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Megaentrevista a Joe Abercrombie

Abercrombie y Viciano

El autor, su editora y su traductor charlan sobre la «Trilogía del mar Quebrado».

Joe Abercrombie es un tío muy majo, pese a lo que cabría esperar a partir de sus novelas descarnadas y oscuras. Estuvo de visita en España entre los pasados días 18 y 21 de mayo y, además de firmar libros, dar charlas, cenar pulpo y acostarse tarde, concedió tal cantidad de entrevistas que ni siquiera tuvo tiempo libre para darse una vuelta tranquila por Barcelona. Y dado que aproveché que soy el traductor de su última novela publicada en España (Medio rey, cuyos dos primeros capítulos podéis leer aquí mismo) para convertirme en su sombra, puedo certificar que en ningún momento perdió la risa fácil ni la predisposición a la broma y la frase ingeniosa.

Después de día y medio respondiendo sin cesar a preguntas de periodistas —en sus propias palabras, «ya no se me ocurren más formas de explicar mi punto de vista sobre el heroísmo y las mujeres en la literatura»—, fuimos a comer a un restaurante cercano a su hotel acompañados por Alix Leveugle, su editora en Fantascy, y de ahí salió algo a medio camino entre una charla distendida y una entrevista, que es lo que tenéis levemente editado y transcrito a continuación. Espero que la disfrutéis.

Entrevista Joe Abercrombie - Presentación Gigamesh
Muy bien, heroísmo y mujeres en la literatura: ¿qué opinas de ellos?

(Risas.) No pienso demasiado en esos temas. No me interesan. No aparecen en mis libros.

Si no quieres volver a presentar la serie, ya que supongo que lo habrás hecho unas quince veces estos días, puedo añadir yo mismo un párrafo sobre la trilogía a la introducción de la entrevista.

Ah, no, no hace falta. Allá voy. «El mar Quebrado» es una trilogía maravillosa, de altísima calidad. Tiene unas escenas tremendas, personajes memorables, acción electrizante, muy buenos diálogos y palabras estupendas, elegidas con sumo cuidado y colocadas en un orden que contribuye más si cabe a la calidad de la obra. Del mismo modo en que un cocinero emplea los mejores ingredientes para crear un plato maravilloso, yo he escogido las mejores palabras del diccionario y las he utilizado para crear unas oraciones impresionantes.

Y ahora, ¿cómo venderías esta trilogía a alguien que no lee literatura fantástica?

Ah, exactamente igual. No soy muy partidario de distinguir entre quienes leen fantasía y quienes no. Por ejemplo, ¿quién no ha oído hablar del rey Arturo? ¿Quién no ha leído «El Señor de los Anillos»? ¿Macbeth, El sueño de una noche de verano? Buena parte de los mejores libros que se han escrito a lo largo de la historia, como los de Harry Potter o más recientemente «Canción de Hielo y Fuego», son de fantasía. Todo lector, o toda persona interesada en la lectura, tiene potencial para verse atraído por el libro adecuado, los personajes adecuados, la idea adecuada. Creo que para vender estos libros no hay que concentrarse en los elementos que los distinguen de otros géneros, sino en las personas, en la historia, el drama humano y esas cosas que apelan a los lectores y hablan del mundo real.

Entrevista Joe Abercrombie - Palomitas, agua, obleas

Agua, pseudoobleas dulces y palomitas de Medio rey. ¡Exigidlos en vuestra librería!


Aquí tenemos el viaje del héroe, el paso a la edad adulta…

Eso es. Funcionan bien. De hecho, creo que uno de los motivos del éxito de Juego de tronos, por ejemplo, es que el lector conecta con unos personajes complejos que le recuerdan a personas reales, incluso a sí mismo, y ve un mundo que refleja el nuestro. Y responde. En cierto modo, siempre me ha frustrado mucho esa fantasía ambientada en mundos alienígenas, ficticios, pero cuyos personajes piensan de una forma muy reconocible, como adolescentes estadounidenses metidos en un entorno medieval. La buena ficción histórica muchas veces presenta una forma de pensar que nos resulta mucho más extraña, interesante y diferente. Con esta trilogía he querido apartarme un poco de la magia desbocada y los monstruos para centrarme más en una forma distinta de pensar y de ver el mundo.

