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David B. Gil: «Vamos hacia un mundo cada vez más intangible y relativo»

Entrevista David B. Gil - Destacada

Hijos del dios binario, la nueva novela del autor, acaba de aterrizar en librerías.

Como nos contaba el mismo autor a finales del año pasado, ayer 10 de marzo se puso a la venta Hijos del dios binario, un technothriller del gaditano David B. Gil que se publica en la editorial Suma de Letras, del que podéis leer ya sus primeros capítulos por aquí.

David ha tenido la amabilidad de respondernos a algunas preguntas, en las que nos cuenta un poco su andadura como autor autoeditado en Amazon, los temas que trata su nueva novela y hasta alguno de sus próximos proyectos. ¡A ello!

Cubierta Hijos del dios binario
¿Empezamos hablando un poco sobre ti? ¿Quién es David B. Gil?

Alguien con una historia habitual en estos días: la de intentar aprovechar una mala racha laboral para acometer esos proyectos que, de otro modo, se habrían quedado en el cajón. Siempre había dado salida a mi impulso creativo a través de relatos, módulos de rol que escribía para jugar con mis amigos o, simplemente, imaginando historias que nunca llegaban a plasmarse en el papel. Cuando en 2009 me encontré en paro por primera vez en mi vida, decidí ponerme en serio con algo que me imponía mucho respeto: la narrativa larga. Richard Peck dijo una vez que la única manera de escribir es a la luz de los puentes ardiendo a tu espalda, y en mi caso ha sido totalmente cierto: solo me he tomado esto en serio cuando no había marcha atrás, cuando no tenía nada que perder.

Hijos del dios binario no es tu primera novela: El guerrero a la sombra del cerezo está autopublicada en Amazon y ha tenido muy buenas reseñas. ¿Cómo se te ocurrió la idea de llegar a autopublicar tu primera novela? ¿Te arrepientes?

A día de hoy, con la novela convertida en la ficción histórica mejor valorada de Amazon España, es difícil arrepentirse. Pero ha sido un camino largo: El guerrero a la sombra del cerezo comenzó poco a poco en la tienda, como corresponde a un autor desconocido en esa inmensa jungla que es Amazon, pero con el paso de los meses fue recibiendo el apoyo de los lectores hasta convertirse en un long seller. Creo que ni siquiera en Amazon se lo esperaban, y jamás imaginé que la Embajada de Japón llegaría a recomendar la novela en sus redes sociales, o que me llamarían de medios japoneses para entrevistarme.

Pero la decisión de autopublicar no fue sencilla: la novela me llevó más de cuatro años de trabajo y fue escrita con el mercado editorial tradicional en mente. Ser finalista de un premio como el Fernando Lara de Planeta parecía un comienzo más que esperanzador, pero luego llegó el silencio de las editoriales, y la confesión de algunos agentes de que, aunque les gustaba, una novela de samuráis escrita por un autor desconocido era una apuesta demasiado arriesgada para el mercado español. Así que publicarme en Amazon fue casi como una rendición; han sido los lectores los que se han encargado de auparla al top de Amazon y convertirla en el éxito que es hoy día.

El Guerrero a la Sombra del Cerezo - Portada
Ahora que ya tienes experiencia en el tema, ¿cuál es tu opinión sobre la autopublicación? ¿Crees que las editoriales pueden usarla como un medio para reducir el riesgo y tantear cómo funciona un producto antes de agenciárselo?

No quiero convertirme en uno de esos autores que adoctrinan sobre lo que tiene que hacer el resto; mi experiencia con la autopublicación ha sido muy buena, pero puede que esté hablando desde el sesgo del superviviente. Lo cierto es que en Amazon hay decenas de miles de novelas a la venta y es muy difícil hacerte hueco en un mercado tan saturado. El único consejo que sí le daría a quien decida autopublicarse es que cuide al máximo su trabajo: la obra que llegue al lector debería estar tan pulida como la que ofrece una editorial, o al menos debe intentarse. Al fin y al cabo, tienes un compromiso con aquel que decide invertir su tiempo y su dinero en leerte.

Respecto a si las editoriales usan el mercado de la autoedición como baremo para decidir qué obras publicar, creo que hay bastante mito sobre esto, entre otras cosas porque a las plataformas de autopublicación les interesa alimentarlo. Mi experiencia, desde luego, no va en esa línea: cuando Suma compró los derechos de Hijos del dios binario no sabían que tenía una novela previa autopublicada, tampoco lo sabía mi agencia cuando decidió ficharme. Es más, Suma publicará también el próximo año El guerrero a la sombra del cerezo, y ha decidido hacerlo después de evaluar la novela exhaustivamente, independientemente de su éxito como obra autoeditada. Casi te diría que la van a publicar a pesar de estar en Amazon, no gracias a ello. Pero como siempre digo, otros autores pueden tener una experiencia distinta. Mira Andy Weir con El marciano, cuyo éxito en Amazon le ha abierto las puertas del mercado editorial. Lo importante es saber que no hay secretos ni fórmulas infalibles; el autor solo debería preocuparse de escribir la mejor obra posible, ya sea para el mercado editorial tradicional o el de la autopublicación.

