Eran fans de El Señor de los Anillos pero querían «algo más». Y estaban convencidos de que Abercrombie podía dárselo.

Hablando de El Señor de los Anillos, Francesca Haig, otra de las invitadas internacionales de este año y autora de una trilogía que recuerda bastante a Los Juegos del Hambre, me contó que cuando era niña, llevaba un diario y lo escribía en el lenguaje de los hobbits para que su hermano no pudiera leerlo. «Aún hoy en día, cuando escribo en un tren y tengo alguien al lado, escribo en runas para que no pueda entender lo que estoy poniendo», me dijo. Sigue siendo jueves y arrancan las Jornadas de Doblaje, que coinciden con el Celsius, y en las que este año brillan dos invitados de lujo: Carlos Ysbert, la voz de Tony Soprano y Homer Simpson, y el cantante de la canción de Campeones, Miguel Morant, que ahora, lo que son las cosas, trabaja de dependiente en una tienda de deportes. Ysbert contó algunos trapos sucios del mundo del doblaje, como cuando les obligan a doblar películas sin ver nada, sobre pantalla negra, para no saber de qué va la película. «Algunas veces nos dejan ver solo las bocas y otras una imagen distorsionada», contó. Le ha pasado con Transformers y Los Miserables, pero también pasó con Star Wars.

Celsius 206 - Guillem López

Guillem López y su editora, Sara Herculano, poco después de recibir el Kelvin (y sí, Manu por detrás).


Los ganadores de los Premios Kelvin los recogieron encantadísimos y Guillem López protagonizó un momentazo y se llevó los aplausos de Abercrombie y Claire North (que ha deslumbrado a todo el mundo con Las primeras quince vidas de Harry August), que no salía de su asombro todo el rato, de ver cómo de bien se lleva todo el mundo en el Celsius. Y es que organizadores, autores, editores, y participantes en general son una pequeña familia que cada año es menos pequeña, porque a medida que crece el Celsius, se va haciendo más y más grande. Esta edición contaba, como ya viene siendo habitual, con la friolera de los cerca de 100 autores: se estrenaban Beatriz García Guirado, Milo J. Krmpotic, Sergi Escolano, Ian MacDonald (que protagonizó una entretenidísima charla con Elías F. Combarro en la que habló de fútbol y sexo y sus novelas), Kevin J. Anderson (el tipo de las 140 novelas, casi todas de Star Wars) y un pequeño etcétera comandado por el propio David Mitchell, incorporación de última hora cuya charla figuraba entre las más esperadas hasta que llegó y se convirtió en otra cosa. Pero no adelantemos acontecimientos.

Celsius 2016 - Mitchell WFA

Esta es la cara que se le queda a David Mitchell cuando descubre que es IDÉNTICO a los trofeos de los World Fantasy Award.


El viernes, Robert Shearman dio una pequeña lección de cómo se crea para Doctor Who y lo hizo acompañado de Jenny T. Colgan que, además de tener una Tardis tatuada en el omoplato derecho, es autora de unas cuantas novelas de Doctor Who y, por supuesto, una fan incondicional de la serie desde niña. Colgan ha escrito una novela que se vende como un cruce entre Bridget Jones e Independence Day pero que ella ve como «un Contact mejorado». Sí, su novela va a establecer contacto con los marcianos y de que le encarguen a un marciano que se hace pasar por humano que establezca ese contacto. Marciano que se enamora de una científica que es un poco como Jodie Foster pero en pelirroja. La novela se titula La resistencia es inútil. Y en este punto deberíamos desvelar que al Celsius del año próximo también vendrá Ann Leckie, la ganadora del Hugo en 2014.