También hay un juego de poder muy interesante. Aunque los cambios más visibles se producen por el conflicto armado, existen maniobras más sutiles, como que Laithlin se disponga a acuñar moneda en Medio Rey.

Siempre me ha interesado mucho la economía, supongo, y es algo que suele evitarse en las novelas de fantasía. Por ejemplo, en «El Señor de los Anillos» nadie gasta mucho dinero. O al menos no se ve. ¿Gandalf paga su habitación en el Poni Pisador? ¿A Theoden se le pasa por la cabeza dar un sueldo a sus jinetes? No hay una sensación de logística, de la economía que en el mundo real aparece sin más. Creo que los mundos de fantasía más interesantes son los que incluyen ese comercio, ese intercambio, esa sensación de desarrollo. En Medio rey y sus continuaciones, lo que tenemos de fondo es un desarrollo del comercio, un abandono progresivo del intercambio de objetos de plata en favor de las monedas, que amenaza las estructuras tradicionales de poder.

Me interesan mucho la economía y el comercio, sí, y también fueron muy importantes para el mundo vikingo y su desarrollo. Los vikingos fueron grandes comerciantes que se adentraron en los ríos de Rusia, trajeron cristal y seda de Bizancio, plata de Bagdad e incluso acero, armas de una calidad que no se había visto nunca en Europa. He querido reflejar parte de la importancia que tuvo el comercio en el mundo vikingo.

¿Tuviste que investigar mucho sobre los vikingos o ya sabías bastante acerca de ellos?

Jugué a Skyrim, sí. Fue necesario. (Risas.) O al menos, es lo que decía a mi esposa. «No estoy jugando, estoy trabajando. Esto es documentación.»

Yo decía a la gente que veía Vikings porque me hacía falta para traducir bien tus novelas.

Sí, es el mismo caso. También leí algunos libros, cosa rara en mí. Leí ensayos sobre los vikingos y también obras de ficción. Robert Low es un escritor que ya me gustaba, que sabe meterse en la forma de pensar de la cultura vikinga y transmite una sensación más alienígena que muchos mundos de fantasía, porque sus personajes creen de verdad en el destino, en los actos de los dioses en la tierra y esas cosas. También leí a Bernard Cornwell, sus novelas de «Sajones, vikingos y normandos», y The Long Ships, que es una falsa saga vikinga publicada en los años cincuenta. Vamos, que algo sí investigué, sobre todo para ceñirme un poco a la forma de pensar vikinga.

(A continuación vienen unas pocas preguntas sobre las continuaciones de Medio rey. No es que haya spoilers propiamente dichos, pero quizá los más quisquillosos quieran saltárselas. Duran desde la portada de Half the World hasta la siguiente imagen.)

Half the World - Portada
En el segundo libro no veremos la acción a través de los ojos de Yarvi. ¿Puedes hablarnos un poco de los personajes a los que seguiremos en Medio mundo?

En Medio mundo se alternan los puntos de vista de dos personajes, Espina y Brand. Ella es un poco contradictoria, como casi todo el mundo. Es extremadamente tozuda, cabezota, difícil de tratar y con bastantes defectos, en cierto modo. No le preocupa demasiado hacer lo correcto, sino más bien obtener lo que busca, cueste lo que cueste. No es necesariamente más heroica que ninguno de los demás, pero sí muy efectiva. Hay una cita que se me quedó de Al Pacino en Angels in America: «¿Quieres ser simpático o quieres ser efectivo?». Ella sin duda ha decidido ser efectiva. Posiblemente no sea alguien a quien querrías tener demasiado cerca, a grandes rasgos. Es muy destructiva, muy conflictiva.

Pero sí la querrías contigo en una batalla.

Sí, eso desde luego. Y supongo que su contrapunto en el libro es Brand, alguien mucho más amable y majo, interesado en hacer lo correcto y ser buena persona. En cierto sentido, es la antítesis de ella: mucho más simpático y fácil de tratar. Es muy posible que entre los dos compongan un héroe.

