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Arañas de Marte, el mundo como voluntad, representación y locura

Arañas de Marte - Destacada

Guillem López nos sumerge en el universo de la duda cuántica a través de una historia de locura y dolor.

Para nuestro cerebro, la realidad que percibe tiene la misma consistencia que los recuerdos y que los sueños. Incluso que los recuerdos ficticios, esos que tenemos a base de haber oído mil veces la misma historia, tantas, que se ha convencido a sí mismo de que lo recuerda. En cierta manera, se podría decir que para el cerebro son tan reales el presente que percibe como el pasado que percibió como aquello que es capaz de imaginar, sea pasado, presente o futuro.

Guillem López

A partir de esta naturaleza cuántica del cerebro, Guillem López elabora un relato en el que es el propio lector el que debe decidir qué capítulos le muestran la realidad que es y cuáles le enseñan lo que pudo ser. Qué parte de lo que lee es real, qué parte es producto de la locura de Hanne, su protagonista; qué recuerda de verdad y qué cree recordar. Decidir incluso si está realmente loca o no, y cuál de las dos posibilidades es más terrible. Y es que Arañas de Marte plantea, en el fondo, una única gran pregunta: ¿Qué es la realidad? De ahí que en sus páginas encontremos realidades paralelas y novelas pulp de la adolescencia de su protagonista que reaparecen en su madurez y cuyas páginas se infiltran por todo el relato, y esa referencia en el mismo título a David Bowie que no es en realidad Bowie, sino su alter ego.

Todo es duda. Duda el lector, pero también duda de Hanne, que se ve caer en la locura y siente el terror que produce la posibilidad de estar, en realidad, cuerda. Hanne recuerda situaciones contradictorias, recuerda a su hijo morir y recuerda jugar con él, recuerda a su marido abandonarla y le recuerda dejar a su amante para quedarse con ella. Y todo tiene el mismo peso específico, todo es igual de real y, por lo tanto, todo puede ser falso. Al mismo tiempo, los capítulos permiten a López mostrar todo un abanico de reacciones humanas ante la tragedia, por contradictorias que puedan ser.

Aranas de Marte fragmento
Cuando el lector empieza a encajar las piezas del rompecabezas y cree que ya sabe cuál es el juego, López introduce el juego metaliterario con una nueva duda. ¿Es Arañas de Marte el libro que estamos leyendo? ¿O es la novela pulp que Hanne leyó en su adolescencia? ¿O tal vez esa novela pulp es la realidad? ¿Y si no es una historia de locura, sino la narración de una sutil invasión alienígena desde una dimensión aparte?

Lo fragmentario del relato no es algo nuevo en la narrativa de López. En Challenger ya la usó, igual que jugó con la duda en La polilla en la casa de humo, en la que el narrador protagonista era cualquier cosa menos fiable. En Arañas de Marte Guillem López mezcla ambas cosas para construir una historia exigente con el lector, pero que recompensa a quien se esfuerce lo suficiente con ella. Su prosa fluida y agradable va llevándonos a través de sus páginas, destrozando las expectativas que nos creamos, llenando nuestras retinas de imágenes poderosas, de metáforas que tal vez no lo sean, tal vez sean literales y, en última instancia, nos hacen preguntarnos qué es lo que hemos leído. Qué es la realidad.

Arañas de Marte - Portada
No hay mucho que objetar a la novela. Quizás, que de una novela publicada en Valdemar uno esperaría más terror en el sentido clásico del término. Aunque, bien mirado, si tras su lectura lo meditamos, sí que se trata de una novela de terror o, mejor, de horror. López se ha esforzado por transmitirnos el horror ante la imposibilidad de conocer la realidad, igual que Lovecraft intentó mostrar el horror ante la imposibilidad de comprender el universo. López nos recuerda que no podemos estar seguros de conocer la realidad, si es que tal cosa existe. Tal vez solo somos una de las muchas posibilidades que nuestra vida tiene.

Estoy escribiendo esta reseña y, al mismo tiempo, no la estoy escribiendo. Estás leyéndola y, al mismo tiempo, no la estás leyendo. Todas esas posibilidades están ahí, todas son a la vez. Puede que ninguna sea cierta. Como el monje que soñó que era una mariposa que soñaba ser un hombre y, al despertar, no estaba seguro de qué era, todas las posibilidades que vemos en sus capítulos son reales y no lo son. Y el horror viene de la imposiblidad de saber si somos hombre o mariposa o, mucho más aterrador, si somos ambas cosas en el sueño de unas arañas interdimensionales.

Sinopsis

Arañas de Marte

Hanne y Arnau sobrellevan sus vidas tras la muerte de su hijo Joan como pueden. Afectada por una grave depresión, Hanne siente que se desliza hacia la locura mientras cada vez le cuesta más discernir la realidad de lo que su cerebro inventa, tanto en el pasado como en el presente y en un aterrador futuro.

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