Las noches del Celsius también tienen su magia, porque pasan películas a pantalla gigante en la plaza más céntrica de Avilés y porque se organizan karaokes a veces basados en la película en cuestión. Como este año se proyectaba Laberinto, se organizó un karaoke de temazos de David Bowie que arrancó con uno de los clásicos de la peli. La cosa duró hasta la madrugada y fue todo lo intensa que cualquier cosa relacionada con Bowie puede llegar a ser. Y de paso, el festi se marcó un homenaje al genio. Y hablando de actividades paralelas y nocturnas, Fernando Marías volvió a pedir a un puñado de poetas que recitaran sus poesías en el café Lord Byron, con espectáculos subidos de tono que en realidad no lo estuvieron tanto, y a autores de su peculiar y fantasmagórica familia, Los Hijos de Mary Shelley, que contaran algunos cuentos de terror, como viene siendo habitual año tras año.

Celsius 2016 - Karaoke Bowie

El karaoke Bowie (sí, algunos llevábamos alguna que otra copa, de ahí, deduzco, lo borroso).


Y como fin de fiesta, tuvimos a Mitchell y a Kevin J. Anderson. Kevin J. Anderson es el tipo de las 140 novelas. Entre ellas, algunas propias, pero la mayoría, franquicias. Es decir, novelizaciones de películas (de ciencia ficción) y continuaciones de sagas míticas (como Star Wars) y series de televisión (como Expediente X). Se mostró algo apenado porque todas las novelas de Star Wars que ha escrito no forman parte del canon desde que se ha estrenado el último episodio, porque parte de una realidad que no fue ninguna de las expuestas en la realidad alternativa de sus continuaciones, pero dijo que de todas formas le había gustado el Episodio VII. También dijo que, para mantener el ritmo de ocho novelas al año, escribe 15 páginas al día. ¡15 páginas! Aquella mañana, de hecho, las había escrito. ¿Y qué me contó de lo de tener el Guinness a mayor cantidad de libros firmados de una sentada? ¿Los míticos 1.673 que firmó en Hollywood en una sola noche? Pues que «fue duro» y que al final, claro, «me dolía mucho la mano y todo el brazo».

Veremos si Joe Hill, otro de los invitados del año que viene, el hijo escritor de Stephen King —Owen King no se ha hecho tan tan famoso como su hermano—, es capaz de superar el récord Guinness de Anderson. Seguro que si se prestara a firmar los libros de su padre lo conseguiría. En cualquier caso, ahí va un nuevo nombre. Y ya solo nos queda Mitchell, que, aunque prefirió el bacalao a la portuguesa al cachopo, se enamoró de Avilés hasta el punto de que regaló a la audiencia del Celsius un relato inédito que, para aquellos que ya habían leído Relojes de hueso, su última novela, fue una delicia, pero para los que no fue un pelín aburrido. Su universo está tan cerrado y es tan autorreferencial que, aunque el relato podía disfrutarse igualmente, como mejor se disfrutaba era si habías leído la novela. En cualquier caso, los que teníamos que entrevistarle en la tarima (Jorge Iván y yo) nos quedamos con las ganas.

Celsius 2016 - Relato Mitchell

Mitchell antes de empezar a leer un relato que debía durar 10 minutos y duró 50.


Pero no hay mal que por bien no venga, porque al acabar su intervención y puesto que nos habíamos quedado con las ganas, la organización le invitó a venir el año que viene y a dejarse entrevistar como estaba previsto. Y además, Jorge Iván y Diego pensaron que quizá no estaría mal inaugurar una nueva sección que contemplara la posibilidad de que los autores leyeran algún texto inédito, que es algo que no se había hecho hasta la noche del sábado.

¿Algo más? Un montón de cosas más, como que, por ejemplo, Sofía Rhei (pre)presentó su próxima novela, la primera para adultos, que publicará en septiembre Minotauro (Róndola) y que nuestra Susana Vallejo hizo lo propio con El misterio de Arlene, y que yo, por fin, probé el cachopo. Me lo sirvieron la medianoche del sábado, en el momento en el que el Celsius 2016 se daba definitivamente por cerrado, y como no iba a poder con todo, lo compartí con Cisco Bellabestia, editor de Aristas Martínez, la editorial del primer Kelvin español (el Challenger de Guillem López). Y antes de dejaros con la prueba, el último nombre confirmado para el año próximo: Mike Carey. Casi nada.

Celsius 2016 - Cachopo

Marchando un cachopín fin de fiesta.

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