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Mañana todavía: 13 miradas al futuro (I)

Los doce autores de Mañana todavía y su antólogo nos presentan los relatos.

El jueves 5 de junio sale a la venta Mañana todavía, una selección de relatos distópicos elaborada por Ricard Ruiz que nos llevará a visitar doce mundos distintos e inquietantes a lo largo de sus casi 500 páginas. El libro cuenta con historias de doce de los escritores más significativos del fantástico español; nombres como Laura Gallego, Rosa Montero o Félix J. Palma quizá hayan traspasado las fronteras de la literatura de género en España, pero hay otros que merecen una presentación, ser conocidos y leídos por todos.

En Fantífica hemos pensado que quiénes mejor que ellos mismos para hablarnos de la naturaleza de sus relatos y de la relación que tienen con el subgénero. Así que, sin más dilación, os dejamos con los textos que los autores y el antólogo han tenido la amabilidad de escribirnos para presentar a sus retoños en sociedad. Esperamos que, como mínimo, os pique el gusanillo por la antología, que también reseñaremos en muy breve. Merece la pena.

Ricard Ruiz

Ricard Ruiz - Mañana todavía

Me interesa el género distópico por tres motivos: a) porque me interesa el futuro de la especie humana, y visto como está el patio ese es el género que mejor me lo va a acercar; b) porque me interesa la buena literatura, y entre las obras maestras del siglo XX hay al menos una docena que son distopías; y c) porque entre los libros que me hicieron lector están sin duda 1984 de Orwell, Limbo de Bernard Wolfe y Nunca me abandones de Ishiguro, aunque a esos habría que añadirles el Nosotros de Zamiatin y las películas de El planeta de los simios (el libro vino después) y Blade Runner (ídem, aunque luego cayó todo Dick).

En cuanto a por qué creo que la gente debería leer Mañana todavía, responderé breve y rotundamente: porque a mi juicio en él se encuentran algunas de las mejores distopías jamás escritas por un autor español. Sé que es mucho decir, pero para eso he sido veinte años crítico y periodista antes que ahora antólogo. El nivel de los autores participantes es objetivamente alto, y su equilibrio entre la apuesta social y la literaria, difícil de encontrar en otros libros.

Además, lo recomiendo porque los doce futuros aquí imaginados llenan de luz y de sombras nuestro presente. Y, parafraseando a Ray Bradbury, porque los de Mañana todavía no son cuentos escritos para predecir el futuro, sino para evitarlo. Y de paso, para darse un festín de imaginación, creatividad y lucidez social y tecnológica.

Así es como Ricard Ruiz Garzón, asesor del sello Fantascy y antólogo, nos presenta la recopilación de historias con la distopía por bandera que llega a las librerías esta misma semana. Ya desde el prólogo con el que se abre Mañana todavía, escrito por Ricard, se nos deja claro que el género está de moda: con la situación política actual y sagas como Los juegos del hambreDivergente triunfando en lo literario y lo audiovisual, el término «distopía» está en boca de todos. Por eso Ricard considera que es el momento ideal para que un libro como Mañana todavía llegue a los estantes, y está convencido de que la calidad de las historias que lo componen es motivo más que suficiente para su publicación.

Laura Gallego

Laura Gallego

Me interesa la ciencia ficción porque plantea preguntas del estilo ¿Qué pasaría si…?; me gustan especialmente las historias que parten de algún aspecto de nuestro presente y «tiran del hilo» para imaginar cómo sería dentro de veinte, cincuenta o doscientos años y qué sociedad se habría desarrollado en torno a él. Son relatos que nos hacen reflexionar y mirar con otros ojos el mundo en el que vivimos. Wekids está ambientado en un futuro muy cercano en el que las redes sociales condicionan la vida de las personas, su forma de relacionarse con el mundo y el futuro que les aguarda. WeKids es una red social infantil en la que muchos padres registran a sus hijos el mismo día de su nacimiento. Un paraíso virtual de juegos y amistad solo para niños en el que, no obstante, imperan algunas de las leyes más despiadadas del mundo de los adultos.

Laura Gallego es una de esas autoras presentes en Mañana todavía que no necesita presentación, y mucha menos para el público juvenil. Autora de las conocidas y exitosas sagas «Memorias de Idhún» y «Crónicas de la Torre», se ha convertido en un referente para la literatura fantástica juvenil e infantil en España. En Mañana todavía no se aleja del todo de su trayectoria literaria para presentarnos WeKids, un relato en el que imagina un tiempo en que una red social para niños condiciona el futuro de estos hasta límites que cada vez parecen más posibles.

Emilio Bueso

Yo apuesto por lo apocalíptico porque pienso que ya vivimos en una distopía y que tras esto nos aguarda un desenlace. Entiendo que mirar al futuro cuando ya pinta todo negro es poner los ojos sobre alguna de las bombas de relojería sobre las que andamos montados. Hace dos años abordé la crisis energética y demográfica, el año que viene me meteré probablemente en el colapso financiero y económico.

