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Crónica de la Hispacón 2013

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«No puedo más que darle la razón a Rafa Marín: siempre tiene que haber una Hispacón.»

Los pasados días 14 y 15 de diciembre se celebró en Quart de Poblet, Valencia, la XXXI edición de la Hispacón, que siguiendo la tradición de pasadas celebraciones se designa con un nombre en código inspirado en el de la localidad que la alberga: este año, Quartumcón. Para aquellos de vosotros que no lo sepáis, la Hispacón es el encuentro anual, o casi, de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT). El lugar varía en función de la ubicación del equipo responsable del evento, habitualmente formado por aficionados al género fantástico que se presentan voluntarios para coordinar su organización con la ayuda (logística y económica) de la AEFCFT y las administraciones locales de su entorno. Desde la primera Hispacón, celebrada en 1969 en Barcelona, raro ha sido el año en que no se ha celebrado una en algún punto de España. En ellas se encuentran los aficionados con los autores más activos del género y se puede asistir a charlas, conferencias, talleres y presentaciones de novedades. Además, desde 1991 y 1992 respectivamente se entregan los premios Ignotus a las mejores obras —y otras manifestaciones— de género fantástico según las votaciones de los miembros de la AEFCFT, ampliado a todos los aficionados en la presente edición, y se resuelve la convocatoria del premio Domingo Santos de relato fantástico.

Se trata, en definitiva, de uno de los principales encuentros de literatura fantástica de nuestro país y una magnífica oportunidad para todo aquel interesado en pasar un fin de semana entre amigos, libros de ciencia ficción, fantasía y terror y algunos de sus autores favoritos. Hemos ido, hemos visto, algunos hemos vencido (como para no explicarlo) y ahora vamos a contároslo.

Una hispacón nacida con prisas

Quartumcon: El imperio amenaza Quart
Vale la pena empezar mencionando uno de los detalles que convierte la Quartumcón en una Hispacón atípica: el poco tiempo con el que se ha contado para organizarla. Un evento de estas características suele requerir un trabajo de meses, a lo largo de los cuales se recaba la colaboración de autores, asociaciones, administraciones y editoriales. Por poner un ejemplo, ya se han dado los primeros pasos para hacer realidad la próxima edición. La elección de Quart de Poblet como sede, sin embargo, no se anunció hasta agosto de 2013 y el trabajo con las administraciones no se pudo iniciar hasta setiembre. Un tiempo a todas luces escaso. Precisamente por ello no cabe sino alabar el esfuerzo realizado por la organización, formada por miembros del colectivo responsable del prozine Hiperespacio, que ha sido capaz de montar una convención muy condensada pero de gran calidad, en la que el nivel de las charlas no se ha resentido de las prisas. Si en algo se ha notado la falta de tiempo ha sido, al parecer, en el reducido número de inscritos, aunque la cifra se situó en torno a las ciento veinte personas registradas más un número similar, según la organización, de asistentes no inscritos que acudieron a una o más de las charlas. Un resultado más que respetable. La inscripción, por cierto, tenía un coste de 15 €, un precio muy razonable si se tiene en cuenta que daba derecho a un pack de bienvenida formado por libros cedidos por las principales editoriales del género, por valor de más de 40 €.

La valoración general de la convención de este cronista es francamente positiva, pero tampoco es necesario que os quedéis con mi palabra, pues estos días la organización está publicando vídeos de alta calidad con once de las principales charlas que pudimos ver en Quart de Poblet. Os recomendamos visitar la página de Facebook de la Quartumcón o su página web para disfrutar de estos vídeos a medida que los vayan poniendo, aunque los enlazaremos en esta crónica cuando estén disponibles.

