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Nuestras 10 joyitas inesperadas de 2015

Joyitas inesperadas 2015 - Destacada

Como cada año, aquí tenéis lo que más nos ha sorprendido (para bien) en fantasía y CF de 2015.

Navidad, tiempo de tradiciones. Qué le vamos a hacer. Repitiendo la jugada que llevamos colando desde que nació Fantífica, un año más vamos a saltarnos a la torera las típicas listas de lo mejor de 2015 y haceros una con lo que más nos ha gustado entre lo que tampoco esperábamos que fuera para tanto. Aquí tenéis diez recomendaciones, dos por redactor, de lanzamientos a los que no hemos dedicado una reseña completa pero merecen mucho la pena, quién lo iba a decir.

Esperamos que os sean útiles si os quedáis sin material que llevaros a los ojos (o al mando de la consola, o a las manos con que tiráis dados) estos días, y por supuesto vuestros comentarios con lo que os ha sorprendido a vosotros del año en fantasía, ciencia ficción y terror son más que bienvenidos. En cualquier caso, ¡feliz 2016 desde la redacción de Fantífica!

Lo que hacemos en las sombras (Sergi, película)

Lo que hacemos en las sombras - Foto de familia
Sí, esta película neozelandesa es un falso documental. Pero no, no es otro falso documental. Es una de las mejores películas del año, una comedia que destila amor por el género por todos sus poros. El punto de partida deja bastante claro qué os podéis esperar: unos vampiros comparten piso en Nueva Zelanda y tienen los típicos problemas de cualquier piso compartido. Que si no has fregado los platos en los últimos tres años, que si me habéis dejado el sofá perdido de sangre, ya ves lo que os costaba poner unos periódicos….

Pero lo que la convierte en una auténtica joya es que no se trata solo de gags graciosos, sino que es un auténtico documental sobre el género. Desde el monstruo tipo Nosferatu hasta Crepúsculo, pasando por Anne Rice y Jóvenes ocultos, todo se ve reflejado en este falso documental, menos falso de lo que parece. Lo que hacemos en las sombras es una auténtica gozada, con unos personajes que intentan trascender su patetismo y dar una imagen de sí mismos que no acaba de corresponderse con la realidad. Y es precisamente ese patetismo lo que los vuelve entrañables y cómicos.

Kung Fury: Street Rage (Loren, videojuego)

Kung Fury Street Rage - Carátula
Si Kung Fury de David Sandberg es para muchos una obra maestra del cine y una de las películas más divertidas de los últimos años, el videojuego que le sirve de complemento no se queda atrás. Pero ojo, la versión ampliada conocida como The Arcade Strikes Back, ya que añade más personajes y enemigos. Si bien es uno de los juegos más simples que he podido probar jamás (dos botones y ya), tiene una capacidad de enganche bestial. Y si la película es un homenaje al cine policial y de artes marciales de los ochenta, el juego hace lo mismo pero con los beat’em up como Streets of Rage, Double Dragon o Golden Axe, emblemas de las consolas y recreativas de finales de los ochenta y ya clásicos imitados hasta la saciedad. El homenaje incluye la simulación de una pantalla de arcade, el ruido de la moneda echada, los gráficos pixelados, la banda sonora discotequera, el ruido de los puñetazos y disparos y hasta cuando el juego se ralentiza al haber muchos enemigos en pantalla. Pura nostalgia pura de la época prehistórica de los videojuegos.

Kung Fury: Street Rage tiene cuatro personajes a elegir y dos modos de juego: una partida infinita contra oleadas de enemigos, hasta que duremos, y un escueto modo historia con las voces de los actores del corto. Por lo demás, nuestro objetivo es sacar cuantos más puntos mejor en el modo infinito y ver hasta dónde llegamos en la tabla de puntuación. Toneladas de diversión, eso sí, muy limitada y con solo dos botones. Lo único que lamento es que no sea como Streets of Rage (movimiento libre, recoger cosas, avanzar niveles), porque entonces ya sí que sería una obra maestra.

Proyecto XI (Manu, libro)

Proyecto XI - Detalle
Francesc Blanco firma un debut que es toda una declaración de amor a la literatura en forma de thriller de fantasía urbana. Jon Vivaldi, un periodista de investigación, desaparece en plena fase de documentación para un artículo sobre fraudes en las ciencias ocultas. Cuando su mejor amiga y editora, Anna, acude en su búsqueda, queda trasladada sin motivo aparente a un inmueble que solo puede estar en una realidad alternativa, y salir del laberíntico y peligroso edificio requerirá de todos sus conocimientos literarios, porque las pistas que pueden llevarla a la libertad (propia y de Jon) están escondidas en grandes obras de la letra escrita.

