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Lisa Tuttle: «Me encantaría escribir sobre viajes en el tiempo»

Entrevista Lisa Tuttle Eurocon - Destacada

Hablamos con la maestra del cuento de terror en la Eurocon sobre cómo empezó todo.

Lisa Tuttle nació en Texas en 1952, y cuando se le pregunta cuándo cree que empezó a escribir, si es capaz de recordarlo, dice muy convencida y con una sonrisa que no se recuerda no escribiendo: «De pequeña siempre estaba leyendo. Es lo que he hecho siempre. Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor no tenía claro qué podía ser pero sabía que tenía que ver con la escritura. Cuando empecé a tenerlo claro, me decía a mí misma que sería periodista, porque ya veía que de escribir ficción no se podía vivir y tenía que buscarme un plan B.» Tuttle, una de las ilustres invitadas de la pasada Eurocon, estudió Literatura Inglesa en Siracusa y, como había previsto, empezó a trabajar como periodista. Figura activa en el fandom norteamericano a finales de los sesenta y principios de los setenta, participó en uno de los primeros talleres de Clarion y fundó, junto con Howard Waldrop y Bruce Sterling entre otros, su propio taller de escritura en Texas. Poco después, en 1974, ganó el Campbell a mejor escritor novel.

Entre otras cosas, Tuttle, siempre combativa —es autora de una enciclopedia sobre feminismo y cultura queer—, rechazó en 1982 un Premio Nebula que le habían concedido en la categoría de Mejor Cuento por considerar que hubo irregularidades con un participante. Antes había publicado su primera novela, Refugio del viento, escrita a cuatro manos con George R.R. Martin. Gigamesh acaba de lanzar Futuros perdidos, una novela de 1992 de la que la que, aseguran, es la mejor cuentista de terror del momento. Narra la historia de Clare Beckett, una mujer con un pasado complicado que huye a través de sus sueños hacia otros mundos posibles que quizá no sean tan irreales como deberían, porque francamente los sueños son tan vívidos que la protagonista duda sobre cuál de las realidades por las que se desplaza en sueños (y no sueños) es la verdadera.

Futuros perdidos - Portada
¿Y si retrocedemos en el tiempo y nos cuentas cuáles fueron tus escritores de cabecera cuando empezaste a escribir?

E. Nesbit me ha fascinado siempre. Desde niña. Al principio me fascinaron sus historias. El fénix y la alfombra, Cinco niños y eso e Historia de un amuleto. Pero luego, cuando supe de su vida, me fascinó como persona, como mujer, por todo lo que había conseguido. Lo libre que había sido. Para mí fue un modelo a seguir. Y de entre sus historias, mi favorita era Cinco niños y eso. Era la historia de cinco chicos a los que se les aparecía una criatura pequeña y rarísima que les concedía deseos, y ellos los pedían, pedían todo tipo de deseos. Quiero poder volar, decían, y la criatura les concedía el deseo, les salían alas y no había forma de que pudieran esconderlas, lo que era un problema. La novela trataba un poco de lo que deseas y las consecuencias del deseo concedido. Me encantaba porque era una historia extraordinaria que ocurría a niños corrientes.

Esa es una máxima de tu narrativa: tus héroes y heroínas no tienen nada de fantásticos, son gente corriente.

Sí. Necesito que lo sean. Que estén lo más cerca de mí posible. Escribo fantástico, pero me gusta que esté ligado de alguna forma a la realidad. No creo en los superhéroes y ese tipo de cosas que están tan de moda ahora. Cuando yo empecé en esto, el mainstream no se ocupaba en absoluto de lo fantástico y ahora parece que el mainstream es todo el tiempo fantástico. No dejan de hacerse películas de superhéroes. Pero en fin, lo que iba diciendo. Me interesa que la fantasía de la que hablo esté ligada a la realidad. Que puedas abrir un armario, como pasa en Narnia, y encontrarte otro mundo ahí dentro. También, cuando creo un objeto mágico, hago que a veces no funcione, porque esas cosas pasan, ¿no? Le da más realismo. Me gusta.

Historia de un amuleto - Portada
Clare Beckett, la protagonista de Futuros perdidos, es un buen ejemplo.

El personaje de Clare es el de alguien que está atrapado en su vida y trata de escapar, lo que da más ambigüedad y sentido a la historia. Todo el tiempo te preguntas si lo que le pasa le estará pasando realmente o si lo está imaginando. Mientras la escribía, leí libros sobre las teorías del multiverso para que pareciera real. Me interesa mucho jugar con esa ambigüedad y, a la vez, con la idea de vivir otras vidas. Ser escritor es un poco como ser actor en ese sentido. Puedes vivir otras vidas. Ese es más o menos el germen de este libro: pensar en alguien que pudiese vivir otras vidas. Y ahí surgió el tema de las realidades alternativas. Cómo sería a nivel personal. Si hubiera hecho algo distinto, si no hubiera ido a la universidad… Todo eso que nos preguntamos a veces. ¿Cómo habría sido mi vida?

Hablando de vivir otras vidas, ¿qué te gustaría escribir que no hayas escrito ya?

Me encantaría escribir una novela sobre viajes en el tiempo. Una de las novelas que más me han impresionado es A Traveller in Time de Alison Uttley. La protagonista vive en una casa que es una especie de portal temporal y le hace viajar a otras épocas sin que se dé cuenta.

A Traveller in Time - Portada
¿Qué otros libros te han impresionado a ese nivel?

Muchos, pero si hablamos de escritores, además de E. Nesbit, que ya he mencionado, debería añadir a Theodore Sturgeon. Sus historias me fascinaban. ¡Y llegué a conocerlo! Yo tenía como veinte años, me quedé sin palabras y él era encantador. ¡Me dio un abrazo! Y por supuesto, Ray Bradbury. Recuerdo cómo intentaba escribir como él cuando empezaba. ¡Y Philip K. Dick! Lo leí porque en la faja de uno de sus libros tenía una cita estupenda de Sturgeon recomendándolo.

¿Y nos puedes dar algún detalle de lo último que has escrito?

Sí, es una novela de detectives pero sobrenatural. He escrito dos, de hecho, y si todo va bien y mi editor me da el visto bueno, escribiré una tercera. La verdad es que no puedo dejar de escribir ni de pensar en escribir. Las ideas están por todas partes. Se me ocurren todo el tiempo. En esta última historia hay sonámbulos y médiums que desaparecen.

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