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Entrevista a Alejo Cuervo, míster Gigamesh

Alejo Cuervo

Hablamos con el eminente librero y editor barcelonés que descubrió a George R.R. Martin.

Las novelas de a duro tuvieron la culpa. Alejo Cuervo, fundador primero de la librería Gigamesh, epicentro de todo lo que se mueve en la pulp fiction barcelonesa (española, mundial), hogar de cualquier amante del género que se precie, y más tarde de la editorial que descubrió a George R.R. Martin y que cuenta en su catálogo con autores de la talla de Fredric Brown o el mismísimo Philip K. Dick, nos invita a un café en el bar que hay cruzando la calle, un bar de poca luz y reservados, y nos cuenta cómo se metió en todo esto y qué ha cambiado tras el (descomunal) éxito de Juego de Tronos. Y de paso, nos enseña un par de fotos de la futura nueva Gigamesh (nada menos que «500 metros cuadrados de vicio y subcultura», apunta el propio Alejo) que abrirá sus puertas en algún momento del próximo marzo, en el número 8 de la barcelonesa calle Bailén. Podéis echarles un vistazo vosotros mismos (vía el hashtag #NuevaGigamesh). Mientras llega el día, os dejamos con lo que dio de sí nuestra charla.

Cuéntanos, Alejo: ¿Cuándo, cómo y por qué nació Gigamesh Ediciones?

Nació a finales de los 90. En 1999, de hecho. Cuando publicamos Cuarentena, de Greg Egan. Y el cómo y el porqué tienen que ver con el fin de mi colaboración con Martínez Roca como asesor. Cuando Planeta absorbió Martínez Roca, cerraron las colecciones de género y dejé de trabajar con ellos. Yo había estado en la creación de las colecciones Fantasy, Gran Fantasy y Gran Súper Ficción. Recomendaba libros para que los publicaran. Y pensé que no quería dejar de hacerlo. No quería dejar de cazar libros. Así que monté mi propia editorial con la idea de cubrir gastos con la librería y poder publicar aquello que me gustaba ya sin limitaciones de ningún tipo.

¿También hubo una revista, verdad?

Sí, y al principio todo lo veíamos como publicidad para la librería. Era una época complicada para la ciencia ficción, porque se habían cerrado otras colecciones. Timun Mas y Minotauro. Parecía que no era un buen momento, por eso lo de cubrir gastos. Pero al final, con Martin, se ha dado la vuelta a todo. Ahora son las librerías las que van a la baja y las editoriales las que suben. Por lo menos la nuestra lo hace. Y permite sufragar los gastos de la librería.

Dentro de Gigamesh, la librería

Dentro de Gigamesh, la librería


¿Cómo entraste en este mundo? ¿A qué edad leíste qué, para querer tener tu propia librería y más tarde tu propia editorial?

Empecé leyendo novelas de a duro que compraba en el Mercat de Sant Antoni los domingos. Recuerdo que mi padre me daba dinero para que las comprase. Siempre fue muy partidario de que entrara papel en casa. Y yo leía a destajo. Las novelas de a duro me duraban una hora de clase. Mis primos me prestaban muchas. Luego, un amigo de mi padre vio que leía sin parar y me regaló el Slan de A. E. Van Vogt, para mí, la mejor historia de Patito Feo del género, y El caso de Dexter Ward, de Lovecraft. El de Slan fue un poco el detonador, porque a partir de su lectura, empecé a comprar otros libros de la colección Nebulae de Edhasa. El que me abrió el territorio de caza fue un profesor de Química que me vio leyendo y me pasó una lista de lecturas recomendadas. Y así fue cómo entré en el catálogo de Minotauro.

Así que ya eras un buen coleccionista antes de abrir la librería, que, a todo esto, ¿cuándo abrió?

En 1984. Recuerdo que fue el día después de cerrar la paradita en la Feria del Libro Nuevo del Paseo de Gracia de ese año. Cogimos todo lo que teníamos allí y abrimos al día siguiente. Al principio compartíamos el local con un fabricante de cerámica. Y de hecho, aún hoy hay quien nos pregunta si no había aquí una tienda de cerámica… Era divertido.

Más interiores de Gigamesh

Más interiores de Gigamesh


¿Y dónde se compraba antes todo lo que puede comprarse hoy en Gigamesh? ¿Existía algo así en Barcelona, en España, en el mundo?

Sí, existía una librería llamada Makoki, como el personaje de cómic, que estaba en el Gótico, en los alrededores de Correos. Era muy pequeñita, pero además de cómic tenía ciencia ficción, y todos íbamos por allí a menudo.

Por cierto, ¿cómo surgió el subtítulo (o eslogan) de Gigamesh? ¿Eso de «Vicio y Subcultura»? Porque del nombre no piensas hablarnos, ¿verdad?

No, lo del nombre es una broma privada, así que mejor lo dejamos en un misterio. Y el eslogan surgió al principio, pero era la típica coletilla que se fue quedando y que al final adoptamos como lema. Como no había muchas librerías en esta zona, entraba gente de todo tipo, a pedirnos cosas como La Celestina, porque se la habían pedido en el colegio y tenían que leerla. Y a toda esa gente, yo, que por entonces era el librero, les contestaba: «Lo siento pero aquí no tenemos de eso. Lo único que hay aquí es vicio y subcultura». Lo dijimos tantas veces que al final se quedó como un lema.

