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La Tercera Ley de la Magia, por Brandon Sanderson

Magia Sanderson - Tercera Ley - Destacada

En esta Tercera Ley, Sanderson nos aconseja detallar lo que ya tenemos creado antes que crear cosas nuevas.

Concluimos la traducción de Las Leyes de la Magia, una serie de artículos en los que Brandon Sanderson reflexiona sobre el empleo de la magia en la literatura fantástica y propone formas efectivas de integrarla con sus demás elementos. De nuevo y a riesgo de ser pesados, agradecemos de todo corazón a Brandon Sanderson y a su editor que nos hayan autorizado a publicar las Leyes en Fantífica.

Leyes Magia Sanderson - MiniPrimera Ley · Segunda Ley · Tercera Ley

 

Introducción

Por fin ha llegado la hora de continuar esta serie de artículos, en la que explico mi forma de desarrollar los sistemas de magia para mis libros. Si no habéis leído las dos primeras partes, echad un ojo a La Primera Ley de Sanderson y a La Segunda Ley de Sanderson.

Cuando hablo sobre estas leyes, suelo hacer algún chistecito sobre lo modesto que soy (por lo de haberles puesto mi nombre, ya sabéis), pero no las llamé leyes porque las considere reglas que debe seguir todo el mundo para desarrollar la magia de sus novelas. Son más bien observaciones sobre las cosas que han mejorado mis propios sistemas, tal y como a mí me gusta diseñarlos. Por lo tanto, son normas que trato de seguir cuando escribo.

Aleación de Ley - Detalle

Detalle de la portada estadounidense de Aleación de ley. Ilustración de Crish McGrath


En ocasiones he incumplido las leyes; de hecho, si las he ido entendiendo ha sido a base de fijarme en partes de mis libros donde el sistema de magia no funcionaba tan bien como habría querido. Se podría que decir que incumplir las leyes fue lo que me hizo ser consciente de ellas.

Recordad que no podemos ser categóricos cuando se habla de escribir. Tampoco es que siempre que lea un libro me pregunte: «¿En qué medida cumple las Leyes de Sanderson este sistema de magia?». Cuando leo, intento disfrutar de la historia. No obstante, cuando me dedico a analizar si algo funciona —sobre todo en los libros en los que trabajo— sí que me hago este tipo de preguntas.

La ley

Pero dejándonos de cháchara, aquí tenéis el enunciado de la Tercera Ley de Sanderson:

Amplía lo que ya tienes antes de añadir algo nuevo.

 

Torres de Medianoche - Detalle

Ilustración de Raymond Swanland para la edición en ebook de Torres de Medianoche

 

Explicación

Un escritor de fantasía y ciencia ficción puede encontrar muchísimas dificultades a la hora de crear trasfondos. Una de ellas es sobrecargar la historia de datos aburridos y explícitos sobre el mundo de su novela. Suele ser síntoma de que un escritor ha pasado años practicando la creación de mundos nuevos, pero no tanto tiempo practicando el arte de la escritura en sí.

Por ello, a veces aviso a otros escritores sobre lo que yo llamo «la enfermedad del creador de mundos», que es un poco como advertir a un amigo culturista que no debería saltarse los ejercicios de piernas. Practicar la creación de mundos es importante, pero para componer una historia equilibrada los escritores potenciales también deben practicar la prosa, la caracterización y las técnicas narrativas. No te conviertes en pianista aprendiendo a tocar solo una canción, aunque llegues a tocarla muy bien. Así solo serás el tío divertido de las fiestas.

(También me gustaría apuntar que la enfermedad del creador de mundos es solo un problema para aquellos escritores que quieran vivir de la publicación de libros. Si vuestro objetivo es divertiros creando mundos y el libro es consecuencia de ello, no pasa nada por dedicar más tiempo a la ambientación. Haced lo que más os divierta.)