No os cuento más, pero tampoco quiero que os llevéis la impresión de que Proyecto XI es un videojuego novelado con referencias pegadas de cualquier manera, porque ni de lejos. A falta de la continuación que parece prometer, quizá la trama tenga un par de agujerillos, pero los personajes están muy bien construidos, desde Anna hasta el último secundario —sorprende la inteligencia con que se desenvuelven a veces, lejos del recurso habitual en el thriller de que los haya muy lerdos—, el misterio engancha y deja con ganas de esa segunda parte, aunque la novela concluye. Y son solo 400 páginas, que con los tochos que estoy metiéndome últimamente, ahora mismo para mí es otro punto a favor.

Dead of Winter (David, juego de tablero)

Dead of Winter - Tablero
Que sí. Que los zombis siguen de moda y que si queremos dedicarnos a matar hordas y hordas de cadáveres mugrientos en un juego de mesa ya tenemos el Zombiecide, y para qué más. Pero Dead of Winter plantea una vuelta de tuerca muy interesante a la temática zombi: cada jugador controla a un grupo de supervivientes y en cada partida hay una serie de objetivos comunes, que suelen consistir en conseguir recursos, y también un objetivo secundario personal, que a veces nos obligará a ser un poco egoístas y hasta a tener que traicionar al grupo para salir victoriosos. Un poco como que te toque ser cylon en el juego de mesa de Battlestar Galactica.

La incertidumbre acecha en prácticamente cada acción: salir del refugio a un localización exterior es tener que realizar una tirada que puede terminar matando a uno de nuestros supervivientes; atacar a un zombi, más de lo mismo; ¿qué hace un compañero con tantas cartas en la mano cuando necesitamos combustible?; ¿qué hago para que no se me vea el plumero por tener que sumar más armas que el resto de jugadores? Y así. Uno de los grandes puntos a favor del juego es la alta rejugabilidad. Hay muchísimos supervivientes diferentes, más de una decena de objetivos comunes y otros tantos secundarios. Y para colmo también están las encrucijadas: unas cartas que se activan cada turno si se cumple una condición concreta y que pueden llegar a dar muchos quebraderos de cabeza o beneficiar a los jugadores. De lo mejorcito, y eso que todavía no he ganado ni una.

La imbatible Chica Ardilla (Laura, cómic)

La imbatible Chica Ardilla - Detalle
He aquí que el creador de Hora de Aventuras —vaaaale, el guionista de los cómics de Hora de Aventurasse cruzó un buen día con un personaje no demasiado famoso de Marvel y decidió devolverlo a la vida. El personaje en cuestión era la Chica Ardilla, más conocida como Squirrel Girl. ¿Y qué ocurrió? Que la serie se convirtió en una de las favoritas de nada menos que Joe Quesada, el jefazo de Marvel. Le acompaña a los lápices Erica Henderson, uno de los nuevos valores de la editorial, y su historia es lo más divertido que ha hecho Marvel JAMÁS. Así, tal cual.

Doreen, la Chica Ardilla (que aquí edita Panini), no se pelea con los malos: le basta con preguntarles qué ganan exactamente pegándose y ellos se encogen de hombros y dicen: «Pues ni idea, la verdad». Tiene una relación de sobrina tocanarices con Tony Stark, a quien no deja de mencionar en Twitter (porque cada historieta se abre con lo que se dicen unos a otros en Twitter) y a veces viaja en el tiempo y otras veces se limita a hablar con su legión de ardillas y a cargar cajas cuando se muda como quien llevaría cacahuetes, que para eso tiene superfuerza. En definitiva, Squirrel Girl (la serie) es inteligente, es divertida y no parece una serie de superhéroes, sino un cómic indie con superhéroes. Un poco como Hulka, que os recomendaba en el artículo del año pasado, pero aún menos en serio. Una maravilla, vamos.

Killjoys (Manu, serie)

Killjoys - Detalle
Temporada corta, intensa y sin relleno. Ciencia ficción macarra con mercenarios más o menos oficiales, una especie de corsarios galácticos a las órdenes de una organización pseudopolicial. Personajes interesantes y estructura de solo diez capítulos, bastante ceñidos a una trama general y que van contándote el trasfondo sobre la marcha. Salvando las distancias de profundidad, es lo mismo que hace la reciente The Expanse, aunque Killjoys es mucho más desenfadada en general y, ya digo, macarruza.

No sé hasta que punto los responsables de la serie confiaban en que pasara de la primera temporada, pero me alegro de no haber sido el único sorprendido favorablemente y que así sea. Con que la serie mantenga el nivel, siga jugando con los géneros (ciencia ficción, artes marciales, heist movie…) y sobre todo sea tan divertida como esta primera tanda, por mí que rueden todas las historias de Dutch, John y D’Avin que quieran.

Transformers: Devastation (David, videojuego)

Transformers Devastation
Era fácil tener la mosca detrás de la oreja. Después del mediocre y desangelado La leyenda de Korra de PlatinumGames, también perpetradores de esa pedazo de obra de arte en movimiento que es la saga «Bayonetta», la desarrolladora japonesa se puso manos a la obra con otro juego de licencia, quizá un poco más interesante pero que no deja de ser un proyecto que huele a encargo. Por suerte, Transformers: Devastation es todo un derroche de acción y robots gigantes de esos que no dejan respirar, un juego que parece imposible soltar hasta que no vemos la pantalla de créditos.