Logo Gigamesh

He aquí el lema


¿A qué crees que se debe el auge de la narrativa de ciencia ficción y fantasía que hay actualmente en España? Se crean nuevos sellos, aparecen nuevos y muy potables autores…

No hay ningún auge, ni es ninguna moda. Es un síntoma del relevo generacional. El consumo de literatura de género no es minoritario, es la inmensa mayoría de la gente joven. Cada vez tiene más público, de manera que se está dando la vuelta al dominio que ha ejercido hasta ahora la literatura realista. Y eso es algo muy positivo. Porque el lector de género es siempre alguien más abierto, más dúctil, está acostumbrado a no entender el mundo de una única manera sino a aceptar que hay diversas interpretaciones del mismo. La literatura realista supone un peligro porque te vende una idea del mundo en la que, si no encajas, eres raro. Tiene implícito un mensaje, el de que existe una forma unívoca de contemplar la realidad, cualquier realidad. En ese sentido es pernicioso. Sus lectores son mucho más cerrados, pero no únicamente como lectores, sino como personas.

¿Así que crees que esto no es más que el principio?

Exacto. Esto no es más que el principio. El consumo está cambiando. Hay crisis en el mundo del libro, pero sin embargo no la hay en el del cómic y la fantasía. Es parte del mismo proceso. Se está produciendo un vuelco importante. La generación de los Guillermo del Toro y Robert Rodriguez está tomando el control y está produciendo obras para un público que, como ellos, ha crecido leyendo cómics y consumiendo en general ciencia ficción y fantasía. Lo que está haciendo que se normalice su consumo y que incluso permita acercarse a él a gente que antes no estaba interesada en el género.

Entonces no consideráis que habéis tenido algo que ver, porque dio la casualidad de que todo empezó un poco con el fenómeno George R.R. Martin… ¿cómo fue su descubrimiento?

No. Insisto en el relevo generacional. Y en cuanto a Martin, yo lo primero que leí de él fue Muerte de la luz, en la colección Nebulae, y soy fan desde entonces. Era uno de mis favoritos. Siempre pensé que Muerte de la luz, que era una novela de culto en España para los aficionados al género, había sido infravalorada en Estados Unidos, porque recogía las dos corrientes entre las que se movía la ciencia ficción del momento, la dialéctica (más centrada en los escenarios) y la new wave (más de personajes). En cualquier caso, sí puede decirse que parte de la responsabilidad de su éxito la tiene la HBO, pero hay que tener en cuenta que antes de que se estrenara la serie nosotros habíamos vendido más de 300.000 ejemplares de Juego de Tronos. Ahora mismo estamos en el millón doscientos mil.

Canción de Hielo y Fuego

El superventas de la editorial


¿Y cómo se gestiona un éxito así?

Al principio no se gestiona. No dábamos abasto. Cuando se estrenó la serie, nos pedían diez veces más de lo que producíamos. Pero tampoco podíamos producir más porque el crédito no pasaba por un buen momento por todo el asunto de la crisis, así que solo producíamos cuando recibíamos el dinero que nos permitía hacerlo, y por eso la demanda siempre estaba por encima de la oferta. Pero eso nos dio una publicidad tremenda, porque todo el ruido en redes sociales lo hacían futuros lectores totalmente gratis. Las ventas ahora mismo se están calmando, pero hemos pasado dos años de ventas sostenidas, algo inconcebible para cualquier otro libro, que apenas supera los meses, o quizá el año.

¿Es el primer súper éxito de la editorial?

El de la editorial sí, pero no el de la librería. Hemos tenido otros hits. Fuimos la primera librería en tener Games Workshop, digamos que lo introdujimos nosotros en España, igual que todo el asunto del Magic. Así que habíamos tenido otros súper éxitos, pero ninguno como este.

¿Cuántos libros publica Gigamesh al año?

Nunca ha habido un número concreto. El año pasado publicamos tres, por ejemplo, y este publicaremos cuatro. Siempre primamos la calidad por encima de la cantidad. Lo importante es que sean buenos libros. Y que nos gusten. Porque solo publicamos lo que nos gusta. Hemos aprendido mucho por el camino.

Hablando de libros, ¿cuáles son tus autores de ciencia ficción favoritos?

Vaya. Es complicado. Porque varía con el tiempo. Al principio adoraba a Asimov. Luego, durante una época me dio por Heinlein, rápidamente pasé a Herbert, y luego descubrí a gente como George R.R. Martin, Philip K. Dick y Silverberg. De contemporáneos me fascinan las primeras novelas de Greg Egan y Richard Morgan. De españoles, mi favorito de lo que publican ahora es Emilio Bueso.

Y ahora los de fantasía…

Mi primer amor fue el Conan de Howard. Lo leí en primero o segundo de carrera. Y luego la fantasía de ese estilo. Por supuesto Tolkien, pero también las Historias de Terramar de Ursula K. Le Guin. En realidad me gustan las fantasías racionalistas, con reglas internas y técnica de escritura de ciencia ficción. Los clones tolkienianos no me entusiasmaban hasta que me topé con Martin. Y luego también me gusta muchísimo Fritz Leiber, el arquetipo más duro de fantasía heroica post-Conan y también el más irónico.

Por último, ¿hay fecha ya para la nueva Gigamesh?

No. Pero será alrededor de marzo. Todo el que quiera echar un vistazo a cómo van las obras puede hacerlo a través del hashtag #NuevaGigamesh. Yo mismo voy publicando fotos y demás. Y avisaremos con tiempo cuando toque inaugurar.

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