¿Has notado alguna diferencia en el proceso creativo entre escribir El guerrero a la sombra del cerezo e Hijos del Dios Binario? Al menos a posteriori, ¿se te sugirió cambiar algo o dirigirla a un tipo de público diferente?

Antes de empezar a trabajar con mis editores tenía bastante miedo de que el proceso de edición fuera muy agresivo, que me pidieran eliminar escenas, cambiar el título, eliminar tramas, reescribir personajes… Todas esas cosas que se dice que hacen las grandes editoriales cuando compran un manuscrito. Para mi sorpresa, mis editores no me han pedido ninguna modificación; se han centrado en corregir las erratas y en sugerirme algunos cambios de estilo muy puntuales, y siempre argumentándolo tan bien que era imposible discutir con ellos. Han sido extremadamente respetuosos y cariñosos con el texto original, y es algo que siempre les agradeceré. Curiosamente, el único cambio que hice al manuscrito original me lo pidió mi agente, que me sugirió añadir un epílogo antes de enviarlo a las editoriales. Y creo que fue todo un acierto.

David B. Gil - Foto
¿Cómo de esencial ves el apoyo de una gran empresa para el éxito de una novela?

Todo depende de lo que consideremos un éxito. Si tener éxito significa vender decenas de miles de ejemplares, resulta casi imprescindible tener a un gran grupo editorial detrás, aunque estas cifras son cada vez menos habituales incluso para ellos. Pero si tener éxito significar llegar, por ejemplo, a diez mil lectores, y que estos disfruten de tu trabajo y te recomienden, es posible lograrlo por tus propios medios. En el mercado de la autoedición es plausible llegar a esas cifras si tu novela cala entre el público y es impulsada por el boca a boca; y estamos hablando de unas cifras que cualquier editorial consideraría un notable éxito para un autor que no sea un peso pesado.

Hablemos un poco de la novela en sí. ¿De dónde surge la idea para Hijos del dios binario?

Me gustaría decirte que todo responde a un plan premeditado, que como autor soy capaz de decidir exactamente qué voy a escribir a continuación, pero mi cabeza no funciona de ese modo. La verdad es que la idea para Hijos del dios binario se abrió camino entre un mar de dudas; era una premisa tan potente que no podía quitármela de la cabeza, y cuando te llega una idea así, ya sabes que no podrás escribir otra cosa. Me pasó con mi anterior novela y me ha sucedido con la que estoy escribiendo ahora. No es que te invada una suerte de éxtasis religioso, simplemente vas barajando ideas y de repente surge una que es claramente mejor al resto. Si tienes en cuenta que soy un consumidor asiduo de ciencia ficción, y que, después de los cuatro años de inmersión en el Japón feudal que supuso mi anterior novela, necesitaba oxigenarme creativamente, es lógico que acabara pariendo algo como Hijos del dios binario.

Daniel es prospector, se dedica a recuperar objetos perdidos del siglo XX, que en la época de la novela vienen a ser antigüedades. Convertirlo en profesión quizá suene un poco excéntrico, aunque el jefe de Daniel lo es. ¿De dónde te viene una idea así?

Los prospectores no son simples buscadores de antigüedades, sino que recuperan objetos de valor simbólicos, iconos del pasado imbuidos de un gran poder de evocación, como pueden ser las gafas usadas por Gandhi en la Marcha de la Sal, o las joyas empeñadas por Isabel la Católica para sufragar los viajes de Colón. Daniel Adelbert es el mayor especialista en «prospectar» piezas del siglo XX, y esto hace que se vea involucrado en una peculiar partida entre hombres de gran poder.

Respecto a por qué me invento una profesión así, habría que explicar que una de las tesis que subyace en la novela es la de que nos deslizamos hacia un mundo cada vez más intangible y relativo: los libros ya no son de papel, el dinero no pesa en nuestros bolsillos, el conocimiento solo existe en servidores, adquirimos cosas que quedarán obsoletas en breve, e incluso nuestras relaciones personales se virtualizan cada vez más, hasta el punto de que parece más importante relacionarnos con el follower al que nunca hemos visto que con la persona que tenemos sentada al otro lado de la mesa, sea nuestro padre o nuestro hijo. Estoy hablando de «tecnofagia», de cómo empezamos a ser esclavos de la tecnología y del sistema que la genera, en lugar de tenerla a nuestro servicio. Los coleccionistas buscan alejarse de esta vacuidad poseyendo objetos que no están huecos, tesoros que encierran la grandeza de los hombres que los poseyeron, como si a través de ellos pudieran adquirir también la grandeza de estos mitos. Ahí es donde entran en juego los prospectores, que son conseguidores de este tipo de iconos.

Hijos del dios binario - Gigamesh
Y Alicia, la otra protagonista de la novela, es periodista, tu profesión a tiempo completo. ¿Hay algo autobiográfico en el personaje?

