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Mundodisco: Las brujas, el juego de tablero

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Martin Wallace regresa al Mundodisco con un juego que refleja el (no tan) bucólico espíritu rural de Lancre.

Si en su anterior juego del Mundodisco Martin Wallace nos trasladaba a la bulliciosa Ankh-Morpork, con sus intrigas y sus mil puñaladas traperas, en esta segunda entrega de la trilogía que tiene planeada nos lleva al reino de Lancre, donde cuatro aprendices de bruja se esfuerzan por ganarse el sombrero puntiagudo. Y ya sabemos que en el Mundodisco, aunque las brujas no estén exactamente enemistadas entre sí, es tan fácil hacer que colaboren como pastorear gatos. Las brujas es un juego de acumulación de puntos a lo largo de un número de rondas predeterminado. Aunque existe el factor aleatorio (marcado sobre todo por las cartas), hasta cierto punto permite seguir una estrategia para vencer a los contrincantes.

Partida a Las brujas
Treefrog Games ha sacado una edición para coleccionistas con figuritas de peltre, un tablero más grande y un póster (disponible solo en su web), pero el aspecto visual del juego básico mantiene la calidad que esperábamos después de jugar a Ankh-Morpork. El tablero representa el reino rural de Lancre, con casillas —Culo de Mal Asiento, Allá Donde el Sol no Brilla, el Hombre Largo— en las que cada turno aparecerán problemas, que pueden ir desde un cerdo enfermo a una invasión élfica, noble o vampírica. Cada jugador cuenta con una cartulina de personaje donde guardar las fichas de los problemas que resuelva, sus indicadores de carcajeo y sus contadores de Aliss la Negra, que restan puntos al final de la partida. Las cartas, que en esta ocasión sí se repiten, vienen ilustradas y se corresponden con personajes de la serie de las brujas, como Yaya, Tata, Greebo e incluso el pícaro enano Giamo Casavieja. Y la Muerte, cómo no.

La mecánica del juego es sencilla, aunque en las primeras partidas habrá que estar atentos a las reglas de «combate», que tienen algunos matices fáciles de olvidar. Cada bruja, por turnos, dispone de dos movimientos y dos acciones. En los movimientos puede desplazarse hasta dos casillas o utilizar una carta con el símbolo de escoba para teleportarse donde quiera. La acción principal es resolver problemas, es decir, enfrentarse a la dificultad de la ficha que elija para, con un poco de suerte y habilidad, retirarla del tablero y quedarse los puntos que valga. Después de una primera tirada de dados, podrá utilizar sus cartas como modificadores (cabezología y magia). Si decide no huir, hará una segunda tirada y la modificará (si quiere y puede) con los textos de las cartas que le queden en la mano. No es complicado, pero puede dar pie a luchas épicas si, por ejemplo, el jugador empieza a descartar la mano entera con la esperanza de robar algo que impida su derrota.

Las brujas: fichas
Las brujas no es ni de lejos un juego tan agresivo como Ankh-Morpork. Podéis jugarlo con vuestra dulce abuelita sin problemas, aunque no os sorprendáis si luego resulta parecerse más de lo que pensabais a Tata Ogg. Porque claro, el ambiente de Lancre no es el de la navajera capital de los llanos, y las aprendices de bruja pueden (y en muchos casos deben) reunirse para tomar el té y quitarse indicadores de carcajeo, que representan la locura que conlleva ejercer demasiado poder. Lo divertido de verdad empieza cuando todos los indicadores de carcajeo están repartidos, porque entonces los jugadores empiezan a adquirir contadores de Aliss la Negra, que restan puntos de victoria («Desde que se te fue la cabeza y construiste aquella casita de mazapán, las otras brujas ya no te miran igual»).

Las partidas, que suelen durar menos de una hora, dan pie a cierto nivel de puteo entre jugadores (situarte de forma que otras brujas deban parar a tomar el té contigo o gastar una carta de escoba, o de forma que no puedan huir si te saltan para enfrentarse a un problema), pero es relativamente bajo. Al no haber límite en la baraja, ya que se rehace con los descartes una y otra vez, es recomendable no coger mucho apego a las cartas e ir rotando la mano con alegría, salvo para reunir un trío de brujas que permita resolver problemas de los gordos. Las reglas se aprenden en cinco minutos y el juego no exige una gran concentración, lo que lo vuelve ideal para echar un rato desenfadado charlando con amigos mientras se protege el reino de Lancre de las mil amenazas —¡brazo roto! ¡elfos! ¡oveja enferma! ¡el Hombre Astuto!— que se ciernen sobre él. Muy recomendado.

Sinopsis

Mundodisco: Las brujas

Después de Mundodisco, Martin Wallace (Mundodisco, Raíles), vuelve al mundo de las famosas novelas de Terry Pratchett para crear un nuevo juego basado en ellas. En este caso, se trata de juego de aventuras en el que los jugadores deberán ir resolviendo problemas por todo Mundodisco, tratando de aumentar sus poderes y no caer en las garras de la Muerte (nunca mejor dicho, ya que en Mundodisco la muerte deambula por el mundo causando problemas). Este juego se puede jugar competitivamente, de forma cooperativa, o en solitario.

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