En Medio mundo tendremos dos puntos de vista y en Media guerra tres. ¿No te tentó la idea de seguir viéndolo todo a través de los ojos de Yarvi?

No, para nada. Tenía clara desde el principio la estructura, la forma de los libros, sobre todo en lo referente a los puntos de vista. Soy muy disciplinado con esas cosas. Me gusta «Canción de Hielo y Fuego», pero creo que su mayor defecto es que se expande demasiado. Sin intención de ser pretencioso, creo que cualquier obra artística debe ser consciente de sus límites temporales, económicos y de forma. Si te apetece hablar de algo y te permites la licencia de crear un nuevo personaje para hacerlo, llega un momento en que la amplitud de la historia se te va de madre. Por ejemplo, Tolkien podría haber añadido capítulos sobre lo que están haciendo los enanos, pero decidió mantener la trama centrada en sus grupos de personajes. Yo prefiero definir la historia desde el principio y luego ceñirme a los confines de esa historia. Desde el primer momento tuve claro que Medio rey tendría el punto de vista de Yarvi, el segundo tendría dos personajes que contrastaran y se complementaran y en el tercero alternaría tres personajes. Uno de mis editores propuso que añadiéramos otro personaje en Media guerra, pero habría roto la estructura de la historia.

Además, creo que hay algo fascinante en ver desde fuera a personajes de los que ya conoces su forma de pensar, su pasado. Es bonito que el lector sepa cosas que los personajes no saben. Así tiene una visión más amplia.

Entrevista Joe Abercrombie - Firma con whisky

Un lector soborna a Joe con whisky.


¿Tienes pensado publicar más material del mar Quebrado, después de la nueva trilogía de «La primera ley» que planeas? ¿Quizá algún relato? En otras palabras: ¿me darás más trabajo?

Ah, eso es sin duda lo que más me preocupa de todo. (Risas.) La verdad es que sí se me ha pasado por la cabeza, solo que ahora mismo no está en la agenda. Pero no lo descarto en absoluto. Es más: como estos libros son relativamente cortos, podría escribir un cuarto volumen sin tener que dedicarle una cantidad descabellada de tiempo. No me sorprendería para nada, y creo que alternar entre libros para adultos y para lectores más jóvenes podría ser algo fresco e interesante.

¿Y libros infantiles?

La verdad es que no me veo escribiéndolos. Son algo muy específico, y sería meterme en un mundo feroz y despiadado. La publicación de libros infantiles es algo salvaje, brutal. Cualquiera diría que sus editores son gente encantadora, por los dibujitos y esas cosas, pero son una pandilla de bestias. Me parece que no pasaré de la novela juvenil, aunque nunca digas nunca jamás.

¿Quizá ciencia ficción? ¿Alguna otra cosa fuera del género fantástico? ¿Misterio, terror, thrillers?

La ciencia ficción tampoco me interesa demasiado. En realidad nunca leí mucha. Otras cosas, hasta cierto punto, sí. Pero es que dentro de la fantasía puedes hacer de todo: puedes escribir muchos tipos distintos de fantasía, crear historias muy variadas dentro de una ambientación fantástica. En un mundo de fantasía puedes incluir elementos detectivescos, bélicos, de western… Así que, si no se me ocurre una idea concreta de repente —cosas más raras se han visto, ojo—, no me veo escribiendo novelas que no sean de fantasía.

¿Entonces no leeremos novelas románticas escritas por ti?

Bueno, quizá una novela romántica en un mundo de fantasía, ¿por qué no? Tal vez la historia de amor entre un niño y su unicornio. (Risas.) Lo bueno que tiene la fantasía es que tampoco has de investigar demasiado y puedes mezclar distintos temas, distintas ideas, distintos contenidos, para lograr el efecto que buscas. Puedes poner a vikingos luchando contra tropas napoleónicas, si quieres, y ¿quién no querría? La fantasía te permite saltarte un poco la lógica, exagerar, hacer cosas más o menos raras, y creo que esa flexibilidad es muy útil.

Voy a dejarte comer tranquilo un momento y haré una pregunta a Alix. ¿Qué fue lo que te hizo querer publicar esta trilogía?