Las quejas serían las de siempre con Platinum: es un juego corto, con una historia prescindible (aunque esta me ha gustado más que de costumbre) y quizá demasiado frenético, pero el que sabe a lo que ha venido va a encontrarse con uno de los mejores videojuegos de acción de 2015. Los controles son ya marca de la casa: ataque rápido y ligero, ataque lento y pesado, armas de fuego y esquivar, y los combos, sin llegar a la misma profundidad que en Bayonetta, tienen secuencias interesantes tanto en el suelo como en el aire. Por si fuera poco, tenemos cinco personajes para elegir: Optimus Prime, Bumblebee, Grimlock, Sideswipe y Wheeljack. Y, claro, nos podemos transformar en vehículos. Si os gustan los juegos de acción, no os vais a arrepentir. Y ya si encima os gustan los Transformers, la repanocha.

La niña gorda y otros relatos inquietantes (Laura, antología)

La niña gorda y otros relatos inquietantes - Detalle
Marie Luise Kaschnitz no es Roald Dahl, pero lo parece. O mejor, parece una versión mucho más perversa, aunque tan pretendidamente inocente como el creador de Charlie y la fábrica de chocolate y de un buen puñado de Relatos de lo inesperado. Con el mismo espíritu que todos esos cuentos de Dahl, en los que un hecho corriente, como que tu marido vuelva del trabajo y le dé por hablar del lugar en el que os conocisteis, se convierte en una pequeña pesadilla.

Los chicos de la pequeña HojadeLata, editorial de Gijón que apunta maneras, han dado en el clavo recuperando a una autora del todo desconocida en nuestro país, y que puede dar mucho que hablar. Como lo dio en su momento —nació en 1901 y empezó a publicar a mediados del siglo pasado— en su país, Alemania, donde sufrió lo suyo. De ahí que todo lo que escribe tenga ese aire de «algo va francamente mal aquí». Muy, muy recomendable.

Pendragón (Loren, juego de rol)

Pendragon - Detalle
Hablar de Greg Stafford es hablar de una de las leyendas de la industria del rol, creador del universo de espada y brujería Glorantha y juegos míticos como, entre otros, RuneQuest, el wargame Elric y este que nos ocupa. Pendragón, el juego de rol de la mitología artúrica, ha llegado a la quinta edición (que hace poco ha publicado Nosolorol Ediciones con nuevas ilustraciones de Jaime García Mendoza) y la verdad es que para todo aquel que guste de las búsquedas caballerescas, el honor de servir a tu señor, el amor cortés y la lucha contra criaturas malignas, es todo un juegazo. Esta nueva versión se aleja sin perder la esencia de aquella de Joc Internacional, ya que incluye montones de novedades que tanto los recién llegados como los veteranos agradecerán.

Pendragón está perfectamente maquetado y es un placer leerlo, porque con él además aprendes cosas de la literatura artúrica. También cuenta con un aspecto diferente del de las ediciones internacionales, igual que ocurre con el juego de rol de Harry Dresden, gracias a unas ilustraciones en blanco y negro que encajan perfectamente con el tono de la ambientación. Pendragón es una auténtica joya de los juegos de rol, así que si tenéis a gente que comparta vuestra afición por lo artúrico, este es vuestro juego.

Colder (Sergi, cómic)

Colder - Detalle
Hay historias a las que solo por su planteamiento ya hay que darles una oportunidad. Es el caso de Colder, un cómic que compré solo por su sinopsis. La idea de la locura como un lugar y los locos como gente que tiene acceso a él (un acceso no voluntario, claro), era ya sugestiva, pero que haya un Hambriento, un ser que se alimenta de la locura y se comporta como un gourmet (porque no todas las locuras saben igual), eso era algo que debía leer.

Si tengo que ser sincero, debo reconocer que he mentido: la sinopsis no fue lo único que me convenció. También está el dibujo, y el color, de Juan Ferreyra. La impactante portada es un muy buen reflejo de lo que el guión de Paul Tobin cuenta. Si hojeáis un poco el volumen, veréis un dibujo claro y expresivo y un uso del color brillante, creando atmósferas solo con la luz o con la tonalidad imperante. El mundo de la locura es gris incluso cuando hay otros colores; el protagonista tiene calidez pese a estar casi congelado y ser azul. La historia podría haber sido mejor, y en algunas páginas está demasiado acelerada. Las explicaciones son demasiado rápidas y demasiado pronto. Pero a pesar de ello Colder es una de las grandes sorpresas que me he llevado este año. Espero el segundo volumen.

(Ilustración de cabecera: Davide Tosello.)

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