El señor del caos - Detalle

Ilustración de Greg Manchess para la portada en ebook de El Señor del Caos


Podría estar dando la sensación, al resaltar los peligros que entraña pasarse con la ambientación, de que me opongo a ella por completo, pero ni de lejos. Me gustan las historias que tienen mundos muy detallados, trasfondos intrincados y un uso inteligente de la magia. Y ahí es donde entra en juego esta ley.

Las mejores historias a menudo tienen lugar cuando un escritor detallista cambia una o dos cosas que conocemos y analiza concienzudamente todas las ramificaciones que han provocado esos cambios. Para un libro, un sistema de magia excelente no suele ser el compuesto por miles de poderes y habilidades diferentes, sino aquel en que el autor profundiza en sus relativamente pocos poderes.

Es algo de lo que me he ido dando cuenta con el paso del tiempo. Solía caer en el error de pensar que cuanto más, mejor, y cuanto más grande, más formidable. Es un problema muy habitual en las películas. ¿Cuántas veces se habrá estropeado una secuela por pensar de esta manera? (Tenéis un ejemplo en la franquicia de Spiderman de la pasada década, cuya tercera película recibió fuertes críticas por intentar juntar a demasiados villanos, cuando suelen salir historias mejores con un solo villano más peligroso y convincente.)

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Si solo fuera por eso. Ay, si solo fuera por eso…


La cantidad de poderes no es lo que logra crear un trasfondo memorable y envolvente en los libros de fantasía épica. Ni siquiera son los propios poderes, sino lo bien que estén integrados en la sociedad, la cultura, la ecología, la economía y el día a día de la gente presente en las historias. En resumen, esta ley me obliga a profundizar en el trasfondo, en vez de limitarme a ampliarlo.

A continuación explicaré cómo expandir la magia en tres direcciones que a mí me han resultado útiles.

Extrapolar

El trabajo de un escritor al desarrollar la magia es considerar cómo afectan los cambios introducidos a la totalidad del mundo. Todo esto, dentro de los objetivos y la extensión de la trama que se tenga pensado crear, claro. La fantasía épica ofrece más oportunidades de tratar la historia y la economía, mientras que quizá una fantasía estrictamente urbana empuje a centrarse más en un solo factor, como por ejemplo los cambios en la cultura vampírica tras la comercialización de sangre sintética.

En mi opinión, extrapolar es hacerte preguntas del tipo: «¿Qué pasaría si…?». ¿Qué pasaría si un mago se convierte al cristianismo? ¿Qué pasaría en las guerras si se pudiera crear comida de la nada gracias a la magia, confiriendo mucha más autonomía a los ejércitos? ¿Qué pasaría con la dinámica de género si la magia provoca demencia en todos los varones que la usan?

El prisma negro - Detalle

Ilustración de Miguel Coimbra para la portada francesa de El Prisma Negro


En mis libros y en los libros que leo, si el trasfondo es un batiburrillo inconexo, muchas veces es porque el escritor intenta reunir demasiados poderes en muy poco espacio. Podría tener más sentido la opción de coger algunos de esos poderes y mostrar el tipo de problemas que crean en las vidas de los diferentes personajes. En lugar de dar un nuevo poder a cada personaje, ¿sería posible mostrar distintos aspectos del mismo poder y usarlo de maneras diferentes?

Relacionar

Todos los conceptos que estoy tratando en estos artículos se podrían llevar hasta los extremos, incluida esta tercera ley. En algunas de mis novelas, me ha gustado contar con una enorme lista de poderes entre los que elegir, lo que también me ha ayudado a lograr una experiencia narrativa más sorprendente. Algunas de mis sagas favoritas, como «La rueda del tiempo» o «Mundodisco», tienen una ambientación gigantesca y mundos en los que podrían ocurrir centenares y centenares de cosas. Es normal que nos guste que la fantasía épica sea envolvente y nos sugiera un mundo con docenas, si no centenares, de culturas y pueblos diferentes.