En realidad, no. Trato de no proyectarme en mis personajes porque estos deben estar al servicio de la historia y comportarse con verosimilitud, como lo haría alguien de su personalidad y trasfondo en dichas circunstancias. Pero el personaje de Alicia sí me ha permitido exponer mi preocupación por algunos de los problemas del periodismo actual, y proyectar cómo creo que estos se agravarán en las próximas décadas.

Megacorporaciones, guiños a la cultura japonesa, hackers… ¿por casualidad, no serás aficionado a William Gibson, no?

Jajajaja, ¿tanto se nota? Sí, soy fan de Gibson, pero también de Phillip K. Dick, de Katsuhiro Otomo, de Michael Crichton, de Warren Ellis, de Alan Moore o de Masamune Shirow. Puede encontrarse algo de todos ellos en Hijos del dios binario, es inevitable, aunque creo que la novela tiene una voz narrativa propia. Gibson, por ejemplo, que prácticamente sentó las bases del género cyberpunk, tenía elementos más metafísicos y una visión de la tecnología futurista más espectacular, más desatada.

A pesar de tener elementos de ciencia ficción, la novela es un thriller con todas las de la ley. ¿Quisiste centrarte en la historia de suspense en lugar de contar un relato de ciencia ficción o simplemente surgió así?

Hay que tener en cuenta el momento en que comencé a trabajar en Hijos del dios binario: venía de escribir una novela que había consumido gran parte de mi tiempo y mis energías en los últimos años, y la industria me había dicho que no podía publicarse por ser excesivamente atípica para el mercado español. Sabía que si abordaba Hijos del dios binario como una novela cyberpunk al estilo anglosajón, lo más probable es que también se quedara en el disco duro, así que decidí enfocarla como un tecnothriller con tintes futuristas, una novela que fuera disfrutable por el aficionado a la ciencia ficción, pero también por un público más habituado al thriller y la novela negra.

Lo cierto es que he disfrutado mucho escribiéndola, diseñando ese juego del gato y el ratón que el thriller establece con el lector, pero al mismo tiempo creando ese mundo futurista en el que se desarrolla la investigación de Daniel y Alicia. Mi objetivo siempre fue mostrar un futuro verosímil y plausible, sumergir al lector de forma natural en él, de modo que los elementos ficcionales no sacaran al lector del relato. En algunos momentos ha sido un verdadero quebradero de cabeza a nivel de documentación, he leído más sobre economía, tecnología de consumo e informática que en toda mi vida, pero creo que el resultado ha merecido la pena.

Hijos del dios binario ebook promo

Si vais a leerlo en electrónico, igual os interesa esperar unos días.


El de los hijos del dios binario y los «ciberbrujos» es un tema realmente interesante que quizá explotas menos de los que nos gustaría a los aficionados al género. ¿Has pensado en darle más salida por alguna otra parte?

Los hijos del dios binario son la expresión última de esa tecnofagia que antes te comentaba, el máximo exponente de esta servidumbre tecnológica, hasta el punto de que denominan nuestra realidad cotidiana como «la enfermedad», y aspiran a vivir permanentemente conectados a la Red. Es cierto que no tienen un papel activo en la historia, que son más bien parte de su trasfondo, pero son la encarnación en el relato del principal mensaje subyacente en la novela: una advertencia de en qué nos estamos convirtiendo como sociedad.

Los ciberbrujos, por otra parte, son personas que se relacionan de una manera especial con las máquinas, poseen determinados poderes que les permiten hacer cosas que un hacker normal no podría ni imaginar. Juegan un papel fundamental en el desarrollo de la historia, sobre todo Frank, ese ciberbrujo marsellés que, contra todo pronóstico, resulta ser un humanista con una visión bastante negra sobre el siglo XXI. Creo que es uno de mis personajes favoritos del libro, y aunque la historia está completamente cerrada, no descarto volver a estos personajes en un futuro.

Y ya que estamos, y aunque quizá sea muy pronto para hablar sobre ello, sabemos que es difícil que la cabeza de un escritor deje de maquinar. ¿Cuál es tu siguiente proyecto? ¿Seguirás con la ciencia ficción?

Parece que mi cabeza me pide ir alternando, y ahora he vuelto a la senda de la ficción histórica. De nuevo al Japón feudal, con un thriller ambientado en las misiones jesuitas que llegaron a territorio nipón en el siglo XVI. En cierto modo, se halla a medio camino de mis dos trabajos anteriores, entre el relato aventurero de espadas que es El guerrero a la sombra del cerezo, y el thriller de investigación que es Hijos del dios binario. Pero por ahora no puedo contarte mucho más.

Si hay algo más que quieras comentar, tienes el micro abierto.

Me gustaría que los lectores que sienten atraídos por Hijos del dios binario se acerquen a la novela libres de prejuicios, sin preocuparse por géneros o etiquetas, que a menudo no son más que convenciones creadas por la industria editorial, que necesita poner sus productos en una u otra casilla. Que se dejen llevar por la historia, por sus personajes, que se sumerjan en ese futuro familiar que describe el relato; por mi parte, he puesto todo lo que tengo para que pasen un buen rato.

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