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Nuestras 10 joyitas inesperadas de 2016

Joyitas inesperadas 2016 - Destacada

Esto es lo que más nos ha sorprendido (para bien) en fantasía y ciencia ficción de 2016.

Ya ha transcurrido un año más y, como siempre, en Fantífica recordamos esos pequeños diamantes que 2016 nos ha dejado escondidos entre tanta superproducción fantástica. Aquí tenéis las diez joyitas de este año que, en su mayoría, no vimos venir de lejos y luego tampoco reseñamos aquí por falta de tiempo. ¡Que las disfrutéis y feliz 2017!

Stranger Things de los hermanos Duffer (Manu, televisión)

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La serie revelación de Netflix este año se la esperaba muy poca gente, me parece a mí. Yo fui de los que tardamos un poco en verla, cuando ya todo el mundo estaba poniéndola por las nubes, y la verdad es que esperaba que no fuera para tanto: un poco de nostalgia ochentera, una aventurilla tipo Los Goonies y ya. Y bueno, algo de eso hay, pero los hermanos Duffer se han marcado ocho episodios sólidos a más no poder en torno a la desaparición de un chaval de doce años, al que todos dan por muerto menos su madre, su pandilla y una extraña chica que ha escapado de una instalación secreta del gobierno.

De hecho, ni siquiera tiene el que, en mi opinión, es el principal pero que puede ponerse a las últimas producciones de Netflix: el exceso de metraje. ¿No lo pensasteis en Luke Cage? Pues con Stranger Things no tuve en ningún momento la sensación de tramas infladas porque sí, ni de que estuvieran dedicando minutos a plantear una posible continuación, que finalmente —y no es de extrañar, dado el éxito— tendrá. Si aún no os habéis puesto la serie porque no habéis tenido ocasión o por algún tipo de reparo, haceos un favor y vedla.

Inside de Playdead (David, videojuego)

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Quizá os suene Playdead, el nombre de la desarrolladora danesa que está detrás de uno de los juegos independientes más impresionantes de los últimos años. Son los mismos que en 2010 sorprendieron a propios y extraños con Limbo, un juego de plataformas y puzles de desplazamiento lateral con un acabado artístico muy particular que terminó por convertirse en uno de los abanderados de la escena de videojuegos independientes, que ya empezaba a repuntar por la época y que ha terminado por establecerse y crear todo un nicho de seguidores en la industria: un soplo de aire fresco para los que estamos un poco hastiados de tanta entrega anual de la franquicia de moda.

Inside es el segundo juego de Playdead y llega nada menos que seis años después que el anterior. La premisa es muy similar: en Limbo controlábamos a la sombra de un niño que tenía que escapar de un paraje extraño y boscoso plagado de topo tipo de criaturas peligrosas, mientras que en Inside controlamos también a un niño que tiene que escapar de un extraño complejo al tiempo que evita que lo capturen los trabajadores. También es un juego de puzles y plataformas de desplazamiento lateral, pero en Inside, Playdead ha conseguido algo más. Mientras ayudamos al chico a escapar, vamos viendo escenas que transcurren en el fondo de los escenarios y que nos cuentan poco a poco dónde nos encontramos. Los puzles (sencillos pero muy ingeniosos) también ayudan a conformar esa narrativa en segundo plano que se va desgranando hasta explotarnos en la cara cuando queda una media hora para llegar al final del juego. Inside no es un juego demasiado largo, os durará entre tres y cuatro horas, pero es sin duda una de las mejores experiencias interactivas de este año a la que podéis echarle el guante.

Colossal de Nacho Vigalondo (Laura, peli)

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Lo peor de Colossal —que pudimos ver en el Festival de Sitges de este año— es que no puede hablarse de ella con verdadero entusiasmo sin soltar un spoiler del tamaño de… ¿pongamos Godzilla? Lo mejor es todo lo demás. Desde Anne Hathaway, que nunca antes estuvo mejor en una comedia, hasta la relación de supuestos amigos de infancia entre su personaje y el de Jason Sudeikis, Oscar, pasando por todos los escenarios (el clásico pueblo norteamericano de las afueras, que tiene un rollo al del clásico de los noventa Beautiful Girls), y por supuesto, la trama, tan absurdamente deliciosa y redonda que resulta casi de otro planeta.