Dos días intensos

QuartumconAunque el primer acto de la Quartumcón fue un taller de escritura creativo para niños en la biblioteca de Sofía Rhei el viernes 14 de diciembre, el grueso de la convención se inició el sábado 15 de diciembre con la conferencia inaugural de Rafa Marín a primera hora de la mañana. Desde ahí, más de treinta charlas y presentaciones repartidas en cuatro salas en dos sedes diferentes, desde las diez de la mañana hasta las ocho menos cuarto de la noche, con una pausa para comer. No está mal, ¿verdad? Y menos de una hora más tarde empezaba la cena de gala con la entrega de los premios Ignotus (cuyo resultado pudisteis leer en esta misma página) y, este año, de un premio especial Gabriel, otorgado a discreción por la AEFCFT para premiar las aportaciones individuales al género, a Javier Redal y Juan Miguel Aguilera.

Un día completito con contenidos para todos los gustos (podéis ver el programa). Además, quien quisiera desconectar un poco del programa oficial y disfrutar de la compañía de los compañeros, tenía la barraCón: barra de bar (o mesa), bebida, tapas y charla. El domingo, día de regreso para muchos, fue más relajado, en parte porque los miembros de la AEFCFT celebraron su asamblea anual en la que, entre otras cosas, se eligieron las sedes de las próximas dos ediciones: Montcada i Reixac en 2014 —organizada por el Colectivo Urânik del que este humilde cronista forma parte— y Granada en 2015.

Repasemos algunas de las conferencias que se pudieron ver en la Quartumcón. En su charla inaugural, «Hispacón en la era Android», Rafa Marín se preguntaba si hoy en día merece la pena organizar una convención de este tipo, especialmente teniendo en cuenta la existencia de otras alternativas como, por ejemplo, el festival Celsius 232. Su respuesta, algo poco sorprendente, era afirmativa: la Hispacón es la madre de todas las convenciones de género en nuestro país y siempre tiene que haber alguna. Es un entorno en el que reencontrarse con conocidos, y aunque se quejó de que el panorama ante sus ojos estaba formado por «todo viejos, pocas chicas», también se alegraba de verlo repleto de caras amigas. «Hemos dejado el frikismo a un lado», dijo Marín. Con su charla abría la veda a uno de los temas recurrentes de la convención: la nostalgia. Y es que la Hispacón es una de las principales manifestaciones de la historia viva del fandom en nuestro país, algo evidente en charlas como «La llorada Nueva Dimensión», dedicada a la histórica revista con motivo de la reciente antología publicada por Editores de Tebeos. En ella un Luís Vigil desbordante de ironía resumía su trayectoria en la cúpula directiva de la revista con palabras como cansancio y desánimo —«A la miseria que siempre hemos tenido los editores de ciencia ficción había que añadir la represión del franquismo»— al tiempo que hacía reír a la audiencia con sus anécdotas sobre el tiempo que pasó trabajando en el mundo de la pornografía y las revistas eróticas durante la Transición. Para Vigil uno de los problemas de Nueva Dimensión fue que, a pesar de llamarlo revista, «era un puñetero fanzine. Muy bien editado, pero un fanzine». Por ello, las grandes editoriales nunca quisieron publicar publicidad en ella y pusieron en peligro su viabilidad. Frente a ese desánimo, la conclusión de un miembro de la audiencia: «Encontrarte con Nueva Dimensión en el quiosco significó darte cuenta de que no eras un chalado solitario». La nostalgia volvió, de nuevo con Rafa Marín, Luís Vigil, Juan Miguel Aguilera y Carlo Frabetti en «Les Enfants Terribles se hacen mayores», en la que se discutió lo mal que envejece la ciencia ficción y la poca atención que las nuevas generaciones prestan a los clásicos del género.