Para mi relato en Mañana todavía me he ido a la catástrofe medioambiental. A menudo pienso que nos extinguiremos igual que nuestro antiguo vecino, el hombre de Neandertal, que no pudo sobreponerse al cambio climático. Cada año se nos aparecen nuevas disrupciones meteorológicas y nosotros las aceptamos como algo normal, como que es lo que hay, lo que nos ha tocado, y eso es asumir que nuestras desgracias son irreversibles y que irán a peor. Así que he retratado a una humanidad resignada a su suerte, que es lo que somos. He convertido las corrientes oceánicas en kilométricos atascos de pateras que tratan en balde de sobrevivir a los maremotos, a las borrascas permanentes. Ha tenido su poesía y su remate de cuento de miedo. Lo he pasado bien al teclado.

Emilio Bueso acaba de sacar un libro de terror, Extraños eones, en Valdemar y ha ganado en dos ocasiones el premio Celsius a mejor novela con Diástole y Cenital. En la antología, fiel a sus inquietudes literarias y a su estilo desnudo, crudo y real como la vida misma, Bueso nos habla de un mundo ahogado en el que los humanos se abren paso con los pocos recursos que les quedan mientras tienen que hacer frente a las últimas consecuencias de llevar tanto tiempo destruyendo la tierra que los vio nacer.

Elia Barceló

Las extrapolaciones sociales siempre me parecieron lo más atractivo de la ciencia ficción. Me acuerdo muy bien de que en mi adolescencia los relatos y novelas distópicos eran los que más me impresionaban y ocupaban mi corazón y mi cerebro durante semanas. Eso de: «¿Qué pasaría si esto y esto fuera diferente? ¿Adónde nos lleva el camino que hemos emprendido?». Esos planteamientos me parecían un maravilloso desafío, una gran advertencia. Me hacían reflexionar y me ayudaban a tomar algunas decisiones. Entonces eran para mí como ahora esas simulaciones de ordenador donde uno puede ver cómo evolucionará el planeta si aumenta el calor, o si viene una glaciación o si sube el nivel del mar.

Cuando me propusieron participar en esta antología, acepté enseguida porque hay muchos futuros cercanos que me puedo imaginar a partir de lo que está pasando ahora. Según entendí yo las premisas, se trataba de escribir algo que pudiera suceder dentro de poco tiempo, en España y partiendo de la situación actual.

Podría haber hecho algo tremebundo, apocalíptico y violento, pero elegí el tipo de futuro que más me asusta y que me parece más posible: una sociedad en la que todo se ha banalizado hasta lo absurdo, donde los únicos valores son los que se pueden comprar, donde los que no consumen no existen, donde la basura se transforma en «arte» y los que gobiernan son los menos inteligentes. Un mundo de superficie brillante y colorida hasta el punto de que nadie se da cuenta de lo podrido que está todo. Una sociedad que se retroalimenta y que apenas ofrece fisuras para intentar un cambio, donde casi todos creen de verdad que viven en el mejor de los mundos, sin ver que están perdiendo lo que los hacía humanos. Un lugar donde no queda sitio para la épica ni para la lírica, donde no puede haber héroes, donde la traición es inevitable, donde ya casi no existe el amor, pero a todo el mundo le parece no sólo natural, sino un progreso. Un futuro limpio, bonito, práctico, terrible.

Elia (a quien entrevistamos hace poco en Fantífica) también tiene premios: un Ignotus, dos TP de oro en literatura juvenil y un UPC de novela corta. Su obra llega casi a la veintena de libros y ya ha cumplido un cuarto de siglo de carrera literaria. Su novela más reciente, Hijos del Clan Rojo, acaba de ser nominada al Celsius a mejor novela de 2013. Y, para la ocasión, ha escrito una distopía. Una de esas que dejan mal cuerpo, mal sabor de boca y un sentimiento de desesperanza. Las mejores.

Félix J. Palma

Mañana todavía - Félix J. Palma

Instrucciones para cambiar el mundo es una fábula que homenajea a Brazil, de Terry Gilliam, unas de mis películas favoritas, ya que dibuja un mundo igualmente absurdo y complicado, exento de toda lógica. En el relato, que narra una historia de amor a la par que una revolución fallida, trato de hablar sobre todo de la pasividad del hombre, de su talante acomodaticio y de cómo a veces los ideales pueden ser confundidos con el egoísmo personal. No me considero un gran experto en el género distópico, y si tuviera que escoger entre las ficciones distópicas que he leído me quedaría con Un mundo feliz, de Aldous Huxley y 1984, de George Orwell.

