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Richard Morgan: «El grimdark es el cyberpunk de la fantasía»

Entrevista Richard Morgan Eurocon - Destacada

Entrevistamos al autor de Carbono modificado durante su reciente visita a Barcelona.

Y seguimos con la batería de artículos que pudimos preparar gracias a nuestra visita a la Eurocon de Barcelona. En esta ocasión se trata de una entrevista a Richard Morgan, autor de Leyes de mercado, Carbono modificado (novela de la que Netflix prepara una serie o guionista del videojuego Crysis 2, del que os hablamos hace un par de años. Morgan está de actualidad después del relanzamiento en España de su primera novela gracias a Ediciones Gigamesh y hemos hablado con él de cyberpunk, de su relación con el grimdark y de esos otros proyectos en los que se ha embarcado a lo largo de su carrera profesional.

Carbono modificado - Portada
Ahora que vivimos en un mundo controlado por las empresas, ¿por qué crees que el cyberpunk como género literario ha perdido fuelle en comparación con lo que ocurría en los años ochenta?

Creo que lo que ocurrió durante la época del cyberpunk es que todos sus temas eran nuevos. Cuando salió en los ochenta, nadie había visto nada parecido antes. La ciencia ficción ya había contado historias sobre el poder de las empresas en los años cincuenta, como las de Alfred Bester, pero no eran atractivas, no eran historias que al leerlas dieran la impresión en su época de que algo parecido ocurriría pronto. Y creo que eso mismo fue lo que ocurrió en los setenta. Fue en los ochenta cuando la gente se dio cuenta de que aquello era algo que ya estaba gestándose. Se hizo patente durante la época de Reagan en Estados Unidos: las empresas empezaron a tener los mismos derechos que las personas y cosas por el estilo. Lo que consiguió Gibson con sus historias fue describir un cambio de paradigma.

El problema es que desde entonces no ha vuelto a haber un cambio de paradigma, sino que ha seguido ganando fuerza desde entonces con algunos autores que se han ido sumando. En definitiva, no creo que lo que ha ocurrido sea que ya no es algo original, sino que fue algo que tuvo su momento y estuvo en el candelero hasta principios de los noventa o así, hasta que desapareció poco a poco. Si no ha vuelto a ganar fuerza es porque no ha tenido lugar ese cambio de paradigma que comentaba, aunque los cambios han ido por otros derroteros, como el cambio climático. La ficción que se vale de esos temas es diferente, como la obra de Paolo Bacigalupi. También ocurre que la gente ha aceptado los cambios del cyberpunk como la realidad y busca otras cosas, como la fantasía. Siempre ha existido, pero creo que la diferencia es que ahora es muy importante y ha calado en el gran público. Incluso se podría decir, en mi opinión, que el grimdark es una especie de cyberpunk, el cyberpunk de la fantasía. Esa sensibilidad particular es algo que no se ha perdido, esa especie de visión distópica de cómo funcionan las estructuras sociales, sino que ha evolucionado. A nadie le interesa volver a lo que hacía Gibson en los años ochenta, ni siquiera al propio Gibson, porque se ha convertido en un tropo del género.

¿Qué pretendías escribir en el caso de Carbono modificado? ¿Una novela negra o una novela cyberpunk?

Cuando la escribí no había profundizado demasiado en géneros ni etiquetas. Sabía que me encantaba la obra de William Gibson, la tradición noir de Estados Unidos y también otros autores de ciencia ficción, así que básicamente lo que hice fue juntar todo eso en un libro. Hay mucha gente que dice que Carbono modificado es cyberpunk o postcyberpunk, supongo que porque hay mucha influencia de Gibson o Blade Runner, pero al mismo tiempo también se nota mucho la de escritores como Poul Anderson y Bob Shore, que escribían en los años setenta. Son otros los que definen mi trabajo, pero la verdad es que no sé cómo llamaría yo a lo que hago, aunque me gusta future-noir: es una etiqueta que hace honor a lo que he intentado escenificar.

Broken Angels - Portada
Pero la segunda novela de la trilogía de Takeshi Kovacs es muy diferente y cambia de tono a uno más militarista. ¿A qué se debe el cambio?

Es cierto. Carbono modificado es una historia de detectives, pero el personaje que inventé no es un detective, solo un tipo al que le encargaron un trabajo. Me impresionó mucho la manera en que el público reaccionó ante el personaje. A mucha gente le gustó porque, a pesar de ser un hombre peligroso, tiene un código de honor. Me sorprendió porque para mí era solo un hombre peligroso y ya está. Supongo que lo que quería hacer con la segunda entrega de la trilogía era devolverlo a sus raíces: ya había estado en un contexto que no tenía nada que ver con su mundo en la primera novela, así que decidí devolverlo a él en la segunda y ver qué pasaba.