Veamos hasta dónde podemos contar: Gloria bebe muchísimo. No tiene trabajo. Su novio está harto de ella. Tan harto que un día la echa de casa y ella deja Nueva York y vuelve a su pueblo. Allí se reencuentra con Oscar, Duerme en un colchón hinchable en su ex casa de niña, ahora vacía, y luego hay una televisión gigante porque se la ha traído Oscar, que parece querer cuidar de ella pero quizá no quiera eso. Oscar le da un trabajo (en su bar, algo estupendo para una alcohólica) y todo marcha más o menos bien hasta que un monstruo gigantesco, tipo Godzilla, aparece de repente en Seúl.

Como en Extraterrestre, Vigalondo lleva el fantástico a su terreno, que es el terreno del humor, y del humor absurdo, a ratos doloroso, un humor de comedia indie norteamericana con un potentísimo rollo weird, y construye una película que es mucho más que un drama de monstruos: es una profunda (y, sí, divertida) reflexión sobre aquello en lo que puede convertirse nuestra vida cuando perdemos el control. ¿Y en qué puede convertirse? En un monstruo, sí, capaz de acabar con todo. Esperemos que la estrenen muy pronto. Estaremos atentos.

El Gran Libro de la Locura de Maxime Rambourg (Loren, juego de mesa)

El gran libro de la locura - Banner
Tenía mis dudas acerca de El Gran Libro de la Locura porque parece que todos los juegos de gestión de mazos son muy parecidos, y la verdad es que sigo sin quitarme del todo esa sensación. Pero cada vez que echo una partida al juego de Maxime Rambourg, creo que estamos ante un título con mucho potencial que podría haberse aprovechado más y aun así resulta muy divertido y desafiante, sobre todo cuando se juega con dos o tres personas (a cuatro la cosa se desmadra, aunque vale la pena probarlo). ¿Qué de qué va? Os lo cuento: una escuela de magia en plan Harry Potter —de trasfondo va justísimo, no esperéis nada especial como descripciones—, unos alumnos que van de sobrados y han terminado abriendo un libro prohibido que va a desatar la locura en forma de monstruos como no se le ponga remedio, y hechizos que sirven para arreglar el estropicio.

El Gran Libro de la Locura presenta una mecánica depurada de construcción de mazos, y aunque el juego de por sí parece sencillo, aprender a dominarlo ya no es tan fácil, debido al factor aleatorio de cada partida (las páginas que forman el Gran Libro de la Locura cambian cada vez). Como en todo buen juego cooperativo, es crucial ponerse de acuerdo con los compañeros y saber conjugar los elementos y los hechizos para que los jugadores no salgan escaldados. Por el rollo mágico y por su dificultad (me aburren los juegos fáciles), me parece una pequeña joya en bruto de los juegos de mesa de este año, y digo en bruto porque parece que le falta un no-sé-qué que redondearía el juego hacia el sobresaliente. Quizá opciones de personalización de los personajes, alguna que otra expansión que debería estar anunciada a estas alturas (sin pasarse, que nos conocemos), o un par de modos de juego alternativos basados en la ambientación. ¡Lumos!

La herencia de la ira de Jason Aaron y Ron Garney (Sergi, cómic)

La herencia de la ira - Banner
Historias de asesinos a sueldo hay muchas. De fríos asesinos, muy profesionales, con los que empatizas porque de alguna manera te gustaría ser como ellos. Pero esta no es una historia más: su protagonista, Ira Rath, no es simplemente el asesino a sueldo más despiadado que haya pisado Alabama. Es un tipo miserable, despreciable, capaz de cualquier cosa por dinero. Incluso de aceptar el encargo en torno al cual gira este cómic.