[Alix Leveugle] Bueno, cuando lanzamos el sello Fantascy, la idea era un poco lo que decía Joe antes: superar esa distinción entre lectores de fantasía y lectores que no la leen. Existen muchos lectores que no se etiquetan a sí mismos, y cada vez hay más gente que lee libros y ve películas o series en televisión que contienen elementos fantásticos. En el mundo angloparlante ocurrió un poco antes, y creo que en España es ahora cuando está desapareciendo ese… llamémoslo estigma. Queríamos llevar la ficción de género a un público más amplio, salir del nicho, por así decirlo, y convencer a la gente de que un buen libro de fantasía puede disfrutarlo cualquiera porque es un buen libro, sin más.

Eso es lo que vi tan pronto como terminé de leer el primer volumen de la trilogía, que es una historia de paso a la edad adulta en la que el lector conecta con los personajes. Luego se lo dejé a varias personas para que opinaran y algunas me decían: «Oye, esto en realidad no es fantasía, porque me gusta». Pero a quienes sí solían leer fantasía también les gustó, así que tenía ese potencial de expandirse más allá de los lectores acérrimos.

Entrevista Joe Abercrombie - Alix y Joe
¿Tenías algo parecido en mente al escribirlo, Joe? ¿Querías alcanzar un público más amplio?

Es posible que sí pensara en llegar a algunos lectores más. Me refiero a que, cuando escribes tu primer libro, no piensas mucho en el público: te guías por tus propios gustos, tus intereses. Pero cuando publicas y empiezas a tener tus lectores, se hace difícil no pensar en quién leerá tu libro, en no limitar tu público. Eso no significa que estés considerando en todo momento las ramificaciones comerciales de cada decisión que tomas; creo que habría que ser un poco tonto para ahogar tu propia voz, tu brillo, tu visión como escritor y volverte soso y poco original. Pero sí que piensas en quiénes van a leerte, te preguntas si les gustará. No quieres estar todo el rato temiendo que tu nuevo libro tenga menos éxito que los anteriores.

Así que sí, en parte la idea con estas novelas era alcanzar lectores que antes no tenía. Me han llegado e-mails de niños de diez años que me dicen lo mucho que les ha gustado. Aunque yo espero que hubiera partes que los confundieran, la verdad. Pero sí, quería abrir la puerta a algunos lectores más jóvenes, ya sabes, a quienes hubieran leído cosas como «Los Juegos del Hambre». En todo caso, los editores ya se han hecho a la idea que los libros para jóvenes adultos no los leen exclusivamente jóvenes adultos. Su objetivo real son los lectores entre 25 y 45 años. La mayoría de los lectores de «Los Juegos del Hambre» o de «Harry Potter» están en ese rango, así que en realidad creo que buscaba un público adulto más extenso, al que quizá interesara la fantasía. Gente que después de Juego de tronos tal vez pensara: «Puede que esto sea más interesante de lo que creía, pero es que tío, menudos tochos. Y son siete». O «La Rueda del Tiempo», que son como quince. Creía que quizá hubiera lectores interesados en una historia épica más breve, por así decirlo, que fuese más al grano que otras cosas que hay por ahí.

Lo que hablábamos el otro día, vamos: atraerlos al Lado Oscuro, ¿no?

¿Quién no quiere estar en el Lado Oscuro? Tienen los mejores uniformes y los sables láser del color más molón.

[Alix] De todas formas, en el Reino Unido los libros para jóvenes adultos pueden tener mucho más sexo y violencia que en España.

Es cierto que en el Reino Unido los libros para jóvenes tienen bastantes palabrotas, violencia y cierto contenido que podríamos llamar desagradable. Definir qué es un libro juvenil puede ser muy complicado. Ha de tener un protagonista joven, eso sí, pero el resto es más o menos negociable. En realidad, depende de cómo quiera publicitarlo la editorial, así que se convierte en una cuestión bastante arbitraria. Mucha fantasía que se comercializó para adultos hace tiempo, como los libros de David Eddings, hoy en día encajan en lo que se considera literatura juvenil y están vendiéndose como tales. Sí, en el Reino Unido la distinción no es tan clara.