Además, creo que hay mucha influencia cinematográfica: en Carbono modificado, la de muchas películas noir que me gustan, y en Broken Angels, la de El bueno, el feo y el malo, Los violentos de Kelly y diría que también algo de Tres reyes, aunque no sé si esta última la había visto cuando empecé a escribirlo. La historia habla sobre todos los problemas que implica la guerra y cómo la gente hace lo posible para sobrevivir y sacar algún beneficio. O al menos, eso es lo que quería contar. Pero sí, es cierto que el resultado es muy diferente y que tiene un contexto militarista. También es mucho más nihilista que Carbono modificado, algo que enfadó a muchos. Por suerte, hubo otros que aceptaron que el protagonista era así y que no había nada en el libro que no se correspondiera con su trasfondo.

Ha pasado una década desde que escribiste las novelas de Kovacs. ¿Tienes pensado volver a escribir algo en ese mundo?

La verdad es que no sé. Nunca he dicho que no lo vaya a hacer, pero creo que bastó con tres. No me gusta repetirme ni que el contexto y la atmósfera den la impresión de ser algo viejo, así que siempre intento hacer cosas nuevas. Tampoco es que haya sentido el impulso de volver a ese mundo y creo que he contado todo lo que quería contar sobre él. Aun así, si se me ocurre una buena idea, no me importaría ponerme a escribirlo, y ahora que está en marcha la serie de Netflix, si se renueva para más temporadas, quién sabe si buscarán más historias y tendré que encargarme de escribirlas. No me opongo a hacerlo, es solo que ahora mismo no me ha llegado la inspiración para ponerme.

Solo el acero - Portada
Eres un autor muy provocativo a la hora de describir el sexo y la violencia, característica que está muy presente en la actualidad en géneros como el grimdark. ¿Crees que Sólo el acero fue una novela demasiado adelantada a su tiempo cuando llegó a las librerías?

Sí, no hay duda de que cuando lo escribí y se publicó sentó mal a mucha gente, pero lo gracioso es que todos esos que se enfadaron decían eso por un lado, y luego por otro que el libro no impresionaba, que no había nada nuevo en él, que era como Abercrombie pero en malo. En la época le di muchas vueltas: ¿no les gustaba porque creían que me había pasado? En mi opinión no hay nada extremo en la novela. Creo que simplemente la gente a quien el libro no gustó tuvo que encontrar una justificación racional y se les ocurrió eso de que no era muy original, o que lo encontraron asqueroso, que sí que lo es.

Pero desde entonces la cosa ha cambiado mucho. Ha sido en poco tiempo, porque diría que esto ocurrió en 2008, así que solo han pasado siete años. Creo que ahora se acepta mucho mejor que antes que haya un protagonista homosexual y que Juego de tronos ha hecho un favor enorme a autores como Joe Abercrombie o a mí mismo, al allanar el camino para que más personas acepten estas cosas. Lo que sí me llama la atención es que se me compare con Abercrombie; he llegado a escuchar que copio su obra, pero cuando por fin pude leer algo de Joe me di cuenta de que no tiene nada que ver con lo mío. Lo único que nuestros libros tienen en común es que en ambos salen tipos malos con espadas. Su estilo es muy diferente al mío, sus intereses y preocupaciones también, así como las historias que quiere contar. Diría que no tenemos casi nada en común, aunque quizá si compartamos esa vena grim, esa moralidad ambigua, pero eso también se encuentra en las obras de George R. R. Martin o en los libros de Mark Lawrence. De lo que sí estoy seguro es que Sólo el acero tuvo una repercusión y cuando se consigue algo así, aunque la reacción sea negativa, puedes tener la certeza de que hay algo que estás haciendo bien.

Has escrito fantasía. Has escrito ciencia ficción. ¿Qué es lo próximo?

Ahora vuelvo a la ciencia ficción. Estoy escribiendo una novela que se llama Thin Air [de la que se incluyó un extracto en el libro de la Eurocon]. Está ambientada en el mismo mundo que Black Man, unos siglos después de lo que ocurre en esa novela, y transcurre en Marte en vez de en la Tierra. Es un future noir harboiled muy de manual. El protagonista es un exencargado de seguridad de una empresa que ahora se gana la vida haciendo lo que puede y se ve envuelto en una situación extrema que tiene que superar. Quienes disfrutaron con los libros de Kovacs seguro que también disfrutan de este.

Altered Carbon - Detalle
¿Qué puedes contarnos sobre la serie que prepara Netflix sobre Carbono modificado? ¿Te alegras de que el proyecto haya pasado de ser una película a una serie?

Sin duda. Creo que uno de los problemas por los que Carbono modificado no llegó a convertirse en película fue que de primeras puede parecer un producto sencillo, lleno de violencia cinemática y mucho efecto especial, pero también tiene elementos que no son para nada simples. Creo que lo que ocurrió fue que la gente veía ese potencial, pero cuando se planteaban comprimirlo en una película, encontraban muchos problemas. Habría sido muy complicado hacer justicia a la historia en una película de dos horas, y ahora que contamos con una temporada de diez horas para televisión tenemos muchas más posibilidades de hacer las cosas bien. Además, el hecho de que se trate de Netflix en lugar de un estudio de Hollywood permite hacer las cosas de otra manera.