Mundodisco
Por tanto, el segundo consejo que os doy es que relacionéis los poderes, las culturas y el trasfondo con la trama de la historia. Si voy a utilizar varios sistemas de magia —o quiero otorgar varias capacidades a un personaje—, siempre me pregunto cómo podría conectar los poderes para que funciones juntos, en vez de quedar como simples ventajas individuales, como un «mira cuántas cosas guapas puede hacer este personaje».

Procuro no usar demasiados ejemplos tomados de mis libros, ya que estos artículos no están escritos para darme palmaditas en la espalda por las cosas que me han salido bien. Aun así, creo que a veces el ejemplo merece la pena, y el sistema de magia de «Nacidos de la bruma» surgió a grandes rasgos de relacionar poderes. Mientras desarrollaba el sistema, tenía claro que quería una amplia variedad de capacidades. Los primeros intentos dieron como resultado poderes muy extraños que no encajaban bien con los demás. Al diseñar la magia, comprendí que si la encaminaba hacia cosas que una banda de ladrones querría ser capaz de hacer, podía dar a cada poder el nombre de una especialidad dentro de ese grupo. Esa cohesión se transformó en la base sobre la que compuse el sistema de magia.

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«Mistborn», ilustración de Watermother2004.


(Relacionar aún más las capacidades dio como resultado la tabla que hay al final de los libros, con sus diferentes categorías de poderes. Pero de verdad no creo que sea algo que necesite todo sistema de magia. En el caso de Nacidos de la bruma, sirvió para reforzar la idea de que su sociedad estaba al borde de una revolución industrial.)

Relacionar los poderes temáticamente y preguntaros cómo encajan en los temas de vuestra novela ayudará mucho a que el trasfondo se expanda, en vez de acumularse. Al final tendréis un sistema de magia que dará la sensación de ser fundamental en el libro, y no tanto de que habéis ido embutiendo todo lo que encontrabais en un cajón de sastre. (Un problema muy común en los primeros sistemas de magia, como los de los cómics de superhéroes antiguos.)

Tened en cuenta que esto también funciona muy bien con otros elementos de la ambientación. Pensar en cómo se relacionan la economía y la religión puede ayudaros a desarrollar mejor ambas, y luego dar pie a preguntaros cómo se relacionan las dos con la idea general del libro y con los desafíos que tendrán los personajes. Hacerlo contribuirá a que vuestra novela sea mucho más potente.

The Discworld Companion - Detalle

Ilustración de Marc Simonetti para The Discworld Companion

Compactar

El tercer y último consejo que os puedo dar sobre el tema es que repaséis las culturas, las magias y hasta los personajes que habéis creado, y os preguntéis: «¿Qué puntos de conexión tienen?».

Es algo que se puede aplicar muy bien a los sistemas de magia y a los personajes con poderes. Cuando voy a desarrollar una cultura, cada vez me pregunto más a menudo: «¿Cómo podría tomar algún elemento existente de este mundo y mostrar cómo reacciona a él esta nueva cultura?». En vez de desarrollar una religión nueva partiendo de cero, me pregunto si quizá funcionaría mejor un cisma en alguna fe ya establecida. En lugar de añadir un personaje con un poder nuevo, me pregunto si podría utilizar uno de los poderes ya existentes de una manera nueva y cautivadora.

Por poner otro ejemplo, la experiencia me ha demostrado que, si se planea visitar diez reinos en una novela, el primer instinto quizá sería crear diez nuevos y endebles sistemas de magia para que los reinos se distingan. Pero podría ser buena idea establecer un solo efecto característico que tenga la magia en el mundo y hacer que cada cultura la use de una manera diferente. Una magia tan simple como que haya gente capaz de modificar el color de su piel podría generar religiones, influir en las costumbres sociales, provocar guerras, poner patas arriba un sistema de castas o crear oficios nuevos.