Creo que leí que Patrick Rothfuss decía que Medio rey es sombrío pero no oscuro del todo. ¿Puede que la cosa vaya un poco por ahí? ¿Estás de acuerdo con lo que dice?

Sí, yo diría que sí. Tengo cierta reputación de escribir libros oscuros, no sé por qué. (Risas.) Creo que «La Primera Ley» es muy, muy oscura, aunque tampoco lo tenía como objetivo definido al escribir la serie. Más bien pensaba en ir a la contra de muchas cosas que se habían hecho antes, pero como en su mayoría eran cosas brillantes, optimistas y heroicas, acabé con algo más bien sucio, pesimista y antiheroico.

Ojo con los spoilers, que aún estoy a mitad del primer libro.

Oh. Oh. Al final todo acaba saliendo bien. (Risas.) No, pero es cierto que la gente los considera bastante oscuros. Supongo que tengo una visión pesimista sobre la naturaleza del poder y de las historias que nos contamos sobre el poder. Esos relatos de un rey perdido que vuelve al trono, que aparecen en muchos libros de fantasía… Bueno, ese tipo de narrativa no suele acabar bien para ningún participante, cuando ocurre en el mundo real. Pero creo que con «El mar Quebrado» quería llegar a un terreno intermedio, en parte también para no resultar muy predecible, pero tampoco quería que salieran unos libros simplones y bonitos. Me gusta que las cosas estén un poco deshilachadas, como en la realidad. Muchas veces lees historias de fantasía con una batalla final gloriosa y épica que resulta en una nueva era de paz y prosperidad, y el escritor pone el punto final y lo deja ahí. Pero la vida real no es así: pocas guerras terminan con una victoria decisiva. Si acabas la historia de la guerra de Irak con el discurso victorioso de Bush en el portaaviones, no te has enterado de nada. La vida es más harapienta, más sucia, y el poder es poder lo ostente quien lo ostente.

Entrevista Joe Abercrombie - Firmando cartel
Yo empecé leyendo la traducción de La voz de las espadas pero tuve que cambiar al original porque no podía apagar a mi traductor interno. ¿A ti te pasa algo parecido? ¿Puedes ver una peli o leer un libro sin pararte a pensar en su estructura?

Sí… pero no. Cuanto más se parece algo a lo que hago yo, más me cuesta apagar esa voz editora. Es por lo que últimamente apenas leo fantasía. Me cuesta muchísimo desactivar esa vocecita que lo analiza todo. Mi gusto se ha vuelto demasiado específico, demasiado difícil de satisfacer, hasta el punto de que un detalle diminuto puede sacarme del libro. Con otros medios, como las películas o los videojuegos, me pasa menos. Ahora se está escribiendo muy bien para la televisión y es algo a partir de lo que me resulta más fácil inspirarme, porque los libros se me hacen más difíciles de disfrutar: se parecen demasiado al trabajo.

Pero de todos modos, siempre he sido muy crítico y despiadado con todo lo que veo, muy dado a analizar la trama. Y claro, luego, después de ver mi material sometido a la crítica, opto más por ahorrarme los comentarios.

Vaya, esperaba que aprovecharas para soltar alguna pulla que me sirviera de titular, no sé, por ejemplo a Brent Weeks.

(Risas.) Brent Weeks es un tío encantador. De verdad que es un tío muy majo. Y eso que tenemos una rivalidad feroz. No, es muy buen tipo. Y un bailarín sorprendentemente hábil. En realidad hay muy pocos escritores con los que no me lleve bien.

Casi que detendré la grabación antes de que sigas. Para terminar, ¿querrías dejar un saludo en vídeo a tus lectores y para Fantífica? ¿Te atreverías a hacerlo en español?

Mejor lo subtitulas luego y así no quedo tan mal.

[Alix] Pues Brent Weeks sí que lo hizo.

¿Y qué tal salió?

(Risas.)

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2 Responses to “Megaentrevista a Joe Abercrombie”

  1. Jana M. Pérez Romero Jana M. Pérez Romero dice:

    Jope, que majo es… y que envidia de compañeros de cena. xD