En Hollywood no se podría rodar una película de alto presupuesto con la moralidad que se retrata en Carbono modificado, mientras que HBO o Netflix son más tolerantes esas cosas, como puede verse en los productos que lanzan. Netflix me ha impresionado: hace poco sacaron una película llamada Beasts of No Nation sobre niños soldado en el Congo, que rompe con todas las reglas de la industria de Hollywood: no hay héroes, el personaje que podría considerarse héroe se comporta de una manera terrible, no hay redención y el niño sobre el que bascula la historia sobrevive pero sus amigos no. Es una película muy difícil, pero con mucha fuerza y muy efectiva. Como decía, lo hizo Netflix. En Estados Unidos se estrenó en unas pocas salas de cine y perdió dinero. Sabían que iban a perderlo y que no entrarían en las quinielas de los Oscar, pero no les importó porque querían lanzar un producto de calidad. Y eso me gusta, es muy emocionante si se compara con Hollywood, un lugar que ahora mismo tiene miedo de hacer cosas diferentes, de asumir riesgos y de implicarse con algo que no tiene el éxito garantizado. Por eso creo que la televisión independiente de este tipo es donde realmente se están viendo cosas interesantes en estos momentos, y los mejores directores y actores se están pasando a la televisión porque tienen una libertad que no es posible en las películas.

¿Sabes si la serie adaptará el resto de novelas de la trilogía de Takeshi Kovacs o solo Carbono modificado?

Está previsto que sean cinco temporadas, pero que se rueden o no depende del éxito que tenga la primera y de cómo vaya evolucionando. Lo que no sé es qué incluirán esas cinco temporadas, ya que solo hay tres libros. No sé si tendrán pensado añadir algo entre libro y libro, alargar alguno de ellos… La verdad es que no lo sé, ni siquiera a estas alturas, con la primera temporada ya en preproducción. Y todo puede cambiar, claro, ya que depende de la respuesta del público.

Crysis 2
También has escrito guiones de videojuegos para franquicias como Crysis o Syndicate. ¿Qué tal la experiencia? ¿Te gustaría repetir?

Sí, fue muy divertido. Es una experiencia muy diferente a escribir una novela, colaborativa en contraposición a la soledad del autor. También es dinámica, porque todo está cambiando a todas horas, lo que puede llegar a ser frustrante cuando escribes algo y te dicen que lo han cambiado. Pero aun así, es emocionante. Es maravilloso formar parte de un equipo con un objetivo común, algo que no ocurre para nada con los libros. También está bien pagado. Me dediqué a escribir videojuegos desde finales de 2008 hasta principios de 2011 y fue una época muy divertida. Ahora no creo que tuviera la posibilidad de viajar tanto, ya que soy padre y desplazerme a un evento en Nueva York y luego a Fráncfort para seguir trabajando en el juego es menos atractivo ahora que tengo familia y responsabilidades. Pero sí, me lo pasé genial.

A la hora de enfrentarte a escribir un videojuego, al escribir con un equipo tan grande, ¿sientes realmente que lo que escribes es algo tuyo? ¿Qué libertad creativa te deja un proyecto de estas características?

Electronic Arts, Crytek y Starbreeze me dieron libertad total en las primeras fases del desarrollo. En Syndicate incluso me dijeron que para ellos era como si inventara algo de cero. Con Crysis no pude hacer lo mismo porque había otro juego antes, y también porque cuando me enrolé en el proyecto ya habían empezado a desarrollar parte del juego y tenían hasta algunos niveles hechos. En ese caso sí que tuve limitaciones, pero aun así se mostraron abiertos y querían ver lo que podía hacer con el material que tenían y hacia dónde era capaz de llevarlo. Lo que sí ocurrió es que, a medida que avanzaba el proyecto, cada vez tenía menos libertad.

Cuando escribes la historia de un juego, tienes que tener en cuenta que ni por asomo eres la pieza más importante del producto. La jugabilidad es lo principal, y tu trabajo es crear una estructura emocional que transporte al jugador, así que no eres más que un apoyo. Cosa que no ocurre si eres autor o guionista, donde lo más importante es la historia que has escrito. En un videojuego constituye solo los cimientos sobre los que se sustenta todo lo demás. Pero no pasa nada cuando lo aceptas y te das cuenta de que es así. De que puede venir alguien en cualquier momento y decirte: «Mira, esto que escribiste para el final del juego ya no nos sirve porque hemos cambiado la fase y ahora el jugador tiene que hacer algo diferente». Pues vale. Porque da igual lo buena que sea la historia: si la jugabilidad no funciona, será un juego de mierda. Tienes que tener claro que lo que escribas debe encajar con el diseño de la jugabilidad, los gráficos y todo lo demás. No tiene más, todo lo que hay que hacer es dejar el ego a un lado e involucrarse como un miembro más del equipo. Y sienta muy bien, porque no es algo que haga a menudo como novelista. Me lo pasé muy bien.

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