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«La Dinastía del Diente de León» y la Sagrada Familia

Sagrada Familia Ken Liu - Destacada

Ken Liu habla sobre la influencia de culturas orientales y occidentales en «La Dinastía del Diente de León».

Hoy mismo llega a las librerías El muro de las tormentas de Ken Liu, segunda parte de la trilogía silkpunk «La Dinastía del Diente de León», cuyo primer capítulo podéis leer aquí mismo. El sello Runas de Alianza editorial ha tenido la amabilidad de cedernos un artículo escrito por el propio Liu y traducido por su editora Belén Urrutia, en el que el autor habla de la influencia cultural y la mezcolanza entre Oriente y Occidente en su obra. Esperamos que lo disfrutéis.

El muro de las tormentas - Portada
«La Dinastía del Diente de León» constituye un intento de fundir dos tradiciones literarias distintas de las que he tenido la suerte de formar parte.

Una de ellas traza un linaje desde las antiguas y fragmentarias leyendas predinásticas y los anales del Periodo de los Reinos Combatientes hasta las sucintas y vívidas biografías de los Registros del Gran Historiador, los elegantes poemas líricos de la Dinastía Tang y el teatro, políticamente subversivo, de la Dinastía Yuan, así como las novelas premodernas de la dinastía Ming; y de ahí hasta los primeros relatos en lengua vernácula china —cuyo lenguaje, un tanto desmañado pero vivaz, fue pergeñado por grandes escritores que también eran audaces traductores y enriquecieron el nuevo medio con neologismos al tiempo que adoptaban estructuras gramaticales y metáforas extrañas importadas de Occidente— y, por último, hasta los wuxias clásicos, que recuperaron el brío de la narración china, y las modernas webseries que representan las vidas de hombres y mujeres en una sociedad sometida a algunas de las mayores convulsiones y transformaciones tumultuosas que ha sufrido cualquier sociedad humana, incorporando, en el proceso, romances históricos, narraciones orales y las magníficas fantasías que generaciones de artistas han construido, ladrillo a ladrillo, como la propia Gran Muralla.

La otra está enraizada en la gran épica clásica grecorromana y en los Evangelios cristianos, así como en la elemental música vernácula del sombrío y magnífico Beowulf y en el claroscuro de las intrigas políticas de la Crónica anglosajona. A partir de estos orígenes, algunos de los más grandes poetas que cantaron en inglés fueron elaborando composiciones cada vez más complejas y sofisticadas, que culminaron en la obra magna que es El Paraíso Perdido de Milton, cuyo inglés moderno está modulado por la belleza clásica que le imbuye un autor cuyo medio preferido había sido el latín antes que el inglés. Desde ahí el canon floreció a lo largo de siglos de conquistas coloniales y globalización, a medida que más y más voces reivindicaban para sí la lengua de la conquista, remodelándola de tal forma que lo que había sido un instrumento de la voluntad de poder imperial se transformó en un instrumento de empoderamiento, hasta que ya no hubo un solo canon inglés sino una multitud de lenguas inglesas y tradiciones literarias inglesas.

¿Por qué combinarlas? ¿Por qué fundirlas? Hay que señalar que la traducción ha desempeñado, y sigue desempeñando, un papel importante en ambas tradiciones. La traducción, la negociación cultural y la construcción de nuevos lenguajes y formas literarias a partir de fragmentos de tradiciones distintas son los motores que impulsan las nuevas literaturas vernáculas y fuente de historias capaces de representar nuevas experiencias y sociedades cambiantes.

En mi serie «La Dinastía del Diente de León», Dara es precisamente una sociedad que se halla inmersa en una transición de este tipo, un mundo en la linde entre lo clásico y lo moderno, entre el relumbrante prestigio de la palabra escrita muerta y la efervescente inestabilidad del argumento en lengua vernácula. Así que al intentar contar la historia de un mundo así resulta natural emplear un mosaico de técnicas de al menos dos tradiciones literarias distintas.

¿Qué otras obras de arte siguen un modelo semejante? El ejemplo más llamativo probablemente sea la Sagrada Familia de Barcelona.

Sagrada Familia - Fotos Ken Liu

Templo expiatorio de la Sagrada Familia, Barcelona: fachadas de la Natividad (izquierda) y la Pasión (derecha).


Las dos fachadas terminadas del edificio, una que da al este y otra al oeste, se conjugan para construir una belleza de contrastes y armonías y ecos distantes y oposiciones cercanas que no puede abarcar un solo estilo de arquitectura o escultura. Algunas verdades son demasiado grandes para ser representadas únicamente por las palabras de una lengua o las figuras de un panteón.

El diseño de Antoni Gaudí —que nunca llegó a terminar y que siguen completando nuevos artistas y artesanos, más de un siglo después de que empezara a construirse— fue controvertido y polarizador desde el principio. Creo que es el edificio que más próximo está en espíritu a mi serie y me encanta absolutamente, pero otros, como George Orwell, lo consideraban «uno de los edificios más horribles del mundo».

Espero que mis novelas puedan provocar una reacción así de fuerte.


Texto y fotos de Ken Liu.
Traducción de Belén Urrutia.

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