«Trilogía victoriana», dos palabras que han catapultado a Félix J. Palma al éxito internacional más indiscutible. Con El mapa del tiempo y El mapa del cielo traducidas a innumerable cantidad de idiomas y cosechando un éxito arrollador en España, se podría decir que el autor gaditano es uno de los mayores exponentes de la literatura fantástica española dentro y fuera de nuestras fronteras. El mapa del caos, final de su saga, sale a la venta el próximo mes de octubre, pero gracias a Mañana todavía podemos ir abriendo boca con uno de sus relatos. En él, Palma nos presenta un mundo absurdo que no es ajeno a la complicada frontera que separa los ideales de las acciones.

Rosa Montero

Rosa Montero

No creo en los futuros apocalípticos. La humanidad ha vivido hasta ahora innumerables apocalipsis, y aquí seguimos. Incluso, diría, con algunas mejoras, mínimas pero ciertas. Mi novela de ciencia ficción Lagrimas en la lluvia, por ejemplo, no plantea un futuro catastrofista, aunque algunos lo crean así. Pero no: para mí es totalmente realista, una mezcla de logros y de derrotas, como siempre sucede en la vida. Si le hubieras dicho a un europeo de 1910 lo que iba a suceder en el siglo XX, las dos guerras mundiales, el nazismo, las dos bombas atómicas, los Jemeres Rojos, Stalin, etcétera, se habría quedado aterrado.

Y sin embargo, también ha sido el siglo del reconocimiento de la diferencia, del feminismo, de la eclosión del ecologismo, del laicismo, del supranacionalismo, de la democracia: un centenar de estados han entrado en vías de democracia a lo largo del siglo XX. A mí lo que me interesa de la ciencia ficción es su maravillosa capacidad metafórica para expresar mejor y más profundamente la condición humana y la realidad en la que vivimos. Mi cuento, en ese sentido, es un relato existencial que habla de la identidad y de lo dudosa, resbaladiza que es la conciencia del yo y de la memoria. Un tema presente en toda mi obra, sea de ciencia ficción o no.

Rosa Montero quizá sea la autora mas generalista de toda la antología. Ya en el prólogo, Ricard comenta que la inclusión de El error de Montero atiende a su voluntad de demostrar que las fronteras entre el fandom y el mainstream están dejando de tener sentido, y que un libro como Mañana todavía puede ser disfrutado por cualquier tipo de lector, más allá de etiquetas.

Juan Miguel Aguilera

Juan Miguel Aguilera

Siempre he defendido que la ciencia ficción es un género que habla del presente de una forma mucho más objetiva que la literatura realista. Cuando estamos inmersos en un sociedad que nos rodea y nos condiciona, es casi imposible ser imparciales a la hora de juzgarla. Lo hacemos mejor con los acontecimientos del pasado o con la ficción situada en el futuro, con la que podemos mirar los problemas del presente de una nueva perspectiva. Esto, que es cierto para casi todo la ciencia ficción, es muy evidente en las distopías, que nos presentan sociedades en las que algo ha ido terriblemente mal. En lo que puede derivar nuestra propia sociedad si las cosas no cambian, o situaciones que ya son realidad en alguna parte del mundo.

Esta segunda opción es la que escogió George Orwell al escribir 1984, y es la que he elegido para mi relato. El mundo que se describe en Limpieza de sangre, tristemente, no es ficción, existe hoy en día, está en las noticias. Pero en mi relato he cambiado el punto de vista y he llevado ese horror a nuestras ciudades y a nuestras calles, eliminando así la sensación de embotamiento ante la desgracia ajena vista una y otra vez en los informativos. Esto es algo que el género distópico nos permite hacer mejor que ningún otro.

Juan Miguel Aguilera no es un extraño para Fantascy. En enero de 2014 publicó Sindbad en el País del Sueño, una novela de aventuras clásica que pone en evidencia su debilidad por el mundo árabe y su cultura, trasfondo que tampoco abandona en el relato que ha dedica a la antología. Aguilera es todo un exponente de la literatura de género en España, con más de diez novelas salidas de su pluma —algunas a cuatro manos con otros grandes como Javier Negrete o Rafael Marín— y también responsable de la creación del universo Akasa-Puspa junto a Javier Redal. Con este bagaje literario, no es de extrañar su presencia en la antología.

Y no os vayáis muy lejos, que tan solo vamos por la mitad de los autores que componen la antología. Mañana mismo, en su fecha oficial de lanzamiento, os traeremos el resto y seguiremos intentando convenceros de las bondades de la literatura de género que se cultiva en España. De que quizá haya esperanza para un mañana. Todavía.

Actualizado 05/06/14: Ya podéis leer la segunda parte de las presentaciones, con textos de Marc Pastor, Rodolfo Martínez, José María Merino, Susana Vallejo, Juan Jacinto Muñoz Rengel y Javier Negrete.

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2 Responses to “Mañana todavía: 13 miradas al futuro (I)”

  1. Mariano Villarreal literfan dice:

    Buen artículo., pero se os ha colado una erratilla: la votación de la primera fase de los premios Ignotus (elección de nominados) expira el próximo 30 de junio, así que de momento “Ánima Mundi” no ha podido ser nominada…