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Ahora intenta dormir, o: ¿y si Emilio Bueso fuera el Rey del Terror patrio?

Ahora intenta dormir - Reseña - Destacada

Lo último de Emilio Bueso es una colección impecable de relatos de terror.

Roberto Bolaño diría que el escritor que realmente lo es, el escritor al que vale la pena leer, es aquel que se atreve a meter la cabeza en lo oscuro y saltar al vacío porque sabe que la literatura es básicamente un oficio peligroso. Emilio Bueso es esa clase de escritor. Y lo demuestra de nuevo con una impecable, terrorífica y devorable antología de relatos, que debe leerse: (1) a la luz de una vela o una bombilla que parpadee de vez en cuando, como una imagina que deben parpadear las bombillas en el fin del mundo, y (2) en la esquina de una habitación cerrada, desde donde puedan dominarse el resto de esquinas y, sobre todo, la puerta. Por si acaso. El silencio, que puede romper el runrún de la nevera o, quién sabe, los pasos de un fantasma, el trueno de una tormenta lejana, resultaría también ideal. Porque Ahora intenta dormir es un libro pesadilla. Contiene tantas pesadillas como relatos, dieciocho, y quien se interne en él debe hacerlo sabiendo que luego, como reza el título, quizá le cueste conciliar el sueño.

¿Por qué? Porque Emilio Bueso tiene un talento natural —y esto se ha dicho de otros muchos maestros del terror, empezando por Stephen King— para transformar una situación cotidiana en un territorio inexplorado y terrorífico. Desde la abuela que despierta sentada bocabajo en el sofá del salón y acaba haciendo de espantapájaros y pilotando un tractor en la oscuridad (relato que Bueso leyó en un cementerio, a petición de Fernando Marías y el colectivo Hijos de Mary Shelley) hasta grupos de consumidores encerrados en centros comerciales que vigila… alguien, como ocurre en Controller, relato que se fraguó en la mente de Bueso durante la gira de Cenital, cuando se recorrió media España «pasando la duermevela por todo tipo de trenes, terminales, sofás y hoteles de franquicia».

Extraños eones - Ilustración de portada

Bueso y las pesadillas: ilustración de portada de Extraños eones, por S. Caruso.


Podría decirse que todos los relatos tienen algo en común, y ese algo es que son desvíos. Existe una realidad, la de todos, y luego está la otra. Y los personajes de Bueso siempre giran por donde no es al llegar a la encrucijada. Siempre toman el desvío hacia ese otro mundo: la pesadilla.

En tanto que es la primera vez que el autor de Extraños eones (y otras tantas maravillas), ganador de dos premios Celsius, reúne toda su producción corta hasta la fecha, puede observarse su evolución, pero sobre todo pueden observarse sus obsesiones. De hecho, la edición de Valdemar es tan deliciosa que incluso se ha tenido eso en cuenta y cada relato está presentado de alguna forma por el autor, y en cada una de esas introducciones Bueso señala el porqué de la historia y a veces incluso el cómo.


En este sentido es interesante, y además sirve como resumen a toda la antología, la introducción que hace del primer cuento, Vecina, un relato especial por tratar de luchar contra dos de sus obsesiones.

Siempre me he considerado un novelista de esos que tienen una relación golfa con el relato. Acudo a las narraciones breves para desmarcarme, para librarme del peso de comenzar toda una historia con un lector que acaba siendo peregrino. Ya no pierdo de vista que una novela es un discurso en el que estaré trabajando durante un año y del que tendré que tirarme otro hablando, por eso al relato llego de forma espontánea y explosiva, sin mirar de no meterme en según qué derroteros complicados. Contando cuentos me siento mucho más libre y rompo muchos de mis diques. También exploro y pongo a prueba los territorios que me acaban dando para 300 páginas.

Así que no sólo el lector asiste a un puñado de pesadillas altamente recomendables y puede echar un vistazo al lugar del que provienen —y en muchos casos, también a la forma en que se gestaron en la mente del autor—, sino que también se las ve con la manera en que Bueso se mide con sus historias: a cada nueva idea un nuevo reto, pero también una nueva oportunidad que nada tiene que ver, como cuenta él, con la más esclava losa de la novela, sino que puede ser un juego. Un juego en el que los protagonistas quizá tengan que vérselas con ranas de 12 metros (Innsmouth, Massachusetts) y otros maravillosos monstruos por el estilo, incluidos, claro, los zombis.

Conclusión: Sí, Emilio Bueso es el Rey del Terror patrio. Y ahora intenta dormir.

Sinopsis

Ahora intenta dormir

Esta obra reúne los relatos de Emilio Bueso hasta la fecha, en los cuales se muestra la singularidad y versatilidad del autor para transformar la realidad en entornos de pesadilla. Los hay terroríficos y apocalípticos, poéticos y diabólicos, premiados e inéditos. Casi todos tienen un cierto impulso onírico, casi todos causan extrañeza, pero ninguno sirve para dormir.

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