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Andy Weir: «No habría podido ser astronauta, tengo miedo a volar»

Andy Weir Gigamesh - Destacada

Andy Weir nos cuenta en una charla cómo se gestó El marciano y qué tiene Mark Watney que no tenga él.

Andy Weir está en California. Hay un gato detrás suyo, sobre una mesa. Lleva puestos unos auriculares, Andy, no el gato. Y dice, Andy, claro, que Mark Watney, el protagonista de El marciano (Nova), la historia de un náufrago espacial, es una versión de sí mismo mejorada. «Sí, es un poco como yo, pero mejor. Me refiero a que yo también soy un poco un listillo», dice. Nos mira desde la pantalla que usamos para comunicarnos con él. Se ríe. Confiesa que «lo más probable es que de pequeño quisiera ser astronauta, pero debió ser de muy pequeño, porque cuando crecí un poco ya me dije que preferiría estar en la base, controlando la misión, que en el cohete». Y es que le da miedo volar. Por eso, dice, va a costar que le veamos el pelo por aquí.


La sala de las charlas a larga distancia de Gigamesh está a tope. Hay un montón de sillas pero incluso hay gente de pie. Todo el mundo tiene al menos un par de preguntas para el tipo cuya novela fue considerada la mejor novela de ciencia ficción por los usuarios de Goodreads el pasado 2014.

Todo esto empezó hace mucho tiempo. En realidad, yo escribí la novela en mi página web, para mis lectores. Y la acabé. Pero entonces algunos de ellos me escribieron y me dijeron que por qué no la convertía en un e-book, que no les gustaba leer en pantalla. Y eso fue lo que hice. Y luego me pidieron una versión en Amazon, para los que tenían Kindle, y la colgué, al precio mínimo, 99 céntimos. Empezó a venderse. De hecho, se vendía más que se descargaba de mi web. Y al poco me escribieron de Random House ofreciéndome publicarla en papel. Y cuatro días más tarde, la Fox compraba los derechos para la película que rodará Ridley Scott

Así que el sueño americano todavía existe. «Sí, creo que este es el mejor momento para autopublicarse. Porque si lo que haces de verdad es bueno, encontrará su público y podrá pasarte como me ha pasado a mí», asegura. Respecto a El marciano dice que en ningún momento pensó en hacer una especie de Robinson Crusoe espacial, sino que «empecé a informarme sobre cómo sería enviar a seres humanos a Marte y luego me pregunté qué pasaría si algo saliera mal, y cuántas cosas podrían salir mal, y así fue cómo surgió la historia de Mark Watney». Lo de que esté narrado en primera persona sí que fue a propósito. «Tenía claro desde el principio que metería muchos datos técnicos y contados en tercer persona podrían aburrir. Pero si te los cuenta un listillo como Mark hasta te parece divertido», admite.

El marciano - Portada
Esa primera persona, el carácter confesional de la historia, «acerca al lector al personaje». Le pone en la piel de un personaje al que considera parte de la clave del éxito. «Es muy cercano, muy como cualquiera de nosotros. Hace un poco lo que cualquier lector haría si se encontrara en una situación parecida», considera el escritor, que ya está trabajando en su próxima novela. «Dejé el trabajo que tenía en abril y voy a dedicarme solo a esto», dice. De su próximo libro no desvela demasiado, solo que habrá «aliens y viajes a la velocidad de la luz», y muchos, muchos personajes. «Será ciencia ficción más ligera», apunta este fan de Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Robert Heinlein.

Weir confiesa haber sacrificado la realidad por el drama en ciertos pasajes de El marciano: «La tormenta de arena del principio, sin ir más lejos, no podría causar ningún daño. Porque un viento de 170 km/h en Marte es como una brisa ligera aquí. Así que no podría cargarse nada». También confiesa que toda la investigación para la historia la hizo completamente solo porque no conoce a nadie de la NASA.

¿Y qué hay de Ridley Scott y Matt Damon? «Es un sueño hecho realidad. Cualquier escritor quiere que conviertan su novela en una película, y más cuando es alguien como Ridley Scott. Me fascina todo lo que está pasando pero no puedo contar nada porque no tengo nada que ver con ella. Sé que están rodando en Budapest y Jordania y me han invitado a ir, pero no lo haré porque me dan miedo los aviones», contesta. Esperará a verla en el cine. Como el resto.

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