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Neil Gaiman lleva barba (o: la imaginación y los sueños cambian el mundo)

Neil Gaiman sospecha algo. Activar Protocolo de Extracción.

El escritor inglés recibió a los medios en la librería Gigamesh.

En Barcelona, al día siguiente de la charla de Neil Gaiman en el CCCB, he tenido la suerte de asistir al encuentro que la librería Gigamesh ha organizado para la prensa y algunos blogueros. (Ay, Dios, si cuando tenía 19 años me hubieran dicho que iba a estar ahí… Muerte en persona habría venido a buscarme.)

Neil Gaiman - Gigamesh - Exterior

La cola fuera de Gigamesh para ver a Gaiman.


Gaiman ya no es el jovenzuelo de 25 años que, cuando hizo Sandman, se encontraba en lo que ha calificado como el «territorio virgen e inexplorado de los cómics». Según él, tuvo la suerte de hacer algo que nadie había hecho hasta entonces y alcanzar un éxito inesperado que le hizo convertirse en «algo así como los Beatles», frase que podría haber valido como titular de no ser porque la noticia, como metáfora y realidad, es que Gaiman ahora lleva barba. Los cómics ya no son esa selva inexplorada, sino un jardín domesticado y agradable. Ahora siente tras su nuca la presión de 25 millones de lectores que conocen Sandman y miran por encima de su hombro qué demonios está haciendo en la precuela Overture con los personajes que adoran. Nos contó que eso es duro, y que él escribe despacio y J. H. Williams dibuja también despacio, pero que el nuevo cómic de Sandman acabará saliendo adelante.

También progresan adecuadamente las adaptaciones a la televisión de sus obras. American Gods ya tiene productor (alguien que no mencionará, aunque le coaccionemos). Es un proyecto de gran calado y muchos medios que avanza deprisa, que contará con numerosos episodios y un final abierto. Los hijos de Anansi, en cambio, será una miniserie más discreta, de unos cuatro o seis episodios. Buenos presagios posiblemente acabará emitiéndose en la BBC y ya tiene posible guionista, que no es alguien que asociaríamos con un proyecto de humor pero a Gaiman le encanta. Por otra parte, Sandman, la película, será una superproducción de más de 200 millones de dólares. Este tipo de megaproyectos nunca se sabe cómo van a acabar, pero Gaiman confía en Joseph Gordon-Levitt, que se ha hecho con los derechos como productor, y en Jack Thorne, que está escribiendo el guión.

Neil Gaiman - Gigamesh - Interior

La cola para ver a Gaiman seguía dentro de la librería.


Neil Gaiman nos contó que él no necesita escribir. No es como otros escritores, como sus amigos Stephen King o Terry Pratchett, que sienten una necesidad imperiosa por escribir y si no lo hacen «los demonios empiezan a salir por debajo de las alfombras y el papel de la paredes». Gaiman es feliz de promoción por España, Noruega, Suecia… o visitando los campos de refugiados del conflicto sirio como enviado de la ONU. Él escribe porque los que le rodean le dicen que «por qué narices no escribe», y le instan a hacerlo. De modo que él va y lo hace. Y le gusta. Pero también disfruta haciendo otras muchas cosas.

Nos contó cómo disfrutó escribiendo algunos de los guiones para la serie Doctor Who. Una serie de la que es fan desde los tres años (su Doctor es el segundo, Patrick Troughton). En especial gozó de su experiencia con el capítulo The Doctor’s Wife, que ganó el premio Hugo, ¡aunque pasase por once borradores del guión! Al parecer no está tan contento con Nightmare in Silver, porque cambiaron demasiado su guión. Pero en cualquier caso fue una experiencia divertida que, además, le permitió demostrar al mundo lo buen actor que es Matt Smith.

Portada Sandman 1 Firmado

Portada del primer número de Sandman. DEDICADO Y EN PESETAS.


Y a la hora de escribir, ya sea un cómic, una novela o un guión, cuando Gaiman se enfrenta a una nueva historia, no piensa en si va a convertirse en una historia mítica o humorística o infantil, sino que simplemente procura mantener el interés del lector y escribir la historia que a él mismo le interesa y por la que se preocupa. Para Gaiman la imaginación es la herramienta más importante con la que cuenta la humanidad. Gracias a ella surgen no solo las historias, sino cada objeto, edificio, cosa, incluso los sistemas políticos… que alguien tuvo que imaginar para llegar a crear. Y Gaiman defiende la imaginación y los sueños que son los que, a fin de cuentas, se cambia el mundo.

Los eternos

Muerte, Deseo, Sueño y Delirio protegiéndose de la lluvia.


Si el joven Neil Gaiman, que antes de ser escritor fue un periodista imberbe, se hubiera encontrado en la sala preguntando al maduro Neil Gaiman, con barba, de hoy, solo le preguntaría si todo ha valido la pena. Y la respuesta que se da a sí mismo es simple: ¡Por supuesto que sí!

 

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