Por mucho que lo intentemos, es imposible empatizar con Ira. Le podemos entender, claro, y su comportamiento tiene coherencia y lógica interna, pero algo tiene que ir muy mal dentro de tu cabeza para que empatices con él. Jason Aaron, el guionista, se ha sacado de la manga a un personaje despreciable y no nos permite acercarnos a él emocionalmente, sino que le mantiene siempre como ese tipo miserable y violento. El dibujo de Ron Garney, un habitual de los superhéroes que ha dibujado en Daredevil, JLA, Hulk, Silver Surfer o Ghost Rider, es más que interesante y probablemente sea lo mejor que ha hecho hasta ahora, al menos de lo que yo conozco.

Slain: Back from Hell de Andrew Gilmour (Loren, videojuego)

Slain Back From Hell - Banner
Altered Beast, Contra, Trine, Wonder Boy, Super Mario World, Ori and the Blind Forest, Sonic the Hedgehog, DuckTales, Ristar, Rayman… Parece que a cada año que pasa las plataformas (en 2D, aclaro) como género videojueguil tiene menos cosas que ofrecer y menos aún que nos sorprendan. Pero nada más lejos de la realidad, porque al igual que los beat’em up, el género de las plataformas está muy presente y, si hablamos de retro y arte con píxels, la cosa ya se nos pone nostálgica.

Una prueba la tenemos en Slain: Back from Hell, un juego indie desarrollado por Andrew Gilmour, que nos mete en la piel de un guerrero de blancos cabellos y poderosa espada que es resucitado a la fuerza para combatir el mal en una región tétrica, gótica y desolada, poblada por demonios, esqueletos, canes del infierno y demás fauna surgida de los más básicos terrores de la fantasía épica. Slain es básicamente un ejercicio de nostalgia plataformera pero adaptado a los nuevos tiempos. Por supuesto, viene con gráficos pixelados y scroll horizontal, pero es que además goza de una factura sobresaliente, un control de la vieja escuela muy preciso y una banda sonora metal que nos pone a tono, por no hablar de la currada atmósfera que impregna todo el juego y una dificultad bastante elevada (acompañada de mucho gore, sobre todo en lo que se refiere a las muertes del protagonista). Un juego obligatorio para los fans de las plataformas, el metal (atentos al giro de melena cuando derrotamos a un jefe) y la fantasía en general.

Dirk Gently de Max Landis (Laura, televisión)

Dirk Gently - Fotograma
¿Puede calificarse Dirk Gently, de Max Landis, como joya inesperada? Totalmente. ¿Por qué? Porque los fans nos temíamos lo peor después de lo que ocurrió con el primer intento de llevar a la pequeña pantalla las aventuras del detective holístico creado por Douglas Adams. Un detective que, en el papel, se las veía con un Thor que, harto de que la azafata del aeropuerto no quisiese reconocer su pasaporte, propinaba un puñetazo al mostrador y hacía saltar por los aires Heathrow al completo. Ese primer intento televisivo, torpe y extraño, lo perpetró Howard Overman en 2012.

¿Era esto, pues, un nuevo intento de adaptar el inadaptable ingenio sin fin de Douglas Adams? ¿O acaso era posible? Sí, lo era. Porque lo que ha hecho Max Landis es no es intentar seguir los pasos de Adams, sino trasladar el espíritu de Gently a su propio universo, y el resultado es de 10. Porque no hay nadie mejor para interpretar a Dirk Gently que Samuel Barnett (él es el 80% de la serie, Adams lo habría adorado) y porque al verla, da la sensación de que el universo del creador de La Guía del Autoestopista Galáctico ha resucitado. En serio, no podéis perdérosla.

