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Hablamos con Hugh Howey en Barcelona

wool_destacada

Estuvimos en el coloquio con el escritor que organizaron Minotauro y la librería Gigamesh.

Anoche estuvimos en un encuentro con Hugh Howey, el autor de Wool (publicada aquí como Espejismo por Minotauro), de la que pronto habrá reseña en esta misma página. Y lo primero es dar las gracias a la propia editorial Minotauro y a la librería Gigamesh por invitarnos al encuentro. Se trató de algo íntimo (si es que un encuentro entre periodistas, blogueros y autores puede alguna vez ser íntimo), ya que solo eramos unas veinte personas, lo que permitió una cercanía que no siempre se tiene.

Howey Viciana

Hugh Howey (izquierda) y Sergi Viciana (derecha), anoche en Gigamesh.


Howey habló brevemente de su novela y de sus dos continuaciones (en sentido estricto, una continuación y una precuela), que Minotauro publicará también a lo largo del año que viene. Explicó que en realidad se trata de una serie de novelas breves que conforman un todo. En un principio solo iba a escribir la primera de ellas, pero empezó a recibir mensajes de lectores pidiéndole más. Para cuando estaba escribiendo la tercera ya tenía pensado todo lo que ha acabado siendo esa trilogía. Sin embargo, remarcó, eso no significa que hubiera dejado de escribir. Estaba sacando dos o tres novelas cortas por año, pensando en hacer algo en serio con ellas cuando llevara una década de trabajo. Escribir, a su juicio, es la mejor forma de promoción que tiene un autor autopublicado. Y las novelas cortas y los cuentos tienen la ventaja de que permiten al lector conocerte sin invertir mucho tiempo, algo que no todo el mundo está dispuesto a hacer.

Porque, no hay que olvidarlo, Howey se autopublicó en Amazon y solo después de que sus ventas se disparasen empezó a recibir ofertas de editoriales. Sin embargo, Howey no estaba dispuesto a ceder los derechos digitales de su obra (especialmente en un mercado como el de EEUU, en el que se ceden de por vida), por lo que fue rechazando oferta tras oferta mientras su mujer le decía que estaba loco. Finalmente, por suerte, consiguió un contrato como él quería y sigue teniendo los derechos digitales de su obra en inglés (cuando vende sus derechos para traducciones, evidentemente, sí que los cede).

Ante la pregunta de si piensa seguir autopublicándose ahora que ya puede publicar en editoriales tradicionales, lo comparó con hacer una película para un gran estudio y una independiente, y puso el ejemplo de Joss Whedon, quien tras dirigir Los vengadores rodó un drama shakespeariano en su casa con un puñado de amigos y un presupuesto casi nulo. No lo ve en absoluto incompatible ni un problema económico. De hecho, matizó, siempre preferirá ganar menos dinero y tener más lectores. ¡Al fin y al cabo, empezó a escribir para él mismo y ya estaba contento con que le leyeran su mujer y su madre!

Y, de hecho, ellas siguen siendo sus primeras lectoras, sus beta testers iniciales. Elegidas con mucho cuidado gracias a un mérito incuestionable: son las dos personas que llevan toda su vida diciéndole todo lo que hace mal.

Howey

Howey y su traductora contestan a una pregunta.


Fue especialmente interesante su respuesta cuando le preguntaron por sus influencias: por supuesto, los clásicos del género (citó a Asimov y a Heinlein, pero también a Scott Card), pero afirmó no leer nada del género que esté escribiendo en un momento dado. Así, mientras escribe una novela de ci-fi no lee ci-fi, como cuando escribió I, zombie no leyó nada de zombis. Cree que ver lo que otros están haciendo puede hacerte abandonar una idea parecida y que tú habrías aprovechado mejor, así que es mejor no leerles mientras estás en aguas similares. Y, eso sí, siempre tiene que haber una historia de amor (aunque no tiene porqué ser convencional, ni siquiera entre personas).

Por otra parte, reconoció la influencia de los videojuegos en su obra. La de Fallout I y II de manera inconsciente —cuando se lo empezaron a decir le pareció tan evidente que se sorprendió de no haberlo visto antes—, pero también la del Goldeneye clásico de la Nintendo 64, con su escena del silo nuclear con una escalera de caracol como la de Holston.

Nos habría encantado seguir hablando con él, pero por desgracia tenía un vuelo madrugador hacia Finlandia y había sido un día largo. Esperemos que vuelva para Sant Jordi, cuando salga el segundo libro.

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2 Responses to “Hablamos con Hugh Howey en Barcelona”

  1. […] evento, pero lo cierto es que después de la exhaustividad de Marc J. Piarnau en La Casa de El o la síntesis de Sergi Viciana en Fantifica no le veo demasiado sentido. Os recomiendo leer ambos artículos (y el de Jordi Benavente en […]

  2. […] evento, pero lo cierto es que después de la exhaustividad de Marc J. Piarnau en La Casa de El o la síntesis de Sergi Viciana en Fantifica no le veo demasiado sentido. Os recomiendo leer ambos artículos (y el de Jordi Benavente en […]