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En el polo opuesto del tono de las tres charlas mencionadas se encontraba la de Elías Combarro, «La ciencia ficción, un muerto muy vivo 2: Los relatos», en la que el popular bloguero continuaba con su charla del año anterior tratando de presentar a la audiencia veinte ejemplos de autores nacionales e internacionales, publicados en España o no, que en la actualidad estaban publicando narrativa breve de ciencia ficción relevante, interesante y de calidad. Y si decimos «tratando de presentar» es porque los asistentes a la charla se mostraron extraordinariamente activos y el tiempo se agotó sin poder pasar más que unas pocas diapositivas de la presentación. Cosas del directo. Sin embargo, no hubo nada que lamentar, pues se generó un debate en torno a las diferencias entre relato y novela, con ejemplos como Paolo Bacigalupi o Ursula K. Le Guin y participantes de la talla de Eduardo Vaquerizo, Sergio Mars o Mariano Villarreal , que fue uno de los puntos álgidos de la convención para este cronista. Pronto podréis disfrutar del debate cuando Combarro publique el vídeo de la charla en su blog. Otras charlas llevaban títulos como «Distopías juveniles: ¿Un género aparte?» (Juanma Santiago), «El Anacronópete» (Agustín Jaureguízar) o «La Ciencia Ficción Latinoamericana» (Tanya Tynjälä), entre otras, pero lo apretado del programa y el solapamiento entre actos interesantes hizo imposible asistir a todas las que me hubiera gustado.

En cuanto a las presentaciones de libros, me gustaría destacar la realizada por Mariano Villarreal (vídeo) para la antología de ciencia ficción contemporánea Terra Nova vol. 2, recientemente reseñada en Fantífica, la recopilación de reseñas de libros de ciencia ficción publicada por Sergio Mars en su Cápside Editorial, «La 100cia-Ficción de Rescepto», y la presentación de Memoria de Tinieblas (vídeo) realizada por Eduardo Vaquerizo, un autor al que siempre es un placer escuchar. También resultó interesante la discusión en torno al concepto de nueva literatura extraña que se generó en torno al debate organizado para presentar la revista Presencia Humana Magazine, en el que participé directamente acompañado de Marian Womack y Emilio Bueso (vídeo). ¿Se trata de un movimiento de vanguardia genuino o de una agrupación oportunista para aprovechar el impulso del popular artículo de Javier Calvo en Jot Down? Respuestas de todos los colores, como podréis ver próximamente en un vídeo de próxima aparición. Y luego, claro, no se puede hablar de una Hispacón sin mencionar la presentación de Visiones (en este caso Visiones 2012), la antología de relatos de autores inéditos impulsada casi cada año por la propia AEFCFT. En esta edición los antólogos fueron (fuimos) Los VerdHugos, los cuatro componentes del podcast de literatura fantástica que se llevó el Premio Ignotus a la mejor producción audiovisual en el certamen de este año.

Últimas pinceladas

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Creo que esta crónica deja clara una cosa: no hubo tiempo para aburrirse. Ni tiempo, ni necesidad, pues el programa era suficientemente variado como para que cualquiera pudiera encontrar alguna charla que le atrajera y, en cualquier caso, la barraCón siempre era una opción. Y aún y así, no me he referido a la Aznarcón, la pequeña conferencia dentro de la conferencia en la que los aficionados a la Saga de los Aznar escrita por Pascual Enguídanos se reúnen cada Hispacón para hablar de la popular saga de libros publicada entre los años cincuenta y setenta. Tampoco he hablado de la cena de gala en la que se hizo la entrega de premios (que no detallaré por haber sido anunciados anteriormente en Fantífica), aunque para mí fue un momento mágico endulzado más, si cabe, por el hecho de llevarme un premio (compartido, pero eso lo enriquecía). Sin duda, la cena fue uno de los mejores momentos de la convención y el menú fue lo de menos. No puedo más que darle la razón a Rafa Marín: siempre tiene que haber una Hispacón.

Actualizado 26/12/13: Añadimos enlaces a los vídeos de las presentaciones de Memoria de Tinieblas y Terra Nova vol. 2, publicados en Sense of Wonder.

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One Response to “Crónica de la Hispacón 2013”

  1. […] externas, como la crónica de la HispaCon 2013 que escribí para Fantífica o la cobertura de una rueda de prensa con Valerio […]