Hijos del Topo: Caín de Jodorowsky y Ladrönn (Manu, cómic)

Los hijos del Topo - Banner
Reservoir Books ha publicado este año la primera parte de la continuación en cómic de El Topo, la película escrita, dirigida y protagonizada por Alejandro Jodorowsky en 1970. Jodorowsky guioniza esta secuela que tiene a los lápices al mexicano Jose Ladrönn. Hijos del Topo arranca donde lo dejó la película y sigue los avatares de los dos hijos del Topo, Caín y Abel, cuyos caminos volverán a cruzarse tras la muerte de la madre del segundo.

El álbum se lee en un suspiro, aviso, pero tiene una excelente segunda lectura en la que apreciar la estructura casi cinematográfica de las páginas, las matizadas expresiones que da Ladrönn a los personajes (mirad, por ejemplo, el llanto de Abel en la página 39), la violencia extrema de algunos momentos y los detalles de fondo, rebosantes de folclore mexicano.

Rick y Morty de Justin Roiland y Dan Harmon (David, televisión)

Rick y Morty - Banner
Voy a hacer un poco de trampa: Rick y Morty es una serie cuya primera temporada se emitió en 2013 y la segunda en 2015 (en el canal TNT para los españoles, si no me equivoco), pero no ha sido hasta este 2016 que ha llegado a Netflix y ha estado disponible para los que no solemos hacer mucho caso a la televisión tradicional. Rick y Morty es, ante todo, una serie de ciencia ficción. También una serie adulta. Y quizá también un poco desagradable, para qué vamos a engañarnos. Comienza cuando Rick Sanchez, el abuelo de Morty, se tiene que mudar a casa de su hija porque no tiene donde caerse muerto. Rick es un alcohólico que se pasa el día con una molesta babilla colgándole de la boca, pero también un genio científico que ha conseguido crear portales dimensionales y cualquier otra cosa relacionada con las historias de ciencia ficción que se os pueda ocurrir.

Rick y Morty es la historia de Doc y Marty McFly, o la de cualquier Doctor y su acompañante, todo ello regado con unas pinceladas de Futurama y algo de humor absurdo (sin llegar a los límites de Padre de familia, por suerte). Es una serie que sabe que es todo eso y mucho más, que se ríe de ello y que, al mismo tiempo, profundiza en los personajes y toca temas realmente interesantes que nos sacarán más de una carcajada pero también harán que nos planteemos muchas cosas. Es una de las mejores series de animación de la actualidad, sin duda. Lo que comentaba al principio: tenéis las dos temporadas disponibles en Netflix y la tercera (al menos en inglés) se estrena en marzo de 2017. Burp.

Material sensible de Neil Gaiman (Sergi, antología)

Material sensible - Banner
Decir que un libro de Neil Gaiman es una joya inesperada igual es hacer algo de trampa, porque a estas alturas poco tiene que demostrar el creador de Sandman. Inesperada igual no es la palabra, pero ya que, por alguna extraña razón, no la reseñamos en su momento (y eso que Laura y yo estuvimos en una lectura en voz alta de algunos fragmentos, que podéis ver aquí), creo que lo menos es mencionarla.

Material sensible es una antología algo irregular, como toda antología, pero que siempre mantiene un nivel mínimo. Hay relatos buenos y relatos excepcionales, pero no hay ninguno malo. Simplemente, algunos cuentos son tan deslumbrantes que los demás palidecen y parecen poca cosa a su lado. Son relatos de todo tipo y cada lector tendrá su favorito, claro, pero yo personalmente me quedo con el pastiche holmesiano que retrata a un Holmes anciano, próximo a la muerte. Otros preferirán el relato de Doctor Who, o tal vez el del pasado que reaparece en la vida del narrador, o…

Si aún no habéis leído nada de Gaiman, es una muy buena aproximación a su obra. Veréis lo mejor de su narrativa y podréis intuir los errores que de vez en cuando comete. Si ya le habéis leído… bueno, entonces supongo que no hace falta que os recomiende que le leáis, ¿no? Ya lo haréis vosotros solitos.

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