Cielo en llamas - Detalle

Ilustración de Dan Dos Santos para la portada de Cielo en llamas en ebook.


Compactar así ayuda de muchas maneras diferentes. Para empezar, reduce la complejidad de las historias, cosa que tal vez no sea un problema en el primer libro de una saga, pero lo será en el séptimo. Ayuda a que la narrativa tenga más consistencia y fuerza, y obliga (por lo menos a mí) a desarrollar con más profundidad los personajes. En lugar de: «Mira qué poder más raro tiene este», cada vez ha sido más: «Voy a hacer que alguien con un punto de vista diferente explore sus problemas con la sociedad y el entorno».

Harriet [McDougal] siempre cuenta la historia de que al principio Robert Jordan quería escribir «La rueda del tiempo» como la aventura de cuatro jóvenes envueltos en algo que los supera. Mientras leía la primera novela, Harriet le fue señalando que uno de los protagonistas seguía sin hacer absolutamente nada, y Robert no dejaba de repetir que ese chico sería importante en los libros posteriores. Y aquí llega el sabio consejo que le dio Harriet: «Si el primero no es bueno, no habrá libros posteriores». Robert Jordan eliminó a ese personaje y repartió sus piezas entre los demás, con lo que todos ganaron en profundidad.

Pero cuidado: esta idea puede llegar a desmadrarse mucho. Por ejemplo, si centráis todo el desarrollo, los poderes nuevos e interesantes y las aventuras en una sola persona, tendréis como resultado un único héroe que ha visto y superado demasiadas situaciones, lo que le restará credibilidad. (A pesar de ello, hay varias sagas basadas precisamente en ese concepto.) Otro gran peligro de compactar puede ser que todas las culturas del mundo acaben siendo idénticas salvo por un único detalle característico, por ejemplo su forma de ver la religión. Eso sería pasarse tres pueblos compactando.

Aun así, esta forma de actuar me ha ayudado muchísimo a lo largo de los años.

El camino de dagas - Detalle

Ilustración de Julie Bell para la portada en ebook de El camino de dagas

Conclusión

«Amplía, no añadas.»

Decidir cuándo aplicar esta idea puede ser complicado. En mi opinión, la Tercera Ley es un acto de equilibrio constante, muy parecido al equilibrio entre mostrar y exponer que se da en la narrativa. Las exposiciones son importantes, ya que pueden acelerar la narración y afianzar rápidamente elementos del trasfondo. Mostrar poco a poco una idea en vez de explicarla suele requerir muchas más palabras, pero también suele volver más impactantes las escenas.

Alcanzar el equilibrio adecuado requiere su esfuerzo, y en cada historia será «adecuado» un equilibrio diferente. Pasa lo mismo cuando se decide entre profundizar en el trasfondo o ampliarlo. ¿Cuándo dedicar tiempo a explorar una cultura más a fondo, cuándo añadir otra nueva que mejore el sentido de la maravilla y el alcance de una novela?

Pero una cosa sí os digo. Mientras escribía «La guerra de las tormentas», hubo un momento en el que dejé de planteármela en plan: «¡Quiero añadir magia que sea más increíble todavía!» y empecé a pensar: «¿Qué temas comunes tienen las magias y cómo puedo relacionarlos y cimentarlos?». Como resultado, el mundo en que transcurren los libros se volvió más sólido.

No es malo pensar a lo grande. No es malo ponerse épico. Pero aseguraos de profundizar también.

Leyes Magia Sanderson - MiniPrimera Ley · Segunda Ley · Tercera Ley

 
© 2013 Brandon Sanderson
© 2014 David Tejera Expósito por la traducción
Original en inglés

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One Response to “La Tercera Ley de la Magia, por Brandon Sanderson”

  1. […] la Monarquía. La inclusión de la religión en los libros de Sanderson viene influenciada por su Tercera Ley de la Magia: la magia no tiene que ser un elemento vacío, un buen sistema mágico debe estar ligado al mundo […]